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Un pequeño gran libro, de un pequeño gran bar

Maite y Juan, dueños y motores de El Colmao de San Andrés.
Maite y Juan, dueños y motores de El Colmao de San Andrés.
Todas las imágenes son de páginas interiores del libro.

Veréis, hay lugares que son más grandes por dentro que por fuera. Y no, en esta ocasión no me estoy refiriendo a la TARDIS del Doctor, esto es algo más metafórico pero igual de cierto y quizá con más magia.

Lo que quiero decir es que hay ciertos locales, negocios que todos visitamos, que van mucho más allá del simple hecho comercial que tienen. Son esos en los que se conocen nuestro nombre, a los que vamos a pegarnos la parrafada, saben quién en nuestra chica y qué hemos estado haciendo. ¿Os suena? Seguro que sí, todos tenemos un sitio así, y si no lo tenéis os recomiendo que lo busquéis.

Oscar García, de Celtas Cortos.
Oscar García, de Celtas Cortos.

En concreto estoy refiriéndome a El Colmao de San Andrés, un pequeño bar de Valladolid que sin duda alguna es más grande por dentro que por fuera. Lo es por toda la gente que se junta allí, por las historias que se crean y la química que surge. Somos muchos los que hemos trabajado en ese pequeño rincón haciendo sesiones de fotos, o entrevistas, se celebran cumpleaños y se hacen exposiciones, y también se presentan libros, lo que nos lleva justo al punto para hablar de “el pequeño libro de los buenos clientes de el colmao” (escrito en minúscula en la portada).

Este tomo de Elefantus Books es una idea del fotógrafo Rubén Alonso, allí estuvo durante semanas recogiendo tomas y momentos con los que somos habituales de este ya emblemático lugar. Logró la colaboración de todos, encantados además, y ha conformado un auténtico compendio de parroquianos a través de retratos en un elegante blanco y negro pero que lejos de ser sobrio, está lleno de vida y de frescura.

El actor y presentador televisivo Alfonso Arranz junto a un servidor.
El actor y presentador televisivo Alfonso Arranz junto a un servidor.

He dicho “momentos” pero no es cierto, lo que ha logrado captar son historias en sí mismas, cada imagen cuenta mucho más que lo que solamente se ve. No es una o dos personas que estuvieran allí y ya está, es mucho más, es todo lo que han vivido allí y lo que se cuenta en cada uno de estos pequeños cuadros. Pero claro, el talento de este autor está fuera de dudas y es de sobra conocido, no podía esperarse otra cosa de un gran retratista que unos grandes retratos.

La pregunta, supongo, que muchos se harán es si merece la pena o no hacerse con el libro si no se es habitual de El Colmao de San Andrés. La respuesta rápida es un sí, la respuesta larga es un sí con la suma de que además disfrutaréis mucho por la calidad del mismo, el buen conjunto que forma, y el divertido diseño que acerca más a un diario personal (escrito por el propio bar, en todo caso) que a un simple recopilatorio fotográfico.

Es increíble todo lo que puede haber dentro de unas pocas páginas, ¿no es verdad? Igual resulta que es más grande por dentro que por fuera.

Giuseppe, con gafas, uno de los habituales fotógrafos de El Colmao de San Andrés.
Giuseppe, con gafas, uno de los habituales fotógrafos de El Colmao de San Andrés.

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