Cartel de Superman. Créditos: Warner Bros.
Superman, El hombre de acero o el último hijo de Krypton son algunos de los nombres con los que se conoce al famoso personaje de la editorial DC creado por los autores Joe Shuster y Jerry Siegel aparecido por primera vez en Action Comics número 1 publicado el 18 de abril de 1938, día elegido para celebrar el Superman Day.
Superman como icono
Además de ser uno de los personajes ficticios más reconocidos mundialmente, incluso por gente que nunca ha leído cómics, es también uno de los más analizados y criticados. En la aparente simpleza del héroe invencible más fuerte y más rápido se esconde toda una filosofía que ha ido construyendo a lo largo de sus casi 90 años de vida. Y es que, si bien empezó como un personaje plano indestructible y de bondad pura, el paso del tiempo ha obligado a profundizar más en él y en sus influencias.
El concepto de su diseño nació de la mezcla de héroes de la época como los que interpretaba en la gran pantalla Douglas Fairbanks como El Zorro, Robin Hood y D’Artagnan y personajes de ficción como John Carter, aparecido por primera vez en 1912 y que posee habilidades sobrehumanas gracias a la gravedad del planeta Marte, donde ha sido enviado.
La idea de la doble personalidad, en la faceta de Clark Kent, provenía también del personaje de El Zorro, con su identidad como Don Diego de la Vega y de Sir Percy Blakeney, alter ego de La Pimpinela Escarlata. Su imagen estaba fuertemente influenciada por la del actor Harold Lloyd, que junto a Charles Chaplin y Buster Keaton formaban el triunvirato de actores más famosos de la era del cine cómico mudo, y que solía interpretar a personajes bonachones y torpes que por accidente terminaban metiéndose en líos que terminaban en final feliz (a menudo por las malas).
La filosofía del superhombre
Con el paso del tiempo, el personaje fue evolucionando y siendo más consciente de su papel como ideal moral de esperanza y compasión en una mezcla de poder absoluto y altruismo que bebía mucho de la filosofía del “übermensch” (superhombre) propuesta por el filósofo Friedrich Nietzsche. Esta filosofía propone la idea del hombre como creador de su propia moral y que somete las cosas a su voluntad, que ama la vida y el mundo. Es, efectivamente, un equilibrio entre el poder, el altruismo y la libertad.
Estas ideas chocaban con los ideales de la Iglesia Católica de aquel momento, que sometía el juicio y la voluntad de Dios por encima de todas las cosas. Nietzsche admiraba a Jesús por transgredir las normas morales de su época y crear su propio sistema de valores, así como la aceptación de las consecuencias de sus actos y sus creencias ante los castigos de los poderosos.
Sin embargo, criticaba que la fe hubiera convertido a su figura en un mártir y en un salvador de la humanidad. La “muerte de Dios” como concepto de la liberación del hombre de ideales morales impuestos implicaba ser bueno, generoso y atento porque ello le convertía en un ser superior, en lugar de ser por la voluntad de un ser superior.
Es muy probable que los paralelismos entre Jesús y Superman que se encuentran a menudo al hablar del superhéroe provengan de esta distorsión mesiánica de ambos, pues como hemos dicho son dos figuras que crearon sus propios códigos morales. A menudo la crítica por estos códigos ha venido del miedo a una posible corrupción de los mismos, algo que a lo largo de las décadas ha ido evolucionando hasta el mundo de hoy día en el que se busca y atribuye maldad a personajes que se presentan como moral y éticamente superiores (sea por voluntad propia o a través de sus propios seguidores).

Por otro lado, es cierto también que el mismo personaje ha presentado historias y acontecimientos que han dado cuerda a este paralelismo. Recordemos su muerte ante Doomsday, y posterior resurrección, a mediados de la década de 1990. Pero Superman, a diferencia de Jesús, es un personaje que moviliza ideales éticos sin exigir fe religiosa, que aporta valores sin teología.
Blanco, negro y gris
No son pocas las veces en las que Superman ha sido puesto en duda por sus acciones y bajo sospecha de posibles inclinaciones moralmente dudosas. Este es un tema que ha surgido a menudo a lo largo de la publicación editorial del personaje en las últimas décadas y que también hemos podido ver en películas como El hombre de acero, Batman v Superman: El amanecer de la justicia o en la reciente producción estrenada el año pasado, que ya ponía sobre la mesa el juicio social del personaje en el mundo actual tan polarizado en el que vivimos, donde también se le ponía en cuestión por su origen extraterrestre.
Es cierto que el personaje ha vivido momentos de corrupción en los que se ha convertido en una amenaza real para el planeta y también para el universo entero, de la misma manera que se ha enfrentado a rivales que lo han sido por ellos mismos o que incluso han llegado a hacerle dudar de su (supuesta) inquebrantabilidad moral. Y es que, aparte de la kriptonita, Superman es uno de los personajes con las debilidades más complejas del universo de superhéroes, y donde la psicología juega un gran papel en ellas. Sus contradicciones son la parte del superhéroe que le hace más humano.
Un código moral propio implica mucha responsabilidad, una fuerte base de valores, una seguridad en ellos y, desde luego, un entendimiento de que toda acción tiene sus consecuencias, positivas o negativas, y que se deben aceptar con orgullo y sin arrepentimiento.

¿Moral o inmoral?
El mundo, como por desgracia podemos ver cada día, es mucho más complejo que esto, y lo que le parezca bien a unos a otros les parecerá una atrocidad. Los ídolos son cada vez más frágiles y a la vez más fuertes a ojos del pueblo. Y cuando los ídolos caen, deberíamos preguntarnos: ¿qué haría Superman?
¡Feliz Superman Day!
Síguenos en Instagram, TikTok o súmate a nuestro canal de WhatsApp y no te pierdas ningún contenido. ¡Disfruta de la cultura pop!
Crítico de cine de largo recorrido, además de amante del terror clásico y el mundo de LEGO. Es profesor Pokémon y ha sido juez del juego de cartas de la franquicia en torneos oficiales a lo largo y ancho del mundo. Es graduado en Traducción y ha sido el intérprete de nombres como Julian Glover y Paul Blake, General Veers y Greedo de Star Wars. ISNI 0000 0005 1808 8642



