Dean Devlin en entrevista con docpastor.com. Créditos: Prisma Ideas
Dean Devlin fue uno de los invitados de la San Diego Comic-Con Málaga en su edición de 2026, celebración de la que hicimos una extensa cobertura sobre sus charlas, cambios y puntos a mejorar. Además, en el evento, tuvimos la oportunidad de charlar con Dean Devlin, conocido guionista y productor (además de director y actor) detrás de títulos de éxito como The Ark o Stargate.
Entrevista a Dean Devlin, de Stargate a The Ark
Antes de que se estrenara Stargate, recorrías todas las convenciones de ciencia ficción de Estados Unidos con un pequeño puesto para promocionar la película.
Así es.
Treinta años después, estás aquí en la San Diego Comic-Con Málaga como invitado. ¿Qué ha cambiado en estas tres décadas?
Mucho más cosplay. Antes, el cosplay representaba, quizás, el 10 %, ahora es uno de los elementos principales. También hay muchas más lesbianas, algo que nadie habría predicho, se ha formado un grupo importante de lesbianas a las que les encanta este género. Y creo que, en aquel entonces, el público estaba compuesto en su mayoría por hombres jóvenes de cierta edad, ahora hay hombres y mujeres, mayores y jóvenes. Ya no se trata de un perfil demográfico, sino psicográfico, son personas que realmente disfrutan de este tipo de ocio, y suelen ser las personas más inteligentes, amables y empáticas que he conocido jamás.
En un anuncio para Syfy comentas que los aficionados a menudo te dicen que tus historias les han ayudado en momentos difíciles, ¿hay alguna historia que se te haya quedado grabada? ¿Recuerdas alguna en particular?
Sí, mucha gente se acerca para contarme cómo les han marcado las series que he hecho. Probablemente, la más conmovedora ocurrió en una convención llamada ElectriCon, donde se recorría toda mi filmografía. El último día, mi hija y yo salimos a escondidas por la parte trasera para evitar a la multitud y allí había una mujer esperándome que había intuido que saldría por la puerta de atrás.
Se acercó y me dijo que era autista pero con un autismo severo, tanto que le resulta difícil sobrevivir. Me contó que, siempre que veía el autismo representado en televisión, se trataba de Rain Man o de The Good Doctor, para ella esos personajes eran unos bichos raros. Entonces empezó a llorar y dijo, “No soy un bicho raro, no soy un bicho raro”. Pero nos comentó que cuando vio Las reglas del juego y cómo se retrataba a Parker, eso fue lo que le dio esperanza, fue lo que le hizo pensar que podía vivir en este mundo.
Se derrumbó y empezó a llorar en mis brazos. Mi hija me miró, yo empecé a llorar, ella también… Esos son los momentos que valen más que cualquier premio o buena crítica. ¿Sabes? Cuando llegas a una sola persona de esa manera, el trabajo de toda tu vida cobra sentido.
Hablamos de The Ark. Podías haber rodado en cualquier sitio y decidiste hacerlo en Belgrado, ¿qué te llevó hasta allí?
Bueno, estuve en Belgrado por primera vez para hacer una serie de televisión llamada The Outpost. Teníamos muy poco presupuesto para hacerla, pero grandes ambiciones para con ella. Me quedé impresionado con los equipos técnicos, el talento y lo que podíamos conseguir con ese dinero. Después rodé allí un largometraje y pasó lo mismo: era una película de 20 millones de dólares que pudimos hacer por 4 millones en Belgrado.
Así que, cuando surgió The Ark, no teníamos mucho dinero para ello pero yo no quería reducir la escala de la producción. Me pregunté dónde podía llevar el poco presupuesto que me daban para intentar hacer realidad todo lo que imaginaba, y Belgrado resultó ser el lugar ideal. Ha sido maravilloso trabajar con ellos; son increíblemente talentosos y apoyaron muchísimo el proceso.
A pesar de eso, en esta temporada te has pasado del presupuesto para que la producción fuera lo más grande posible.
Sí, sí. Duele, pero sí.
Es verdad.
Es duro.
Yo he producido varios videoclips y cortometrajes, así que me cuesta pensar en hacer cosas costosas. ¿Es difícil trabajar con productores bajo estas condiciones o resulta más fácil?
Bueno, ya sabes… todas las series son difíciles. Tanto si tienes 150 millones de dólares como 200.000, todas presentan dificultades. Pero en las películas que cuestan 200.000 dólares, te pagan un poco mejor.
Creaste la serie y dirigiste el primer episodio. ¿Cómo de distinto es estar ahí a dejarlo en otras manos?
Mira, me encanta todo el proceso. Me encanta el montaje, me encanta dirigir, producir y, a veces, también escribir. Pero cuando se trata del primer episodio, es bueno tener la oportunidad de dirigir porque, en cierto modo, marcas la pauta: defines el ritmo de rodaje, cuántos días durará, qué estilos utilizarás y cómo y con qué frecuencia moverás la cámara. Creas una especie de Biblia de dirección que los realizadores posteriores siguen, por eso me encanta dirigir el piloto.
Sin embargo, también he trabajado en series donde otra persona se encargó del piloto, estableció sus reglas, y esas reglas fueron fantásticas. Todo depende de la serie. En este caso concreto, y sobre todo porque contábamos con muy poco presupuesto, sentí que podía aplicar todo lo que había aprendido a lo largo de mi carrera en una sola serie.
Vamos un poco atrás en el tiempo. Has comentado que el borrador inicial de Almost Paradise se ambientaba en Hawái pero no terminaba de funcionar. Luego se traslada la acción a Filipinas, ¿qué te motivó a ello? ¿El entorno? ¿La historia y cómo encajaba el país en ella?
