Portada de The Bat-Man: First Knight. Créditos. Panini/DC
Sin duda alguna Batman es uno de los héroes más populares del mundo del cómic. Su efigie, al igual que la de Superman, es reconocida por propios y extraños, no es preciso haber leído una sola viñeta en la vida para saber quién es. Esto es también debido a su salto a otros medios y formatos, desde series de televisión, con Batman: La serie animada considerada la mejor de todas, a obras cinematográficas con actores y visiones muy distintas, y otros tantos…
Del personaje hay tarteras, camisetas, figuras de acción, peluches y disfraces. Todo un mundo muy ecléctico que también incluye musicales, muñecas y casi todo lo que uno pueda imaginar. Siempre con esa idea de ser una criatura de la noche, con matices y en ocasiones de forma muy laxa, aunque hoy no sea tan enigmática y misteriosa como lo fue en sus orígenes.
The Bat-Man, ¿un hombre o una leyenda?
En sus primeros tiempos este justiciero era conocido como “The Bat-Man”, alguien temido por los delincuentes, que se movía en las sombras y de cuya existencia nadie parecía estar seguro. ¿Era un hombre? ¿Un demonio? ¿Ambos? Esto es algo que en su momento Tim Burton, con los guionistas Sam Hamm y Warren Skaaren, usó en su largometraje de 1989 al mostrar cómo en la ciudad de Gotham no están seguros de que sea algo más que una leyenda urbana, lo que provoca mofas hacia Alexander Knox por su creencia en él y sus investigaciones al respecto.
La esencia de los orígenes
En The Bat-Man: First Knight Dan Jurgens, Mike Perkins y Mike Spicer se empapan de la esencia primigenia del héroe y lo devuelven a ella. Hay malhechores, una ciudad en crisis, unos complejos años treinta en que los ciudadanos intentan sobrevivir, un Bruce Wayne que trabaja solo y tiene un laboratorio bastante casero…
Los autores ecogen las ideas y propuestas más básicas que Bob Kane y Bill Finger plantaron en sus primeras historias, donde también había espacios para monstruos, para lo inexplicable. Esto es algo que se ve ya en la portada en la que el detective aparece junto a escenas que bien podrían ser de alguna vieja película de la época con coches y tiradores, todo ello dentro de la silueta del héroe en una pose más que clásica y asociada por completo a esa era en concreto.
El evocador arte de Mike Perkins y Mike Spicer
El dibujo de Mike Perkins y el color de Mike Spicer son maravillosos, una dupla artística que brilla desde la primera página y lo hace con sombras, con oscuridad, con una bruma constante que parece envolver a Gotham City. El lector casi puede oler la ciudad, sentir la ceniza en su piel, se nota el crujir de los carruajes y se oyen los susurros en la calle.
Y es que la ciudad, esta Gotham City, es tan importante como el propio Batman y la trama que se narra. Es otro personaje y como tal se debe cuidar y retratar con cuidado, cada versión del justiciero tiene su propia versión de su hogar que debe reflejar quién es y viceversa. En este caso, además, con varias referencias históricas y detalles para dar fondo y veracidad a la historia.
De Bruce Wayne a Batman
De igual forma, y fieles a la propuesta de beber de la esencia inicial de Bob Kane y Bill Finger, el aspecto de Bruce Wayne está lejos de lucir la musculatura de las últimas décadas. Es un hombre en forma, bien entrenado pero menos habilidoso que el actual, algo que también se ve en sus gadgets donde está incluso ese coche rojo que llegó a usar.
También el comisario Gordon luce un aspecto ajustado a esta premisa y a su apariencia del momento en que se ambienta la trama. Un hombre maduro, de edad indeterminada, con gafas redondas, cabello cano y fino bigote negro, vestido con tonos grises y marrones, con una amistad evidente y muy apreciada con el joven Bruce Wayne.
Y, por supuesto, el propio Batman. Este The Bat-Man que tiene unos guantes sin pinchos en sus laterales, con unas orejas más alargadas que casi parecen de un demonio más que de un murciélago y ese cinturón dorado, o amarillo, con una hebilla circular. Con habilidad se le sabe retratar en ocasiones como un hombre disfrazado, dado que Bruce Wayne todavía intenta sentirse cómodo con este atavío, y otras como una leyenda negra que surge de entre las brumas para aterrar al delincuente.
En algunos momentos parece una figura salida de alguna pesadilla. Su forma oscura se entremezcla con el fondo, la niebla parece estar a su servicio y aunque se sepa que es un hombre cuesta estar seguro de ello. Pero claro, ese es el juego, hacer sentir el miedo y usar para sí esa imagen salida del más allá.

Un guion de Batman firmado por Dan Jurgens
La trama pergeñada por Dan Jurgens sabe brillar y con acierto maneja muchos de los elementos pilares de Batman, y es que no hay que olvidar que en sus primeras historias quizá no había supervillanos, según los entendemos hoy en día, pero no solo había delincuentes, también monstruos. Esto es algo muy habitual en narraciones de los años 30 y 40 del siglo XX, donde los defensores del bien y la justicia corrían aventuras de todo tipo, casi siempre con lo que hoy podemos considerar un toque noir en las mismas.
Es más, el escritor abraza por completo la esencia pulp de la que es deudora la creación de Bill Finger y Bob Kane. Un héroe que tiene mucho que agradecer a La Sombra, empezando por su primera historia que es un calco de una del vengador nacido en 1930, y que bien puede entenderse como una evolución del mismo aunque pasada por un prisma propio que ayudó a que el género del superhéroe, iniciado por Superman, germinara por completo.
Un nuevo y viejo mundo
A lo largo de las páginas la trama se desarrolla con calma, sin prisa. Hay que sentar las bases de este mundo y de sus personajes. Sí, puede que sean Batman y el comisario Gordon, y algún otro secundario conocido, pero no son los habituales, así que deben presentarse, dejar que tengan su espacio y construir la narración a partir de todos ellos. En este caso son más piezas de ajedrez en una partida que no conocen, intentan salir adelante y ganar un juego cuyas reglas solo están en la mano de alguien oculto en las sombras, algo que está muy en la línea de las narraciones del momento.
Pero aunque Dan Jurgens ha sabido rendir homenaje a ese tiempo y las obras de entonces no por ello entrega un relato caduco o envejecido. Su narrativa es por completo actual, también su tratamiento de personajes, y lo que arroja es una estupenda historia de detectives llena de grises salpicada con la presencia de criaturas monstruosas que, quizá, no lo sean tanto. Puede que más bien sean almas perdidas, rotas y convertidas en algo que no desean.
The Bat-Man: First Knight, un relato pulp y noir
The Bat-Man: First Knight es una lectura pulp con atractivo toque noir, bien planteada y mejor resuelta. Un volumen que está dentro de la línea Black Label con todo lo que eso conlleva; es una carta de amor a lo que hicieron Bill Finger y Bob Kane y al gran personaje que ambos crearon. Un volumen que transporta al lector hasta décadas pasadas y le hará creer, casi por completo, que de verdad está ahí y que quizá, solo quizá, un hombre murciélago patrulla las calles entre sombras, leyendas y susurros.
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Escritor y periodista de amplia trayectoria (AQUÍ, Cinemascomics, Infonegocios…), especializado en cultura pop aunque también ha escrito de temáticas muy distintas como política y el mundo de los negocios. Creador del personaje infantil Frost, perrito de aventuras descrito por RTVE como «Un nuevo héroe para los niños». ISNI 0000 0004 4335 5012



