Portada de Subsuelo. Créditos: Dibbuks.
El humano es una especie única, capaz de los mejor y de lo peor. Dentro de esta última categoría, hay algo en lo que destaca especialmente: la capacidad de hacer la guerra y causar su propia destrucción. Hablemos de Subsuelo.
La facilidad para crear destrucción
Hay que reconocer la capacidad inventiva de la humanidad, sobre todo en el campo del armamento y la destrucción, dónde no deja de idear maneras cada vez más eficientes de segar vidas sin medida. A pesar de llegar en este planeta, más de dos milenios, no hemos conseguido dejar atrás el ansía de la destrucción y la necesidad de sabernos más poderosos que los demás, algo que se demuestra en la gran cantidad de conflictos armados que permanecen activos todavía.
La cantidad de víctimas que estos conflictos generan no se quedan únicamente en aquellas personas que son alcanzadas por los proyectiles, también entre las filas de los ejércitos se producen una gran cantidad de bajas por el clima que se respira dentro de estas situaciones de tensión, algo que se entiende perfectamente al leer esta obra.
Compañeros de creación que son algo más
Los artífices de este trabajo son dos personas que se entienden a la perfección, no solo como compañeros de profesión, sino también como pareja: el matrimonio formado por Greg Stella y Bianca Pinheiro. Ambos miembros de esta dupla desarrollan su actividad desde el cómic independiente de su Brasil natal, pero no se limitan a temáticas autóctonas, sino que sus temáticas van más allá de las fronteras. Esta es la tercera obra que realizan juntos tras Eles Estão por Aí y Meu Pai É um Homem da Montanha (títulos originales de las mismas).
Un primer contacto con el cómic brasileño
Debemos agradecer a Dibbuks (dentro de la editorial catalana Malpasoycía) el acercarnos esta obra tan particular. No es muy habitual en nuestro país la edición de trabajos procedentes de Brasil, ya que parece más fácil exportar aquellas obras que llegan de lugares de habla hispana. Una primera toma de contacto muy interesante con el medio gráfico de dicho país, todo hay que decirlo.

Subsuelo, una gran representación de la fatiga de combate
Es muy difícil analizar una obra cuando, después de un tiempo, sigue dando vueltas en tu cabeza intentando responder a todas las ideas que te produce. Más importante es que muchas de esas ideas son creadas por tu propia mente para completar lo que te ofrece la composición gráfica. Un auténtico acierto, la verdad.
El mérito de algo así recae en el trabajo de Bianca Pinheiro. La artista crea una composición sencilla y esquemática reducida a lo más básico. Este esquematismo es una decisión autoimpuesta, ya que en determinados momentos de la narración contamos con algunos momentos de absoluto detalle en formas y rostros. Esta sencillez hace que nos concentremos en los diálogos que recorren la obra o sintamos el duro peso del silencio, cuando es absurdo decir nada.
A esto se le suman otras dos cualidades importantes: primero, la falta de una paleta de color que acompañe a la historia. Todo se mueve en una escala de grises que acentúa la atención en lo complejo de la atmósfera. Pero no podríamos decir que se trate de una obra plana, ya que la dibujante juega con la cuadricula narrativa a su antojo, sabiendo cuando acercarnos a la escena o mantener un ritmo conservador para contagiarnos del estatismo de la escena. El uso de gran variedad de planos ayuda a romper los esquemático cuando procede.
Si tuviéramos que hacer una comparativa con el trabajo de otro artista para entender como funciona este tratamiento, la respuesta más clara sería la de Calpurnio, el ilustrador que está detrás del fabuloso cómic El bueno de Cuttlas. Si recordamos el trabajo de este artista, se comprende con facilidad las ideas que nos transmite Pinheiro en este potente trabajo.
Una obra compleja que necesita varias lecturas
Pero esta obra no es interesante solo por su concepción gráfica, ya que cuenta con un trabajo narrativo de categoría. Desde los primeras frases, conectamos con la historia de estos soldados que se resguardan de una derrota inminente. No sabemos de qué guerra se trata y poco importa, ya que todas se organizan de manera similar, la verdad.
Greg Stella desarrolla toda una obra que es una crítica explicita a las guerras y a la absoluta necedad de los conflictos armados. El clima antibelicista es claro y se ve en muchos de los diálogos de los personajes. Estos no presentan un desarrollo muy profundo y tampoco es necesario para simpatizar con ellos, ya que son arquetipos bastantes conocidos pero eficientes para lo que la historia necesita: hablar sobre la supervivencia de la mente ante la presión extrema.
Los personajes llegan a una suerte de escenario teatral dónde nos dejan ver cómo están sumidos en una fatiga de combate extrema y no consiguen separar lo que está en su imaginación de lo que es real. Los síntomas que presentan van desde la pérdida de identidad hasta las alucinaciones, pasando por la paranoia. Pero más importante que todo eso hay algo que impregna cada una de las viñetas de la historia, sin importar lo esquemáticas que sean: el miedo. Esta es una marca que no se borra en el alma de los personajes y mueve cada una de sus decisiones para intentar sobrevivir.
El tratamiento que se hace sobre la paulatina caída en la locura es brillante y se hace sin prisa, a pesar de que el volumen apenas supera el centenar de páginas. Una bajada al infierno que no resulta de manera literal, sino que sucede dentro de la mente de cada uno y que en la atmósfera de soledad que se crea aquí se magnifica sin medida.
Es, sin duda, una de las compras que más puedo recomendar. Una obra muy compleja e interesante que hace reflexionar sobre temas muy profundos y que pide una lectura periódica para ir descubriendo nuevos detalles o prestar atención a nuevos temas que nos van a traer interesantes pensamientos y preguntas. Ojalá y el resto de las obras de este matrimonio brasileño llegue pronto a nuestras estanterías para seguir disfrutando de su talento.
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Actor y director teatral con veinte años de experiencia a bordo de la compañía Teatro Baypass, que él mismo fundó. Miembro de la organización de la Feria del Libro de Parla y técnico de cabecera en Estelar Media. Lee libros y cómics con la misma pasión que disfruta de un concierto o de una buena sesión de cine. ISNI 0000 0005 1808 8693



