Catalyst. A Rogue One Story
por Sergi Páez

Por un bien mayor. Por el bien del Imperio.

Catalyst. A Rogue One Story (cuyo título en castellano de mano de Planeta Comic se desconoce, pero que bizarramente podría traducirse como Catalizador. Una historia de Rogue One), es la segunda novela de James Luceno en el nuevo canon de Star Wars tras su re-debut galáctico con Tarkin (Planeta Comic | 2014).

Cuando los planos de una Estación Espacial con un arma capaz de destruir un planeta llegan a las manos de la República, el Comandante Orson Krennic recurre a su antiguo amigo y científico teórico Galen Erso: el único con la habilidad de crear una fuente de energía capaz de armar dicha gran estación de combate. Cuando la moral y el amor por su familia (su mujer Lyra y su hija Jyn) se antepongan a dicho trabajo, Krennic se las tendrá que ingeniar poco a poco y durante años para llevar a Erso a su terreno y conseguir, mediante juegos psicológicos, manipulaciones y mentiras, completar la construcción de lo que será el poder definitivo en la galaxia.

La novela funciona como precuela a Rogue One. Una historia de Star Wars (Gareth Edwards, 2016), que se sitúa inmediatamente antes de los sucesos de Star Wars: Una nueva esperanza (George Lucas, 1977) – funcionando la novela, por así decirlo, como precuela de la precuela. Aunque no sea la mejor palabra para describir a ambas novela y filme, claro. Porque los títulos ya lo dicen bien: son “historias de”. Y como tal, Catalyst funciona magníficamente.

Luceno es un genio de la ciencia-ficción y un mago a la hora de contarnos historias. Su truco se basa en hacer que los personajes nos las cuenten, personajes cuya profundidad abarca páginas enteras de auto-indagación y exposición al lector. Y es que al final la historia queda demasiado corta: son los detalles lo que hace que sea una delicia de leer. Son los personajes los que hacen que los sucesos merezcan la pena ser contados.

Es probablemente junto a Timothy Zahn, que el año que viene vuelve a SW con Thrawn, el autor que más disfruto leyendo. Y lo que ha generado en mí con Catalyst es que una historia más como pudiera ser Rogue One adquiera una profundidad narrativa y un nivel empático previo que jamás había sentido por ninguna película antes de su estreno. Es el desarrollo de los diferentes personajes, la trascendencia de los sucesos acaecidos sobre sus personas, y el impacto que tienen ahora en mí a unos días de ver RO lo que hace establecer a Catalyst como una de las estrellas más brillantes de mi estantería.

La historia comienza durante las Guerras Clon y finaliza diecisiete años antes de la Batalla de Yavin – esto son los sucesos de Una nueva esperanza y la destrucción de la Estrella de la Muerte. Sigue así la vida de cuatro personajes, cada uno un punto de vista narrativo (en ocasiones del mismo suceso): Galen Erso, un científico teórico reconocido por toda la galaxia; su mujer y colega Lyra Erso; Orson Krennic, actual comandante de un proyecto secreto para la República – este, la construcción del Arma Definitiva; y Has Obbit, un contrabandista dresseliano que ve su moral dividida tras años de cometer crímenes.

La novela está dividida en tres actos – un primer acto que ocupa casi la mitad del tomo, y otros dos extremadamente cortos y correlativos cuya división, parece, se basa en el antes y el después del desarrollo de los personajes y no en base a una división argumental. De hecho, si algo se ha de reprochar, es que el clímax de la novela comienza demasiado tarde y acaba demasiado pronto. Una pena, ya que los sucesos acaecidos son tremendamente emocionantes, sobre todo después de la evolución de los personajes durante las dos terceras partes del libro.

James Luceno sabe cómo escribir villanos. Se nota que lo disfruta, y uno disfruta que lo disfrute. Fue así con Tarkin (personaje que vuelve a aparecer y a narrar en su momento de gloria) y ahora repite con Krennic.

¡Oh, Krennic! Cómo me ha encantado. Es tan inteligente y retorcido, tan malvado y provocador y esa relación con Galen – es sin duda uno de mis personajes preferidos en toda la saga. Él es el catalizador que hace efervescer los acontecimientos de toda una saga. Es fantástico cómo a través de él puedes empatizar y comprender lo que lleva a la Estrella de la Muerte a desarrollarse, y aún más ver cómo sus maquinaciones se desarrollan ante la atenta ignorancia de Galen y Lyra. Brillante.

Galen, Lyra y Obbit son muy entretenidos de leer, pero se hacen constantemente repetitivos. Les cuesta avanzar en sus deducciones o como personaje cuando tú como lector sabes qué ocurrirá con ellos antes de que ocurra, lo que los hace algo aburridos de no ser porque viajan y viven aventuras. Es de hecho lo que aprendes del universo warsie con Galen, lo que aprendes de la Fuerza por Lyra, y las aventuras al margen de la ley con Has Obbit lo que les hace dignos de leer. Y si no fuera por ver los efectos del juego de Krennic con ellos no valdría la pena.

Es sorprendente la aparición de diversos personajes de RO y las diversas aplicaciones que pueden tener para la trama de la misma. Cómo Luceno tantea un terreno para el largometraje, narrando aquello que necesitas y no saber a la vez. La sutileza de las acciones, los detalles que definen cada personaje, la introducción de backstory a una historia y a unos héroes y villanos que simplemente pueden (o no) estar allí importando (o no) para que RO se desarrolle como stand-alone.

Catalyst. A Rogue One Story es, como era de esperar, una de las grandes aportaciones de Luceno a la saga, así como el resto de sus novelas. Una historia que vale la pena leer antes de ver Rogue One. Una historia de Star Wars… y releer tras ver la película, por qué no.

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