Portada de Anatomía de un esqueleto. Créditos: Editorial Astiberri.
Las expectativas son un asunto peligroso. Te haces ilusiones respecto a una obra y puedes quedar defraudado. Pero otras, el resultado es mucho mejor de lo que esperabas. Hablemos de Anatomía de un esqueleto.
El autor de la obra es Pep Brocal, uno de los autores más valorados en los últimos años. Su nivel de trabajo está alcanzando unas cotas elevadas trabajo tras trabajo. Este autor catalán lleva en activo desde hace 40 años, lo que le convierte en un veterano del medio. Sus obras recorren revistas tan importantes como Totem o Zona 84 en sus inicios, o ser creador de viñetas en los suplementos de los periódicos más relevantes del país. Pero la obra que comentamos se enmarca en su producción de cómic adulto, junto a otras obras como Cosmonauta o Inframundo, dentro del catálogo de la editorial Astiberri.
Anatomía de un esqueleto nos presenta la historia de Félix Filacterio, un autor de cómic que regresa del más allá para recuperar su última obra y leerla junto a la Muerte.

Anatomía de un esqueleto, fuente de guiños y homenajes
Es evidente que este trabajo está plagado de referencias y homenajes. No es de extrañar que, a la hora de disfrutar de su lectura, cada uno tenga una referencia clara en su cabeza. En mi caso, la referencia presente ha sido un clásico universal: La Divina Comedia de Dante Alighieri.
Nadie sabe cómo es el infierno en realidad, por lo que no es de extrañar que, en lugar de ser viaje de bajada, sea una travesía de traslación y el limbo sea la tranquilidad y aquí esté el foco del mal. Solo hay que tener presente la actualidad.
Una idea subrayada por varios detalles. Se da la coincidencia de ser siete editoriales, al igual que siete son los pecados capitales. Del mismo modo, la obra se articula en siete actos (a los que sumar un prólogo y dos breves epílogos). Otro detalle fundamental es la guía que tiene Félix en su viaje gracias a personajes más sabios que él, como pueden ser el gato Mimi o el escritor Franz Kafka, cuya aparición se queda muy corta.
Una segunda referencia que tenía en mi cabeza ha sido el especial tratamiento que recibe la Muerte. Esta figura se presenta en esta obra en un limbo cargado de colores pastel, en contraste con el apagado tono del mundo real y haciendo mofa sobre cómo ha sido representada a lo largo de la historia. Al igual que en otros trabajos como la serie Sobrenatural (también conocida aquí como Supernatural, su título original), The Sandman, la novela gráfica de Neil Gaiman, o Mundodisco, la saga literaria de Terry Pratchett. Todas son ejemplo que esta figura no es únicamente un ente oscuro y cargado de negatividad, sino que es un personaje empático a la par que inevitable.
Para dejar atrás todo lo relacionado con los homenajes dentro de la obra, son varios los autores pasados mentados en distintos momentos de la obra, convirtiendo una simple mención en un valioso testimonio que transmite el arte que influye en Brocal para realizar este trabajo. Algunos de los autores mencionados son George Herriman o Bernard Krigstein.

Una lectura inmersiva
La anterior es una frase que suele escribirse muy a la ligera, pero es muy cierta en este caso. Desde las primeras páginas, esta obra sabe que estás presente y te hace partícipe de cada acontecimiento. De hecho, Brocal ilustra la misma página que estamos en el momento en que el protagonista se dirige a nosotros. Uno de los primeros aciertos: eres testigo, cómplice y, ojalá, difusor de lo que sucede.
No se puede destacar un único género protagonista en este genial trabajo. Una obra que donde el misterio y la comedia se entremezclan en un interesante “noir” o dar un giro imprevisible hacía la distopia sin perder nada de lo anterior.
Todo lo mencionado con el objetivo claro de situar al artista en el punto de mira. El artista como un héroe moderno: alguien que es capaz de retar a la Muerte para volver al mundo de los vivos por la seguridad en que su obra vale la pena y es capital para la humanidad. Y, por el camino, ofrecer una crítica al medio editorial con una sátira llena de matices y sutileza.
No hay error en afirmar que es una de las obras del año (sino de la década) en la que se entra por una inocente curiosidad, pero es el completo de la obra (dibujo, personajes, guion, metalenguaje, referencias, sátira…) lo que te atrapa sin remedio. Digna de releerse cada cierto tiempo y descubrir nuevos matices.
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Actor y director teatral con veinte años de experiencia a bordo de la compañía Teatro Baypass, que él mismo fundó. Miembro de la organización de la Feria del Libro de Parla y técnico de cabecera en Estelar Media. Lee libros y cómics con la misma pasión que disfruta de un concierto o de una buena sesión de cine. ISNI 0000 0005 1808 8693



