Portada de Barrio 5: El debutante. Créditos: Reservoir Books
Barrio es una de las obras más conocidas y personales de Carlos Giménez y El debutante se convierte, por el momento, en su última entrega y quizá en su final. Una quinta parte que sigue las historias de un joven que intenta abrirse paso en el complejo mundo de los dibujantes de cómics, más en una España que está en plena dictadura y en la que los grises lo llenan todo.
Hay un hecho innegable de la saga Barrio, al igual que de la de Paracuellos, y es la vertiente de autobiografía que Carlos Giménez vuelca en ella. Esto es algo que él mismo ha reconocido, y es evidente, al igual que en ocasiones bebe de historias de unos y de otros, de vidas propias y ajenas, para conformar su narración.
Barrio y la exploración de la España pasada
Eso está ahí pero lo que en realidad hace no es tanto una labor biográfica, que también, como una introspección de la España de su momento, de cómo eran las costumbres, las formas de ser, el país y la realidad de ese entonces que para muchos es un lejano recuerdo y para otros, cada vez más, algo que sucedió hace demasiado tiempo. Ejerce de guardián y Barrio es su máquina del tiempo personal, una en la que en El debutante invita, una vez más, al lector a subirse con él.
Así veremos al joven Carlines, su doble en esta ficción, realizar una serie de trabajos que hoy nos sorprenderían para alguien que es poco más que un niño. Lleva pesados bultos, va hasta la droguería con un producto químico peligroso sin ningún tipo de seguridad especial y cuando en el taller en el que está de aprendiz descubren lo bien que dibuja… le ponen a preparar ceniceros para turistas en los que pinta una bailarina de flamenco y escribe “Recuerdo de Madrid”.
La vida, un conjunto de encuentros y despedidas
De igual forma el que viaje en esta máquina del tiempo podrá conocer a los amigos del protagonista, cada uno distinto, cada uno con una vida y todos ellos con una amistad que cabe dudar si es real o más circunstancial, puede que por pura coincidencia geográfica hasta que deban irse cada uno por su lado. Eso es, en parte, la vida. Como dijo la rana Gustavo, interpretando a Bob Cratchit en Los Teleñecos en Cuento de Navidad, “La vida es un conjunto de encuentros y despedidas.”.
De igual forma sirve tal sentencia para ejemplificar qué es Barrio 5: El debutante, pues Carlines debe decir adiós a lo que conoce, a su taller y sus compañeros, para embarcarse en una nueva aventura, la de ser dibujante y, más importante, la de ser adulto. Y es que esta historia es, ante todo, un coming-of-age en estado puro, un tránsito de la infancia a todo lo que viene después, es ver el cómo el niño Carlines crece y empieza a dar los pasos para ser la persona que será por el resto de su vida.
Todo esto lo narra en viñetas de forma magistral un Carlos Giménez que está como pez en el agua, sabe controlar los tiempos, los ritmos y los trazos como otros hacen calceta. Es un chef veterano que lleva décadas en activo y por eso conoce la receta a la perfección, sabe qué ingredientes poner, cuáles quitar, esos que dan un poco de sabor y los que atraparán al comensal. Y acierta en todo momento y en cualquier página del volumen.

Una historia que son dos
El único punto que no resulta tan acertado es que este tomo en realidad son dos. La primera historia llega hasta la página 95, y termina con una de las viñetas más tristes de todas las que hay en la que solo se ve una farola, un rincón de una plaza y las hojas mecidas por el viento rumbo a quién sabe dónde. A partir de la página 99 da comienzo lo que debería haber sido otra entrega, al menos para dejar que la historia y la lectura tengan su ritmo natural.
Si esto es debido a una decisión artística de Carlos Giménez o de la editorial Reservoir Books, que pertenece al conglomerado Penguin Random House, es algo que desconocemos pero la ruptura es evidente. Más cuando en esa segunda parte Carlines pasa a compartir piso y a tener vivencias puras de juventud entremezcladas con algunos de los primeros sinsabores de la vida adulta, pero con el aprendizaje que todo ello conlleva y lo muy necesario de tales experiencias para encarar las décadas que tiene por delante.
Barrio 5: El debutante, un poema duro y sincero
Barrio 5: El debutante muestra algo que se sabe desde hace tiempo y es que Carlos Giménez, al igual que Kim como se comentó en la reseña de El diario de la señorita Litgi, es un poeta del cómic pero si buscamos similitudes está más cerca de Charles Bukowski que de John Keats. Su prosa es cruda, en ocasiones dura, no está exenta de un valor moral, sabe apreciar lo bueno y también lo malo y todo en su justa medida. Es una lección reflexiva y, como solo los grandes narradores saben hacer, lleva al lector de la mano en todo momento.
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Escritor y periodista de amplia trayectoria (AQUÍ, Cinemascomics, Infonegocios…), especializado en cultura pop aunque también ha escrito de temáticas muy distintas como política y el mundo de los negocios. Creador del personaje infantil Frost, perrito de aventuras descrito por RTVE como «Un nuevo héroe para los niños». ISNI 0000 0004 4335 5012



