La llegada de la esperada película en dos partes Vengadores: Infinity War de Marvel Studios, es el momento cumbre de una estrategia que lleva en desarrollo toda una década. Cierto es que a veces ha sido a trompicones, e incluso con alguna improvisación, pero todo el trabajo realizado ha logrado que los personajes creados (principalmente) por Jack Kirby, Stan Lee y Steve Ditko, sean ahora mismo reconocibles por todo el mundo y seguidos por millones de espectadores.

De fondo a lo largo de esta aventura dividida en diferentes entregas, ya que aunque cada película es independiente todas conforman una misma trama, estaba el villano Thanos al que da vida Josh Brolin (también Cable en Deadpool 2). Uno de esos seres cósmicos que llenan las páginas de los cómics Marvel, con más poder del que un simple humano es capaz de entender y unas intenciones que escapan a toda lógica.

En su caso concreto es su amor por la Muerte, de forma literal, lo que le define. Está enamorado de la encarnación antropomórfica de la portadora de la guadaña, al punto de que haría lo que fuera preciso para lograr que ella le viera con los mismos ojos. Esto conlleva que tras haber fallecido hacía tiempo, fue reclamado por su amada para regresar y cumplir con una misión: terminar con la vida de la mitad del universo.

Empieza así el momento de mayor popularidad y evolución del personaje creado por Jim Starlin, guionista que lo concibió mientras recibía clases de psicología, autor responsable de convertirlo en el villano más peligroso de todo el universo Marvel. Inspirado claramente por el Darkseid de Jack Kirby para el Cuarto Mundo, este malvado cósmico tiene un gran número de lecturas y de matices, lo que le convierte en uno de los nombres más interesantes de las viñetas de tipos con capas.

El renacimiento de Thanos bien podría entenderse como el nacimiento de Thanos, ya que lo vivido anteriormente por el personaje nacido en Iron Man Vol. 1, #55 (febrero de 1973) no tiene realmente importancia a partir de este punto. Se le dota de una nueva misión, su fuerza se incrementa y su personalidad se amplia para mostrarnos a un ser sin duda alguna, malvado hasta la médula pero también capaz de sentir respeto por sus adversarios, admiración por el valor e incluso deseos mundanos. Como él mismo dice en estas páginas “(…) pese a mi amor por la muerte, aún puedo apreciar la belleza y respetar a quienes la crean”.

Ron Lim, artista visual, y Jim Starlin, guionista también de La Muerte del Capitán Marvel, son los maestros detrás de esta historia de caída, muerte y resurrección, llevando a un personaje secundario (aunque peligroso) a lo más alto. Pero este tomo es también el principio de algo mucho mayor que irá cobrando forma en próximas entregas de Panini de su Colección Jim Starlin, es el principio del fin de forma casi literal; un viaje lleno de épica y terror, que se presenta imprescindible para todo lector que se precie de ser.

Thanos es un personaje con múltiples capas en muchos sentidos.

Intriga y urde muchos planes que acaga ejecutando.

Es una metáfora de la muerte, el nihilista definitivo.”

Jim Starlin.

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