Bueno, lo que pasó fue que estaba de luna de miel en Hawái y vi en las noticias un reportaje sobre cómo los vecinos de un barrio acabaron con los traficantes de droga de la zona. Sin ayuda de la policía, no podían esperar. Y pensé, “Vaya, hay historias fascinantes sobre las islas que se podrían contar”. Así que escribí la versión original del piloto ambientada en Hawái pero cuanto más lo analizaba, más se me parecía a otras series que ya había visto, como Magnum, P.I. o Hawai 5.0.
No fue hasta diez años después cuando mi esposa me dijo, “¿Sabes? No eres hawaiano, eres filipino. ¿Por qué no ambientas la historia en Filipinas?”. En cuanto lo hicimos, todo cobró vida. Existen tantos conceptos erróneos y tanto desconocimiento sobre Filipinas que todo adquirió una nueva dimensión al situar allí la trama.
Empezaste como actor y acabaste escribiendo guiones. ¿Qué le enseñó el actor al guionista?
Es una muy buena pregunta, muchas gracias por hacerla. Creo que me enseñó cosas, pero también me perjudicó. Me explico, como actor, te centras ante todo en el personaje y piensas en él. El problema que encontré al principio de mi carrera es que, si alguien leía el guion de una forma distinta a como yo lo había imaginado al actuar, corría el riesgo de no captar la idea. Me di cuenta de que no podía escribir pensando únicamente en cómo lo interpretaría yo, tenía que hacerlo de tal manera que cualquiera pudiera leerlo y entender el chiste o qué sucedía. Eso me supuso una gran dificultad al inicio de mi carrera.
Muchas veces rodaba una escena y desde el estudio me decían, “No sabíamos que esa escena iba a ser graciosa”, y yo pensaba, “¿Por qué? Yo siempre supe que iba a serlo”. Pero luego me di cuenta de que sabía que sería graciosa porque yo tenía claro que diría la frase de una manera concreta. Pero, al leerlo, el guion no transmitía gran cosa al que lo leía, así que dejaba que el actor lo interpretara a su manera.
En otras entrevistas has comentado que hoy en día ningún estudio se arriesgaría con una película como Independence Day ya que trabajan basándose en algoritmos. Si presentaras hoy ese guion, ¿cómo lograrías sacarlo adelante?
Bueno, espero que esto esté cambiando ahora que vemos cómo la taquilla empieza a recuperarse. Durante muchos años si acudías a un estudio con un proyecto grande la primera pregunta que te hacían era “¿Es un remake? ¿Está basado en un videojuego? ¿En una novela infantil?”, y si respondías “No, no, es una historia original” te decían “¿Cómo sabemos que alguien irá a ver la película?”.
Mi respuesta siempre era que “Tampoco sabían que alguien iría a ver La guerra de las galaxias. No se sabía si alguien iría a ver Encuentros en la tercera fase o En busca del arca perdida”. Y ellos decían “Cierto, hoy en día no haríamos esas películas”, así que les preguntaba “¿Y qué hay de Independence Day? ¿No se haría Independence Day hoy?», y contestaban que “No, a menos que se titulara La guerra de los mundos. Entonces sí la haríamos”.
Así que, durante mucho tiempo, los estudios buscaban alguna garantía de que existiera un público previo. Y creo que, aunque hasta cierto punto se puede atraer audiencia de esa manera, pero si te limitas a eso, como se ha hecho, restringes la creatividad de toda la industria y el espectador empieza a buscar otras opciones, como los videojuegos o las redes sociales, lugares que se perciben como frescos y novedosos. Así que espero que hayan empezando a captar el mensaje, después películas como Oppenheimer e incluso La odisea, de que es posible contar historias que no sean necesariamente franquicias. Ya veremos.
Vamos a Stargarte. El personaje de Jack O´Neill es muy distinto en la serie y en la película, hasta cambia el apellido de tener una L a dos. En la interpretación de Kurt Russell es muy serio mientras que en la de Richard Dean Anderson tiene más sentido del humor, ¿a qué se debe esto?
No tengo ni idea, no participé en la serie. Hice la película pero MGM me impidió formar parte de la serie, y estuve muy enfadado por eso durante muchísimos años. Solía hablar muy mal de la serie aunque nunca la había visto; fue tan solo hace apenas un par de años cuando tuve que ser honesto conmigo mismo y decir «Bueno, han hecho varias series. Algo habrán hecho bien». Así que llamé a Jonathan Glasner, quien había puesto todo en marcha, le pedí disculpas y le dije «Vamos a almorzar».
Resulta que nos hicimos grandes amigos en ese almuerzo; él trabajó conmigo en The Outpost y ahora es mi showrunner en The Ark. Así que he cerrado el círculo respecto a lo que siento por la serie de televisión Stargate.
Por lo que he leído tu productora, Electric Entertainment, ha mostrado interés en Doctor Who, sin entrar mucho en ello y para cerrar, ¿puede existir la TARDIS?
Por supuesto. Claro, es la TARDIS. Más grande por dentro.
¿Y es posible?
Eso espero, tengo que creer que el Doctor está ahí fuera. De lo contrario, el mundo se habría acabado muchísimas veces. Tengo que creer que el Doctor nos está protegiendo.
Perfecto. Muchas gracias.
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Arquitecto de formación y productor por pasión. Cofundador de las productoras One Vision (antes Vision Fes) y Vespre, es uno de los nombres tras los aclamados cortometrajes «The Stranded» y «Villa Offline», entre otros trabajos. Habitual de eventos y convenciones de Cultura Pop tanto a nivel nacional como internacional. ISNI 0000 0005 2890 990X



