Detalle del póster de Turno de noche. Créditos: DeA Planeta.
En ocasiones te cruzas con películas como esta Turno de noche (en el mercado latino Alerta: Extinción mientras que su título original sería Cold Storage, homónimo al de la novela de David Koepp que adapta, la cual aquí en España se conoce como Bajo cero). De hecho ese sería uno de sus incentivos, ya que el citado Koepp es un guionista entre cuyos créditos estarían varios films de sagas como la de Indiana Jones, la jurásica o el Spider-Man de Sam Raimi.
El nombre de Koepp, que aquí se encarga de adaptar su propia novela, no sería el único conocido. Para los más veteranos tenemos ahí a un incombustible Liam Neeson, que parece haberle cogido el gusto a eso de apuntarse a películas de todo tipo y condición. Como curiosidad en este film también aparece la actriz Vanessa Redgrave, suegra en la vida real de Liam Neeson mientras estuvo casado con su hija (Miranda Richardson) hasta el accidente de 2009 en el que ella falleció.
De todas formas los protagonistas serían los personajes a cargo de Joe Keery y Georgina Campbell. En el caso de él la mayoría lo conoce por su participación en la exitosa serie de Netflix Stranger Things, y en el caso de ella se la recuerda en especial por las penalidades por las que pasaba su personaje en Barbarian, la película de Zach Cregger como director previa a su reciente Weapons. Pese a todo este film ha pasado bastante desapercibido, ¿merece la pena? Depende.
Su premisa en principio es prometedora, ya que mezcla cine de zombis (aunque aquí serían más bien infectados al estilo de The Last of Us, en este caso por un hongo alienígena), género de catástrofes (siempre con el peligro de que esta amenaza se expanda a nivel global) y conspiraciones gubernamentales, con un tono de película de serie B de antaño digna de algo como el Grindhouse de Tarantino y Rodriguez en 2007 con Death Proof y Planet Terror respectivamente.
Esta película comienza con un prólogo en el vemos como la reentrada en la atmósfera de una misión de la NASA hace que llegue a nuestro planeta un peligroso hongo mutado en el espacio, tan letal que los agentes encargados tienen que arrasar donde ha caído y contenerlo en un lugar seguro para que no sea un peligro. Pero el tiempo pasa y lo que en origen fue un almacén de alta seguridad, al ser vendido por el gobierno, acaba siendo unos trasteros para alquilar.
Turno de noche, si se expande… estás muerto
Lo que pensaban que había quedado enterrado y olvidado despierta, debido al cambio de las condiciones climáticas en las que está aislado, y el peligroso hongo empieza a expandirse y mutar, como pronto descubrirán los responsables del turno de noche del lugar (a cargo de Joe Keery y Georgina Campbell), él un exconvicto al que le cuesta quedarse callado y ella una joven madre que necesita trabajar, a los que les espera una noche movidita.
El hecho de tomarse a cachondeo un apocalipsis zombi, y como lo viven dos personas normales, me llevó a recordar la cinta Zombies Party (o Shaun of the Dead en su título original), pero aunque en este caso funciona de una forma adecuada la pareja protagonista, no creo que lleguen al nivel que marcaron Simon Pegg y Nick Frost en el citado film de Edgar Wright de 2004. Digamos que aquí buscan la comedia pero el resultado acaba siendo más bien tan solo simpático.
Lo que acierta muy bien esta película es en dar la idea de que todo puede descontrolarse en cualquier momento, ya que cuando el virus empieza a hacer de las suyas (afectando tanto a animales como personas) hay un desmadre gore funcional, pero no creo que tampoco sea excesivo, aunque puede soliviantar a espectadores no acostumbrados a este tipo de cosas (ya se sabe que en este tipo de relatos algo desagradable siempre suele haber).
En resumidas cuentas digamos que esta Turno de noche parece más bien una comedia de terror, pero de lo primero digamos que provoca más sonrisas que risas, mientras que lo segundo queda solapado justo por lo anterior. Funciona como un mero entretenimiento, sin tampoco aspirar a más. Quizás podría haber sido más perturbadora, pero entonces su tono hubiera sido otro. Como mínimo no se le puede negar ser sincera: un divertimento ligero y sin pretensiones.
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Crítico especializado en cine y cómic, aunque no tiene problema en lanzarse a leer libros y opinar sobre ellos, siempre de forma constructiva y con educación. Bien conocido en el mundo de la divulgación por su alias, El Chacal, y su blog El Blog del Chacal donde comparte sus reseñas y conocimientos. ISNI 0000 0005 2401 3399



