Imagen de Contrato con Dios. Créditos: Norma Editorial.
Hay artistas que crean obras que están por delante de su tiempo, pero otras veces, son los propios autores los que están tan adelantados a su realidad que son referenciales sin importar el tiempo que pase. Hablemos de la trilogía de Contrato con Dios.
Es muy difícil dedicar unas líneas a una obra tan reverenciada que, casi 50 años después de su publicación, se mantiene tan fresca como el primer día. Cualquier cosa que se pueda encontrar en ella se ha estudiado y comentado en profundidad, pero no por ello pierde un ápice de valor original.
Will Eisner, una leyenda sin excepción
Si resulta complicado hablar sobre la obra, hacerlo sobre su autor es un ejercicio de repetición en buenas palabras y alabanzas. ¿Qué no se ha dicho ya sobre Will Eisner? Un artista en palabras mayúsculas, cuyo trabajo es venerado por gran parte del gremio del cómic. A día de hoy, el trabajo de Eisner es insuperable en muchísimos aspectos. No es de extrañar que los premios más importantes de la profesión lleven su nombre.
Por si alguien está despistado, dedicaremos unas palabras a este autor tan importante. Will Eisner es una de las mentes fundadoras de la industria del cómic norteamericano. Junto a su socio Jerry Iger, fundaron la empresa Eisner/Iger que tuvo entre sus filas a otros artistas de la talla de Jack Kirby y Bob Kane.
Fue creador de personajes como Doll Man, Phantom Lady o Sheena, pero su obra clave fue The Spirit, un héroe pulp enmascarado que lucha contra los villanos de los bajos fondos de la época. Además, realizó una gran labor teórica que quedó plasmada en la brillante obra El Cómic y el Arte Secuencial, clave para el desarrollo y la difusión del noveno arte.

Contrato con Dios, la consagración de una nueva forma de expresión
Para nosotros, un concepto como el de «novela gráfica» está asentado con fuerza en nuestra mente y en nuestra expresión cultural, pero debemos tener en cuenta que hubo un momento en el que esto no era así. Lo que tenemos en nuestras manos es una preciosa edición en cofre de Norma Editorial con los tres tomos que componen dicha trilogía: Contrato con Dios, Ansia de vivir y Avenida Dropsie. Más de 500 páginas de contenido a disfrutar.
La obra que da título a esta trilogía fue la piedra fundacional de un nuevo tipo de publicación que, con el tiempo, evolucionó hasta la creación de futuras obras posteriores que han llegado a ser ganadoras de prestigiosos premios como el Pulitzer, como es el caso de Maus de Art Spiegelman.
Si tenemos que hablar de un protagonista claro en esta obra, la respuesta es variable: cada uno de los tomos presenta diferentes protagonistas. Los dos primeros tomos cuentan con un protagonismo coral, pero humano. Son historias particulares que comparten un espacio común y «actores secundarios».
La cosa difiere cuando hablamos del protagonismo del tercer tomo. En este caso, es la propia Avenida Dropsie (que da nombre a este volumen) la que narra su cronología desde el mismo inicio. Puede suponer un giro interesante en cuanto a la narración de esta larga historia, hasta que uno se pregunta: ¿Y si el narrador omnisciente de los primeros tomos resulta ser la avenida también?
Es muy enriquecedor que una obra sea capaz de generar tantos interrogantes tras su lectura, ya que te lanza a volver a descubrirla desde el principio una vez más. Siempre es un placer volver a hacer lecturas con el paso del tiempo, pero si cuentan con alicientes así, la experiencia mejora sobremanera.

Uno de los puntos fuertes de esta obra es lo actual que se mantiene casi cinco décadas después. La situación en la que vivimos y la desesperación que no deja de estar presente en las personas ayuda a que esta obra permanezca fresca tanto tiempo después de su creación.
Pero, más allá del carácter atemporal en cuanto a su temática, Contrato con Dios supone un despliegue técnico y visual que es muy difícil de catalogar. El trabajo que Will Eisner desarrolla aquí es, por resumir en un solo adjetivo, majestuoso.
Acabamos de decir que no se trata de una obra sencilla y esto es algo que queda reflejado en el pincel del artista. Podríamos encontrar un dibujo que nos sumergiera en un ambiente hostil y depresivo, pero también podemos encontrar detalles y momentos que dan fuerza a sentimientos esperanzadores. El resultado es un trazo real que quiere transmitir la nobleza de reflejar emociones, algo que se busca (artísticamente) desde la creación del arte pictórico.
Cada historia que forman los tres volúmenes, sin importar su duración o independencia, tiene un atractivo propio y es evocadora por sí misma. Un día nos encontraremos más atraídos por una u otra, pero no caerán en saco roto ni tendremos la sensación de que vemos algo repetido.
Esta es una obra digna de estar en cada estantería de un amante de las viñetas, pero también de cualquier persona que sienta atracción por las historias bien narradas. Una obra maestra se mire por donde se mire y un absoluto regalo para el lector. Ya sea esta u otra edición, siempre es recomendable pasar un rato disfrutando de la pluma de un genio como fue Will Eisner.
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Actor y director teatral con veinte años de experiencia a bordo de la compañía Teatro Baypass, que él mismo fundó. Miembro de la organización de la Feria del Libro de Parla y técnico de cabecera en Estelar Media. Lee libros y cómics con la misma pasión que disfruta de un concierto o de una buena sesión de cine. ISNI 0000 0005 1808 8693



