Portada de Las nuevas e intrépidas aventuras de Supergirl. Créditos: Panini/DC
Supergirl es la prima de Superman, de eso no hay duda, pero es mucho más. No es tan solo una comparsa, un personaje creado para retener derechos y seguir explotando el símbolo. Es una heroína con su propia identidad, enemigos y mitología a reivindicar, en sus varias etapas y encarnaciones.
Supergirl, mucho más que la prima de Superman
Eso mismo es lo que hace el volumen Las nuevas e intrépidas aventuras de Supergirl donde Paul Kupperberg, Carmine Infantino y Bob Oksner narran estas nuevas e intrépidas aventuras de la joven de acero. Un tomo que recoge toda la publicación, lanzada de forma original entre noviembre de 1982 y septiembre de 1984, en el que poder viajar por el pasado y encontrarse con esa Supergirl que, de forma igual de trágica que preciosa, fallecería en las Crisis en Tierras Infinitas.
Para el que no sepa de qué va la cosa, aunque es poco probable que nadie se lanzara a por esta cabecera en tales circunstancias, los autores dedican dos páginas a presentar a la protagonista. Desde su pasado en Argo City de Krypton, su viaje hasta la Tierra, su encuentro con su primo, Superman, y ese nuevo mundo que se abría ante ella donde debería encontrar su sitio en el mismo.
Linda Lee Danvers no es Clark Kent
Lo hizo, en parte gracias a la personalidad de Linda Lee Danvers, primero con una peluca castaña para ocultar su melena rubia y después con un peine que alteraba el cabello (lo que facilitaba las tramas y las explicaciones). Este es uno de los puntos diferenciales con su primo y es que mientras Superman es Clark Kent, ese intrépido y reputado reportero que ya tiene, más o menos, su vida hecha, ella es una joven que, como todos los jóvenes, debe ver quién es y labrarse su propio camino, que no es, y no debería serlo, el de otros.
Esta diferenciación es clave y todos los implicados la tienen muy en cuenta. No están intentando repetir las hazañas del principal portador del símbolo de la Casa de El y sí que sus historias sean propias y únicas, empezando por una serie de villanos que aunque poderosos y temibles se alejan de lo que, en ese momento, era habitual en las aventuras de Superman.
De igual forma sucede con su manera de solucionar estos enfrentamientos. En su caso es mucho más que una sucesión de puñetazos y golpes variopintos, aunque los hay, y a la mezcla se añade una gran empatía, sensibilidad e intento de comprensión de quién es el que está frente a ella y los motivos que le han llevado a cometer tales acciones. Sucede que, en muchas ocasiones, no hay tantos villanos como personas dolidas que han tomado malas elecciones.

La importancia del uniforme
Uno de los puntos clave para lograr esta diferencia entre Supergirl y Superman es el uniforme. El cómic es un medio visual y la imagen cuenta, por eso la muchacha de acero luce un traje distinto al de su primo, primero con una capa atada al cuello, en vez de salir de los hombros, y el emblema de la S en pequeño en el pecho izquierdo. Un traje que en su momento incluso fue homenajeado por Marvel Comics cuando en 1973 una amiga de Hank McCoy, La Bestia, lo lució en la noche de Halloween.
Esto va un paso más allá cuando la protagonista muestra a su primo el que será su nuevo estilismo, uno con los hombros al aire, el emblema cayendo desde estos y, como colofón, una cinta en el cabello para mostrar su herencia de Krypton. Este es, posiblemente, su vestuario más conocido puesto que es el mismo que lució en Crisis en Tierras Infinitas y en la mítica portada en que un desolado Superman llora su muerte.
Casi es usado por Helen Slater
Aunque no llegó a ser usado en la versión fílmica, estrenada en 1984 con dirección de Jeannot Szwarc y guion David Odell, sí lo fue en las pruebas de cámaras para la misma. La actriz protagonista, Helen Slater, lo llevó puesto pero no en el rodaje final, a pesar de que el traje en sí fue creado a petición de la propia Warner Bros. para tener sinergia entre el filme y los cómics (una estrategia de marketing más que habitual), y el que se usó recuerda el aparecido en el Superman número 123 (de una Supergirl ficticia).
23 números de camino propio
Las nuevas e intrépidas aventuras (The Daring New Adventures, en inglés) de Supergirl llegaron a su final en el número 23, de una forma un poco abrupta, publicado a finales de 1984, al ser uno de los personajes condenados a fallecer en las Crisis en Tierras Infinitas. A su finalización solo debía haber un hijo de Krypton, Superman, y todo lo previo a este, con sus secundarios y versiones, debían desaparecer para hacer como que nunca hubieran existido (incluso el Superboy que vivía aventuras con la Legión de Superhéroes, algo que quedó en manos de John Byrne).
Una lástima dado que el personaje se merecía más y de haber tenido la oportunidad podría haber llegado a cotas mucho más altas, al menos tuvo una muerte memorable y mítica que la colocó por siempre en el podio del mundo del cómic. Más de 400 páginas, en total, de historias, de drama, de personalidad propia, de camino forjado con esfuerzo y una versión de la doncella del poder que nunca ha sido olvidada y sigue siendo añorada.
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Escritor y periodista de amplia trayectoria (AQUÍ, Cinemascomics, Infonegocios…), especializado en cultura pop aunque también ha escrito de temáticas muy distintas como política y el mundo de los negocios. Creador del personaje infantil Frost, perrito de aventuras descrito por RTVE como «Un nuevo héroe para los niños». ISNI 0000 0004 4335 5012



