Portada del tomo recopilatorio de Supreme Power. Créditos: Panini/Marvel
Supreme Power es uno de los mejores exponentes de la transformación y madurez que el género del cómic de superhéroes de los Estados Unidos de América emprendió en la década del 2000, con precedentes a finales de los 90. Un momento clave para este tipo de historias cuando creadores de distintas editoriales buscaron darle una pátina de realismo a la vez que intentaban, con éxito, demostrar que todo podía ser mucho más que simples historias de capas, colores chillones y peleas extraordinarias.
La renovación de los 2000
Como ejemplo de ello, y en aras de dar un poco de contexto al lector antes de, como suele decirse, ir al turrón, se puede mentar la línea Ultimate donde los héroes de Marvel Comics eran reimaginados de una forma distinta, puede que más oscura y sin duda más real. Una propuesta que fue una clara sucesora de la poco bien planteada etapa de Heroes Reborn y que, a la postre, sirvió como inspiración más que directa para muchos de los aspectos iniciales que tendría su exitoso universo de la gran pantalla (y pequeña, dado que hoy lo conforman tanto películas como series).
Desde la misma editorial se dio luz verde a la línea MAX, dentro de la que también se publicó este Supreme Power, con contenidos más explícitos, violentos, un lenguaje menos blanco y un tipo de historias destinadas por completo al público adulto. No puede no citarse, aunque de otra empresa, la excelente serie Planetary, iniciada en 1998 que es un vergel de ideas, homenajes y una historia fascinante de la primera a la última página.
La imaginación de J. Michael Straczynski
Es en este tiempo, en 1999, cuando J. Michael Straczynski imagina la recomendable saga de Rising Stars como una revisión del mito del superhéroe pero acercado al mundo real. ¿Qué sucedería si este tipo de seres existieran? Una propuesta que, por otro lado, había sido planteada de forma previa tanto por Alan Moore en Watchmen y por Mark Gruenwald en la serie del Escuadrón Supremo, que son los antecesores e inspiraciones directas de lo que se verá en Supreme Power.
El guionista hizo muy bien sus deberes y por un lado supo beber de todo lo que era el Escuadrón Supremo a la vez que entendió las necesidades y la búsqueda de cierto tipo de lector. Trabajó con sus personajes para hacer que todos ellos fueran tridimensionales y sí, una versión de la Liga de la Justicia como desde su nacimiento, en 1969 como el Escuadrón Siniestro, habían sido.

Una carta de amor a la Liga de la Justicia
Este parecido, que lejos de ser un plagio es toda una carta de amor y respeto, da comienzo en las primeras páginas de la única manera en que se puede hacer: con la llegada a la Tierra de un niño con habilidades únicas.
En el caso de la Liga de la Justicia este es Superman y en el de Supreme Power es Hyperion, aunque en vez de ser educado por un amable matrimonio caerá en las manos del ejército de los Estados Unidos de América que será el responsable de crearle un hogar ficticio, de darle una formación y, en esencia, convertirle en el ciudadano perfecto que obedece sin preguntar, sirve a sus intereses sin dudar y hace lo mejor para su país sin rechistar.
Siempre que lo mejor para su país sea lo que digan sus superiores y los diferentes gobiernos que están detrás de todo esto. No es solo un presidente y su cohorte, son varios los que pasan por estas páginas, todos ellos históricos como Bill Clinton para dar todavía más esa sensación de ser una ucronía muy posible. Solo a un paso cuántico de ser la existencia que todos conocemos, bien asentada en el mundo por el que caminamos y en el que, en tantas ocasiones, deseamos que haya algo extraordinario pero que, quizá por suerte, no sucede más que a través de los pequeños milagros cotidianos.
Un equipo de héroes (a su pesar)
De entre los distintos personajes que hacen aparición el más relevante es Hyperion, y por ello se le dedicará un artículo en específico, pero no está solo. Como se ha indicado el Escuadrón Supremo es una réplica de la Liga de la Justicia y por lo tanto en Supreme Power no faltan los dobles de Linterna Verde o Batman, Doctor Espectro y Halcón Nocturno (Doctor Spectrum y Nighthawk).
De nuevo basados en la versión clásica vista en Marvel Cómics pero trasladada a esta iteración donde el primero es un soldado que sabe que debe seguir las órdenes, con matices, y el segundo es un justiciero brutal que, al menos al comienzo, parece tener ciertos problemas con las razas a la hora de elegir a quien proteger.
El arte de Gary Frank
Aquí, en esta representación tan bien planteada, entra en juego no solo el muy acertado guion de J. Michael Straczynski, también lo hace el potente dibujo de Gary Frank como ilustrador de la serie principal, aunque este tomo de Panini, con muy buen acierto, recopila también las tres miniseries asociadas. Sus trazos son asombrosos, cogen al lector del cuello y lo llevan por donde quiere el autor, da igual si se trata de una reunión secreta, de una lucha con poderes o de una escena de confesión, en todo momento sabe hacer un buen trabajo.
No en vano se trata del dibujante que en el arco tan solo titulado Brainiac retrató más que fantásticamente bien al villano en cuestión tanto como a Superman, todo en base al guion de Geoff Johns, escritor este con el que también trabajó en El Reloj del Juicio Final. Entre otras muchas obras y personajes se pueden destacar Midnight Nation, también con Straczynski, Ninjak, Vampirella o Batman: Tierra Uno.

Supreme Power, cada página deja con ganas de más
Supreme Power no es una revisión del Escuadrón Supremo, aunque se base en el mismo, y tampoco es una versión de la Liga de la Justicia, por mucho que esa sea la matriz de la que nace. Supreme Power es una historia con su propia identidad, con su propio mundo y su mitología, que bebe de varias fuentes pero sabe ser una por sí misma y no quedarse solo en el guiño y el homenaje.
Este volumen integral es una compra más que recomendable, una que al igual que sucedía con la saga de Masters del Universo de DC Comics, recopilada en su momento por la hoy desaparecida editorial ECC, no es fácil dejar de leer y abandonar para seguir al día siguiente. Cada página deja con ganas de más y aunque el horizonte que se puede vislumbrar está lleno de tormentas, como el de Terminator, no por ello se deja de tener esperanza en que puede que el mañana sea un lugar mejor.
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Escritor y periodista de amplia trayectoria (AQUÍ, Cinemascomics, Infonegocios…), especializado en cultura pop aunque también ha escrito de temáticas muy distintas como política y el mundo de los negocios. Creador del personaje infantil Frost, perrito de aventuras descrito por RTVE como «Un nuevo héroe para los niños». ISNI 0000 0004 4335 5012



