Portada de Jabalíes de Lisa Blumen. Créditos: Garbuix Books
Al leer Jabalíes resulta imposible no pensar en la serie Requiem for Selina de AMC Networks, una de las mejores producciones del 2025. La misma se trata de una recreación, con sus licencias y ficciones, de la vida de Sophie Elise y su trayectoria desde ser una desconocida hasta convertirse en toda una estrella mediática, con más de una polémica en su haber y en sus vídeos.
No se sugiere, de ninguna manera, que esta serie haya influido a Lisa Blumen, autora de Jabalíes, en su obra, pero las similitudes y coincidencias están ahí. Estas similitudes surgen más bien del tema tratado y de la realidad que refleja: la elección de una influencer de cosmética y estilo para adentrarse en lo que se esconde tras las bambalinas, más allá de la cámara y de las numerosas tomas necesarias para lograr ese vídeo perfecto
El peligro de las redes sociales
Las redes sociales son algo de uso cotidiano hoy en día, tanto para emitir como para consumir, y la relación con las mismas puede resultar complicada en ocasiones. De forma personal recuerdo cuando un compañero profesional se sorprendió de que en mi teléfono no hubiera ninguna notificación activa, ni siquiera WhatsApp, o que, por lo general, los fines de semana y festivos ni le hiciera caso. Lo mismo sigue sucediendo cuando comento que la única red social que uso es TikTok, de forma principal para crear contenido sobre este mismo observatorio cultural, docpastor.com, pero también vídeos relacionados con mi experiencia en una familia disfuncional o comentarios sobre mi terapia.
Cada cierto tiempo, y esto es algo que el lector habrá visto, alguien pone en sus redes sociales que se marcha al campo, monte, a la casa del pueblo a desconectar de las redes y, lo curioso, es que en muchas ocasiones en ese lugar se pone una publicación para mostrar lo mucho que se está desconectando. Es algo contradictorio, además de por el hecho de que para desconectar de las redes sociales solo hay que dejar el ordenador o el móvil apartado, o no entrar en las mismas (pero aquí tocaría hablar del nivel de adicción que se puede llegar a tener).
Jabalíes y el influencer
Todo esto se retrata de forma tan acertada como íntima en Jabalíes, con la rutina diaria de la protagonista, los problemas a los que debe hacer frente y los prejuicios que hay a su alrededor. Destaca el cómo los fans y seguidores en muchas ocasiones no conocen límites, algo que cualquier persona de cierto éxito mediático podrá confirmar, y es que sucede que para muchos no hay diferencia entre la personalidad y la persona, entre su vida privada y pública.
Esto puede ir desde una foto y una charla rápida hasta comentarios duros y terribles en los vídeos y publicaciones. Por desgracia, también está a la orden del día y es habitual que los comentarios en cualquier publicación de cierto alcance contengan no pocos llenos de odio, insultos y ataques gratuitos amparados en el teórico anonimato de internet, en la distancia y en el estar en el móvil y no frente a frente.
Para el que está al otro lado, para esa persona, esos comentarios duelen y hacen mella. Algo que siempre está bien poner sobre la mesa, al igual que esos que todavía van más lejos y buscan la casa de tal persona, la siguen y vigilan, van a los sitios que salen en los vídeos y… la lista sería larga, ecléctica y terrible. Los peligros pueden ser muy reales, más de lo que muchos piensan.
Un retrato íntimo y real
Jabalíes intenta ser un retrato real de lo que hay al otro lado de muchos creadores de contenido: una mentira y poca verdad. Es una tragedia íntima, la de una vida que parece que se rompe poco a poco. La frase “¡Soy yo pero mucho mejor!” es demoledora, la protagonista la dice tras una sesión de maquillaje para un rodaje; tan solo cinco palabras que resultan las más potentes de todo el volumen, solo cinco palabras que lo dicen todo y no es precisamente bueno.
A este respecto se puede comentar, sin hacer un destripe de ningún tipo, el momento en el que la joven influencer visita a sus padres, mira las fotografías de la casa y conversa con su madre. “Mamá, ¿por qué no sales nunca en las fotos?”, le pregunta extrañada, “Bah, porque soy yo la que las hace, caramba”, responde ella sin inmutarse y sin darle importancia. Lo relevante y dual de esta escena salta a la vista, y es una de las claves del tono y el mensaje que Lisa Blumen pone en su obra.
Jabalíes deja claro algo que conviene recordar cada cierto tiempo, especialmente ahora que tantos adultos, adolescentes y niños parecen más pendientes de las vidas que se muestran en las redes sociales que de las suyas propias: las lentejuelas no reflejan la luz del sol, sino que la distorsionan y crean la ilusión del color. Por suerte, también se habla del valor de la amistad real, de tener en la vida a esas personas que saben vernos según somos de verdad, esas con las que podemos ser nosotros mismos y que hacen que cada día sea un poco mejor que el anterior.
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Escritor y periodista de amplia trayectoria (AQUÍ, Cinemascomics, Infonegocios…), especializado en cultura pop aunque también ha escrito de temáticas muy distintas como política y el mundo de los negocios. Creador del personaje infantil Frost, perrito de aventuras descrito por RTVE como «Un nuevo héroe para los niños». ISNI 0000 0004 4335 5012



