Fotograma de Las ovejas detectives. Créditos: Sony Pictures.
Admito que la primera sensación ante algo como esta película, que lleva por título Las ovejas detectives, puede ser incertidumbre por si merece la pena (o no) algo con semejante nombre. En mi caso también tenía mis reservas, lo admito, pero fue ver el tráiler y darme cuenta de que merecía que le diera una oportunidad. Además también me sirvió para percatarme de que ya había visto la novela en la que se basa este film por la biblioteca, pero la había descartado por disparatada.
Soy el primero en disfrutar en mayor o menor medida con los relatos de misterio, en los cuales hay un protagonista que suele escarbar las pistas para lograr desentrañar lo que ha sucedido. Como un ejemplo clásico siempre se cita al mítico Sherlock Holmes, aunque han sido muchos (y variopintos) los detectives e investigadores que se han visto inmersos en todo tipo de intrigas. Pero es que esta historia ¡propone a ovejas en tales funciones!, lo cual admito que de entrada choca bastante.
Eso fue lo que me llevó a descartar de forma prematura la novela Las ovejas de Glennkill de Leonie Swann, una obra editada hace casi dos décadas en el mercado literario español y que por fin leí hace pocos meses de la biblioteca. Con lo visto en los anticipos, en mi reseña ya dejé claro que lo que pensaba que podía ser algo descabellado quizás si funcionase. El éxito de la novela llevó a que incluso tuviera una secuela literaria (¡Que viene el lobo!), que leí poco después.
Con la experiencia reciente que hay en los whodunits tras la trilogía (de momento) de Puñales por la espalda, más lo visto por anticipado que puede recordar a Babe, el cerdito valiente y tantos otros films con animales parlantes que surgieron a raíz de su éxito (se llevó el Oscar a los mejores efectos visuales de aquel año) me llevaron a pensar que con lo que se ha evolucionado en ese campo, no habría problemas a la hora de recrear bien esta premisa.
Y es que Las ovejas detective, adaptación de la obra antes citada, nos cuenta como un pastor (Hugh Jackman) les lee a su rebaño de ovejas todos los días, pensando que le entienden. Pero un día dicho pastor aparece muerto, y será su rebaño quienes intentarán resolver el misterio de quien ha sido el culpable de ese asesinato (según deducen ellas), con toda la experiencia que creen haber logrado por todo lo que les leyó mientras aún vivía.
Las ovejas detectives, un misterio reconfortante
No seré yo quien niegue que si superas el desconcierto inicial ante las ovejas parlantes (lo que se puede hacer ya vistos los avances previos), la película es tan entretenida como encantadora, ya que las protagonistas principales son el rebaño, siendo los humanos unos personajes esbozados con los estereotipos de rigor para que puedan ser considerados sospechosos en un mayor o menor grado (aunque hay giro final sorprendente cuando se desvela la verdad).
Y es que esta película se toma licencias respecto a la novela, que acercan el resultado final a una mezcla entre los dos títulos que he citado antes: Babe, el cerdito valiente y Puñales por la espalda. Mientras que en el libro se decantaban por un giro trágico con toques dramáticos, aquí se sigue el esquema básico del whodunit, con demostración final por parte de Tim Derry (el policía local) de quién sería el responsable y lo que le llevó a hacerlo.
El citado agente de la ley (a cargo de Nicholas Braun) de tan prudente que quiere ser casi parece tonto, pero siguiendo las pistas que le «insinúan» las ovejas (que se comunican entre ellas, pero no con los humanos) conseguirá revelar la verdad. Por su parte el rebaño aprenderá a salir de su «zona de confort» (el prado) y lidiar con sus emociones en vez de olvidar para no sentir (esto último una vez visto el film se entiende a lo que me refiero).
En resumen Las ovejas detectives sería un acertado entretenimiento con un guion blanco y apto para todos los públicos, que se resuelve al estilo de los cozy mistery (tipo Se ha escrito un crimen y similares), planteando una divertida y emotiva historia rural. Quizás, al igual que le pasaba a la novela, le sobra metraje (la hubiera dejado entre 90 y 100 minutos; dura 109), pero eso no le impide ser una reconfortante película feel-good en toda regla.
Curiosidad: en estos tiempos de escenas poscréditos a la que nos ha acostumbrado Marvel (y otros), en este caso es una de las ovejas quien tiene una frase al final de los mismos, que tampoco aporta nada trascendental pero sirve simplemente para esbozar una sonrisa de complicidad tras lo visto en el film. Y ojo al inicio de la película y el león clásico de la Metro Goldwyn-Mayer…
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Crítico especializado en cine y cómic, aunque no tiene problema en lanzarse a leer libros y opinar sobre ellos, siempre de forma constructiva y con educación. Bien conocido en el mundo de la divulgación por su alias, El Chacal, y su blog El Blog del Chacal donde comparte sus reseñas y conocimientos. ISNI 0000 0005 2401 3399



