Portada de orgullo cuñao. Créditos: Astiberri
Después de haber leído Ranciofacts 7: Orgullo cuñao admito que mi mayor duda era en si sabría transmitir por aquí las simpatías que siempre me ha causado esta cabecera, habitual sección de la revista satírica El Jueves y que luego se recopila en tomos como este, que ya es el séptimo. El término, acuñado por su propio creador, el dibujante Pedro Vera, vendría a intentar recopilar todo lo rancio de la cultura popular.
¿Y qué se puede entender como rancio? Pues todos aquellos cientos y cientos de clichés, actitudes, tópicos y costumbres que resultan anticuados (de su propio uso, y en muchas ocasiones abuso) o que pretenden hacer gracia pero no la tienen. El tono de Ranciofacts suele ser bastante irreverente (supongo que por eso ha conectado conmigo) y suele ir contra la denominada cultura «cuñao», que es justo el título de este cómic.
Volvemos con la pregunta, ¿qué se entiende por cultura «cuñao»? Pues por regla general son todas aquellas personas que por su forma de ser o sus opiniones poco sofisticadas (aunque quieran parecer eruditos) o demasiado apegados a clichés (algo muy común hoy en día), quedan retratados ante la opinión pública, aunque ellos no se den cuenta (o no quieran dársela), siendo una fauna muy común en la actualidad.
¿Se pueden dar ejemplos? Lamentablemente (o afortunadamente si intentas buscarle el toque humorístico) se pueden encontrar a montones y en todos los estamentos de la sociedad, aunque los que más suelen destacar sea la clase política, con algunos claros ejemplos que cuando abren la boca, la vergüenza ajena asoma. Y no les van muy a la zaga contertulios, concursantes de realitys (First Dates en esta entrega), etc.
Analizándolo todo al detalle, este Orgullo cuñao comienza con las manos de los políticos (y los gestos que hacen con ellas), para continuar con ciertos cortes de pelo de todo tipo de épocas que son tan rocambolescos como auténticos, seguido de lo rancia que es la nostalgia en cuanto a según que elementos, o la realeza en casi todas sus variantes, además de los muchos tópicos sobre el descubrimiento y Colón.

Ranciofacts 7, ¡que no pare lo rancio!
A continuación viene el apartado de las despedidas de solteros/as, donde admito que cuando analiza los pasteles llega a un nivel donde esperpento se queda corto ante lo que muestra. El uso y abuso de la palabra vicio, o todo lo rancio de la pornografía (incluidos títulos de parodias porno de populares películas) da paso a los tópicos arcaicos de la publicidad o el análisis del programa First Dates y sus participantes.
La religión como concepto da también para multitud de tópicos, centrados aquí en según que merchandising, las apariciones religiosas y la Biblia, para continuar con los clichés relacionados con las vacaciones y uno que me hizo especial gracia: las decoraciones de las atracciones de las ferias (donde los derechos de autor ni están ni se les espera), aunque también hay para monumentos que son más bien esperpentos.
La ranciedad también la encuentra Pedro Vera en eventos como el mundial de Catar, con mención especial al doble sentido de algunos titulares. También hay espacio en estas páginas para la moda del running, u otro lugar para que campe el bochorno: las fotos de familia o las fiestas para anunciar el sexo de un futuro bebé. Y también hay ranciedad en ciertos personajes de cómics, así como en expresiones propias de los bares.
Y no son las únicas, porque en el futbol también se dicen según que frases que… ¡madre del amor hermoso! Sigue con cocineros, frases rancias propias de los puestos de trabajo, fiestas como Halloween, la decoración de la vivienda en general y navideña en particular (también con mención a las películas propias de esas fechas), los contrastes entre ricos y pobres e incluso los felpudos (gran variedad temática).
Ojalá pudiera transmitir por aquí la forma en que Pedro Vera analiza estos temas, con un humor que para algunos puede ser brusco pero que más bien se podría tildar de iconoclasta, irreverente y crudo, con un trazo grueso con el que criticar la sociedad actual. Supongo que sus montajes, mezclando fotos y dibujos, lleva a que sus críticas calen más, aunque solo sea por mera grosería visual.
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Crítico especializado en cine y cómic, aunque no tiene problema en lanzarse a leer libros y opinar sobre ellos, siempre de forma constructiva y con educación. Bien conocido en el mundo de la divulgación por su alias, El Chacal, y su blog El Blog del Chacal donde comparte sus reseñas y conocimientos. ISNI 0000 0005 2401 3399



