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¡Doctor Extraño fuera! ¡Dentro Clea!

El mundo del cómic de superhéroes siempre está en cambio, algo inevitable cuando hablamos de lo que no dejan de ser seriales de aventuras. Es más, hoy por hoy bien podría decirse que se tratan de seriales eternos o al menos de una extensa duración que no parece tener un final claro. Por eso mismo los personajes van y vienen, mueren y resucitan, todo siempre en favor de la historia y con la intención de conseguir que el lector no deje de comprar (algo que no puede negarse se ha logrado).

¿Muerte y resurrección? Sí, es un hecho muy habitual en las viñetas tanto de Marvel como de DC, y otras tantas, pero en un gran número de ocasiones es una molestia solo temporal. Antes o después los héroes y villanos vuelven, tan solo están enterrados unos pocos números y con todo a veces reaparecen en flashbacks o mediante clones o viajes en el tiempo. Lo dicho, esto es un serial o si preferís una obra de teatro y la función debe continuar.

El doctor Extraño ha fallecido y nadie duda que en un tiempo regresará de entre los muertos, pero al igual que sucedió con la muerte del Capitán América saberlo no impide que se pueda disfrutar de una buena lectura. Lo interesante no es el hecho de la muerte en sí misma, lo interesante es ver qué hacen los creadores con ese tiempo intermedio que según el éxito puede ser más o menos largo.

Aquella época del Capitán América dejó estupendas historias protagonizadas por Bucky, hoy también conocido como El Soldado de invierno (que será el cabecilla de los Thunderbolts de Marvel Studios) y ahora es el momento de que se haga lo mismo con Clea, eterna secundaria del doctor Extraño que hacía tiempo que merecía tener su propia serie. No en vano hablamos de uno de los personajes más relevantes de las aventuras del místico, amiga y compañera que además es su esposa (viuda en este caso) y pariente del temible Dormammu.

Es decir, alguien digno de temer y que puede dar mucho de sí pero que hasta ahora ha estado esperando en el banquillo para tener su momento, un momento que ha llegado plasmado por un Marcelo Ferreira lleno de fuerza y ganas. Sus ilustraciones son magníficas tanto en lo general como en el detalle, con una Clea que es a la vez humana y una fuerza de la naturaleza. El autor logra que la veamos sufrir por la muerte de su esposo pero también aparecer temible como bien merece alguien emparentado con Dormammu.

He de decir que personalmente este dibujante me ganó en tan solo cuatro páginas gracias a la aparición del Doctor Muerte y su retrato del mismo. No todos los ilustradores son capaces de captar a este gran villano, es fácil quedarse corto o pasarse de largo debido a lo grandilocuente del mismo pero debe reconocerse que Ferreira acierta de pleno. Personalmente esto me ha creado la necesidad de ver una historia completa de Muerte con su arte, algo que espero termine llegando y más pronto que tarde.

Y sin duda hay que dar las gracias a Jed Mackay, el guionista detrás de esta nueva etapa en la vida de Clea (y en la muerte del doctor Extraño), que en tan solo un primer cómic sienta las bases de todo lo que está por venir. Un número uno que explica para el que esté perdido los hechos más recientes, quién es esta mujer, su relación con el difunto y empieza a construir para llevar a la poderosa hechicera al lugar que merece.

He de decir que considero todo un acierto poner a este escritor a lo mandos de la serie, ya demostró en El Supervisor: El disparador rubicón qué es capaz de hacer y su habilidad de llevar a un personaje secundario (ni eso, más bien terciario) por un nuevo camino. Un camino que si bien no es de baldosas amarillas sí hace las veces de un periplo de crecimiento y de redefinición, algo más que necesario con héroes y villanos que quizá son desconocidos por el gran público.

Por otro lado no puedo negar que en parte aquí hay una estrategia puramente comercial, no hay que olvidar que Clea con el rostro de Charlize Theron ha tenido su aparición en la estupenda Doctor Strange en el multiverso de la locura y la entrada de alguien en el universo de Marvel Studios siempre provoca que Marvel Comics aproveche (o sea obligada) la coyuntura. Aunque esto no quiere decir, no necesariamente, que lo que se haga y se venda en las viñetas vaya a ser de mala calidad o solo un mero aprovechamiento, pero el hecho sigue estando ahí.

Por el momento y en vista de este primer número lo que se puede decir es que Clea está en buenas manos, y sin duda lo mejor solo está por venir.

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