Portada de Captain Tsubasa 2: World Fighters (Oliver y Benji) Créditos: Bandai Namco
Antes de dejarte elegir la cara, el peinado o el nombre de tu futbolista, Captain Tsubasa 2: World Fighters (Oliver y Benji) te sienta directamente en la final del Mundial Juvenil sub-19 entre Japón y Brasil, con Tsubasa Ozora ( Conocido como Oliver Atom en España) al frente del ataque nipón. Es la manera que tiene Tamsoft Corporation de enseñar sus cartas antes de nada: partidos espectaculares, mucha puesta en escena y la promesa de un torneo entero por delante. Solo después de ese aperitivo jugable, el juego retrocede en el tiempo y te deja construir tu propio jugador para acompañar a Tsubasa desde el principio de su aventura.
Bandai Namco Entertainment lanzó el título el 28 de agosto de 2026 (un día antes en Japón) para PlayStation 5, Xbox Series X|S, Nintendo Switch y PC a través de Steam, con un precio estándar de 69,99 euros, según la ficha oficial del juego.
Es la secuela directa de Captain Tsubasa: Rise of New Champions (2020) y arranca cuatro años después de aquella historia, cuando la selección japonesa afronta el Campeonato Juvenil Asiático, con rivales como Tailandia, Uzbekistán, Arabia Saudí y China, antes de dar el salto al propio Mundial Juvenil del manga original de Yoichi Takahashi, un tramo de la historia que nunca llegó a tener una adaptación completa al anime y que aquí se amplía bajo la supervisión del propio autor. Llevamos varias horas jugadas entre el modo Historia, el entrenamiento y los primeros amistosos, así que esto son nuestras primeras impresiones.
De Rise of New Champions al Mundial Juvenil
Seis años después de su predecesor, Tamsoft ha ampliado la escala del juego de forma notable: 22 selecciones nacionales —entre ellas Brasil, Argentina, Países Bajos y México—, más de cinco equipos de clubes, cinco equipos de instituto y un equipo especial, el Real Japan, que apareció originalmente en el manga. A eso se suman más de 110 personajes jugables y más de 150 movimientos y escenas cinemáticas nuevas dedicadas a las habilidades especiales. La banda sonora corre de nuevo a cargo de Tadayoshi Makino, que regresa con más de 80 canciones nuevas para esta entrega, según la propia nota de prensa de Bandai Namco.
Durante el juego hemos podido constatar, que esta secuela mejora al original en casi todos los apartados técnicos: el modelado de personajes es más fiel al anime, las animaciones de los supermovimientos ganan en espectacularidad y el sistema de combate incorpora más profundidad táctica que antes. El precio a pagar, según varias reseñas, es que fuera del césped el juego se queda algo corto de modos y opciones adicionales, y que las pantallas de carga entre fases del partido rompen el ritmo más de lo deseable.
Tu propio futbolista en el universo de Tsubasa
La gran novedad de esta entrega es que ya no controlas directamente a Tsubasa como protagonista único. Un editor de personaje completo te deja definir rasgos faciales, pelo y complexión física de tu propio futbolista, que se integra en el juego como compañero de reparto, no como estrella central. Tu camino termina llevándote hasta Brasil, donde fichas por el São Paulo y entrenas con Roberto Hongo, siguiendo de cerca la estela de Tsubasa.
Es una decisión curiosa, parecida a la que ya vimos en otras sagas que suman capítulos sin dejar de mirar a su propia historia, porque el peso dramático sigue recayendo en Tsubasa y su elenco de siempre, mientras que tu avatar observa y participa desde un segundo plano. Y ahí está, para nosotros, lo mejor de todo el conjunto: sentir que entras de verdad en el universo de Oliver y Benji, compartiendo vestuario con Tsubasa en lugar de verlo desde fuera.
Así se organiza el juego
El menú principal se divide en cuatro bloques claros. Un jugador da acceso al modo Historia; Modo Versus reúne partido normal en línea, partido offline y partido privado con amigos; Entrenamiento se subdivide en entrenamiento libre, con ajustes personalizables de campo, controles y rival, y entrenamiento situacional, organizado por mecánicas concretas —movimiento, regates, entradas, cambio de jugador, tiros, paradas— con tres niveles de dificultad progresivos; y Colección guarda los vídeos, la banda sonora y las fichas de personajes que vas desbloqueando.
