Escenografía del musical de Cabaret. Créditos: docpastor.com
Cabaret es una de las películas musicales más recordadas y queridas de la década de los años setenta del siglo XX. Inolvidable no solo por sus canciones, como esa divertida y satírica Money, además de las tremendas y fantásticas actuaciones de Liza Minnelli como Sally Bowles y Michael York como Brian Roberts, con una química entre ellos maravillosa y unas interpretaciones que se cuentan entre las más destacables de sus carreras.
Y eso no es decir poco, dado que se trata de dos profesionales más que reputados. Ella puede presumir de títulos como Dime que me amas, Junie Moon, Nina o seguir los pasos de madre, Judy Garland, al haber sido la voz de Dorothy Gale en Journey Back to Oz, sin olvidar los míticos Arthur, el soltero de oro o New York, New York. Por lo que se refiere a él se pueden citar obras como La fuga de Logan, La isla del Dr. Moreau, o El regreso de los mosqueteros además de haber sido el flemático, y muy divertido, Johnny Mentero (o Basil Exposition en su inglés original), en la paródica saga Austin Powers.
Cabaret, una experiencia musical
Ver una película no es una experiencia comparable a sentarse en la butaca de un teatro para disfrutar de una representación en vivo; no es que una sea mejor que la otra, nada de eso, sucede que son por completo distintas y de ahí que no tenga sentido la comparación. Da igual si hablamos de un musical original, de uno que adapta un filme o de uno, como este, que completa un círculo dado que la génesis de Cabaret, según la entendemos hoy, viene de varias fuentes (y lo trataremos en otro artículo).
Pero verla en directo, estar en la misma sala que los actores, respirar el mismo aire y sentir toda la alegría, pesar, dolor y pasión que sienten ellos es algo que no tiene precio. La energía podía notarse, el público reía, lloraba y se estremecía. Puede que se conociera la historia de antes, puede que no, no importaba, en ese momento y durante dos horas aproximadas todos los asistentes se embarcaban juntos en este viaje hasta Berlín, hasta esa Alemania que estaba viendo el alzamiento del nazismo y el cómo todo iba, de forma inevitable, a cambiar para siempre.
Dirección de Federico Bellone
Por acotar, y ajustar con detalles, estamos hablando de la representación llevada a cabo por la compañía Letsgo, con dirección de Federico Bellone, en el Teatro Principal de Zaragoza en el día de su estreno, el viernes 15 de mayo de 2026 y presente en la ciudad hasta el 7 de junio del mismo año. Una función que llega tras un exitoso paso por Madrid y con unos aplausos que, sin duda, se repetirán en todas las localidades por las que pase en su gira.
La puesta en escena realizada por este equipo era tan funcional como cuidada, con un escenario conformado por mesas y sillas, el logo enorme del club en el que se representa parte de la ficción y poco más. No hacía falta más artificio, el guion, la dirección, las canciones y las actuaciones se encargaron de llevar a los espectadores de viaje, de hacer que cada momento sucediera en un ambiente diferente y de lograr que, por dos horas, realmente este vetusto teatro local se convirtiera en el centro de Berlín.
Un vestuario pícaro
No puede no hablarse de lo cuidado del vestuario, muy acertado en todos los personajes y llamativo, como debe ser, entre las bailarinas y artistas del propio cabaret en sí. Con muslos y torsos al aire, con un toque pícaro en sus diálogos y unas interpretaciones llevadas a cabo con cierta y dulce malicia, como debe ser. Destaca, por derecho propio, Abril Zamora como el presentador, ese casi seductor hombre, con más de sátiro que de humano, que parece capaz de tentar a una monja de seguirle a los infiernos.
Actuaciones notables
Hay que mentar además a Patricia Clark y Tony River, los dos veteranos de la función que dieron vida a Fraulein Schneider y a Herr Schultz. Una pareja de solterones que anhelan ser más que eso pero, por desgracia, el Berlín de su tiempo, en una Alemania en medio de convulsos y terribles movimientos, no es el lugar para que el amor nazca. Si acaso para que se marchite, rompa y termine por el suelo junto a cuerpos inertes, recuerdos borrados y vidas destruidas.
Si se habla de amor no hay que olvidar el de los mentados al comienzo Sally Bowles y Cliff Bradshaw (citado como Brian Roberts, por el nombre del personaje en el filme), en este caso llevados a las tablas del teatro por Amanda Digón y Pepe Nufrio con una gran mímesis al punto de que resulta imposible decir si actuaban o se habían convertido en ellos. Destacan, por derecho propio, las muy altas capacidades vocales de ella, que demostró en varios momentos en los que se podía ver lo complejo y tridimensional de su personaje.
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Una experiencia inmersiva
Aunque quizá el mayor acierto de toda la representación de Cabaret en esta versión musical es donde se corre más riesgo, y se trata de esa parte del público que en vez de en butacas estaba en el propio escenario en una apuesta hecha por Felype de Lima, jefe del departamento creativo de la compañía Letsgo. Son los asistentes al show, más cerca que nadie, lo que permite dar no solo una veracidad y realidad mayor, también disfrutar del espectáculo de una manera increíble y única.
En el caso de docpastor.com acudimos de esta manera y hay que decir que es una forma increíble e interesante de vivir una representación. Con las cabareteras interactuando y jugando antes de empezar la función y teniendo a todos los intérpretes a un palmo de distancia, lo que permite apreciar todavía más el montaje, la muy cuidada luz y una puesta en escena que sin ser compleja o espectacular resulta apasionada y más que efectiva.
Un final impactante
Eso sí, y conviene avisarlo. Por mucho que esta historia tenga momentos musicales divertidos y en más de una ocasión un toque pícaro, la trama es la que es y el sabor final es siempre agridulce. En este caso por un cierre que aunque sea uno inevitable, del que no se detallará nada para no destripar al lector, no por ello resulta menos duro e impactante. Una elección que, al menos a quien esto escribe, le hizo llorar y no precisamente poco.
Cabaret es un espectáculo
Cabaret es un espectáculo en el sentido completo del término, uno que te lleva por todas las emociones posibles: te hace reír y llorar, te hace sentir ira y frustración, te conmueve y te hunde. No es, para nada, una representación sencilla de llevar a cabo pero los miembros de la compañía Letsgo saben hacer, y muy, bien su trabajo, algo que, en el teatro, queda claro y demostrado por la pasión y los aplausos conseguidos.
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Escritor y periodista de amplia trayectoria (AQUÍ, Cinemascomics, Infonegocios…), especializado en cultura pop aunque también ha escrito de temáticas muy distintas como política y el mundo de los negocios. Creador del personaje infantil Frost, perrito de aventuras descrito por RTVE como «Un nuevo héroe para los niños». ISNI 0000 0004 4335 5012