Fuera de ahí, un multimenú aparte permite personalizar el avatar, entrar en la tienda, revisar misiones y gestionar los objetos acumulados. La progresión de tu jugador se mueve en dos ejes paralelos: un nivel de experiencia que sube jugando partidos, y una moneda llamada Puntos de Jugador que se gana de la misma forma y sirve para comprar accesorios, objetos y canciones.
Un control que pide paciencia
Aquí es donde más nos ha costado hacernos con el juego. Las primeras partidas se sienten caóticas y poco intuitivas, con una respuesta que cuesta interiorizar, pero la sensación mejora de forma notable con la práctica hasta volverse satisfactoria. Los movimientos básicos son accesibles casi desde el primer minuto, pero que las técnicas avanzadas exigen memorización y no siempre cuentan con una guía clara dentro del propio menú de pausa. Es un planteamiento parecido al de otros juegos, que también recurren a varios niveles de dificultad para no dejar a nadie fuera.
El sistema central se llama Chain System: un contador que sube encadenando regates, esquivas y combinaciones, y que aumenta la velocidad y la potencia de tiro de quien lo controla. El problema es que, si pierdes el balón, esa misma ventaja pasa directamente al rival, así que cada posesión se convierte en una apuesta de riesgo y recompensa.
Esta entrega suma además un duelo directo entre portero y rematador en cada disparo a puerta, pensado para recrear esas paradas y tiros imposibles tan propios de la serie. Antes de cada partido del modo Historia se entra en el Vestuario, una pantalla que reúne los desafíos del episodio, la configuración del equipo, el ajuste de dificultad del rival y la opción de omitir las cinemáticas si solo quieres jugar.

Voces en japonés, subtítulos con los nombres de siempre
Una decisión que notará cualquiera que creciera con la serie en España: el juego no tiene doblaje al castellano. Las voces están en japonés o en inglés, y los subtítulos en español usan los nombres originales del manga, Tsubasa Ozora en vez de Oliver Atom, así que hay que acostumbrarse sobre la marcha. Hace unos años esto habría sido un obstáculo serio, pero hoy el público está mucho más habituado a jugar en versión original subtitulada, así que el golpe se nota bastante menos de lo que habría notado hace una década.
Las cinemáticas de las conversaciones, por otro lado, son básicas, con retratos fijos e historial de diálogo, funcionales pero sin la ambición visual de los partidos, que sí cuentan con animaciones mucho más trabajadas.
Primeras conclusiones de Captain Tsubasa 2: World Fighters
Después de varias horas repartidas entre el modo Historia, las distintas variantes de entrenamiento y unos cuantos partidos serios, la sensación general es buena y viene envuelta en una curva de aprendizaje real que sí compensa: el entrenamiento situacional cumple bien su función de suavizar ese primer contacto, y cuantas más partidas acumulas, más se nota que la personalización de tu futbolista da hilo del que tirar a largo plazo. Es un título pensado sobre todo para quien ama la serie y disfruta de los juegos con combos y espectáculo, no tanto para quien llega buscando el realismo de un FIFA o un PES.
Lo mejor, por encima de cualquier mecánica, sigue siendo esa sensación de entrar de verdad en el universo de Oliver y Benji. De momento, Captain Tsubasa 2: World Fighters cumple con lo que promete: fútbol imposible, mucho drama y la sensación de estar dentro de un capítulo del anime desde el mando.
Síguenos en TikTok y añade docpastor.com a tus fuentes favoritas en Google. ¡Disfruta de la cultura pop!

Arquitecto de formación y productor por pasión. Cofundador de las productoras One Vision (antes Vision Fes) y Vespre, es uno de los nombres tras los aclamados cortometrajes «The Stranded» y «Villa Offline», entre otros trabajos. Habitual de eventos y convenciones de Cultura Pop tanto a nivel nacional como internacional. ISNI 0000 0005 2890 990X



