Adam West protagonista de Batman, una de las grandes series de los 60. Créditos: Greenway Productions-20th Century-Fox Television
Que Batman es todo un icono es algo que no está abierto a debate de ningún tipo. Como hecho representativo de ello, cuenta con su propia celebración, el llamado Batman Day, admiradores y seguidores que se cuentan por miles a lo largo de todo el mundo, adaptaciones de la gran y pequeña pantalla que son consumidas por los que leen sus aventuras en cómic y por los que no. Es como se ha dicho hace unas líneas, todo un icono.
Creado por Bill Finger y Bob Kane
Y así ha sido, con matices, desde su nacimiento en el Detective Comics número 27 publicado en el año 1939, comercializado en marzo pero con el mes de mayo en portada. Nació, como otros tantos héroes, a raíz del éxito de la creación estrella de Jerry Siegel y Joe Shuster: Superman. Un encargo hecho para explotar la gallina de los huevos de oro y que por muchos años tuvo como único creador a Bob Kane, excepto que no era así.
En la industria, y entre los lectores, había un secreto a voces y es que Batman era tanto de Bob Kane como de Bill Finger, solo que debido al contrato del primero solo él aparecía mentado. Tampoco hizo, en largas décadas, nada por que no fuera así y darle el crédito a su colega, y a otros posteriores como Jerry Robinson.
Se tardó mucho tiempo en que Bill Finger fuera oficialmente reconocido, hoy siempre recibe el crédito que no tuvo pero en vida tan solo vio su nombre destacado como guionista en una ocasión: en la emisión del capítulo doble “The Clock King’s Crazy Crimes” – “The Clock King Gets Crowned” de la serie Batman que Adam West y Burt Ward, como Robin, protagonizaron entre 1966 y 1968.
La serie que lo cambió todo
Esta producción televisiva está por siempre unida al mito del murciélago por muchos motivos. Uno es su pegadiza melodía, una composición muy surfera de Neal Hefti, otro por el increíble éxito que tuvo que arrasó con todo. Sí, Batman era un personaje conocido pero en aquellos tiempos, como otros tantos héroes de las viñetas, no pasaba por su mejor momento y fue el nacimiento de este serial televisivo el que lo catapultó por completo al estrellato.
Nadie lo previó, nadie podía hacerlo, pero la primera batmanía había comenzado. Los divertidos guiones, los actores reputados, el apasionante uso del color, la comedia a varios niveles, la apuesta por captar a público infantil y adulto (lo que en los años sesenta del siglo XX no era nada habitual) fue justo la mecha que prendió para explotar en multitud de merchandising. El rostro de Batman, no tanto el de Adam West, estaba por todas partes.
No solo el suyo, también el de Robin, Joker, Acertijo y los villanos que aparecieron en el show, tanto los más conocidos como los que no (como Cabeza de Huevo, una creación por completo original de la serie). Hoy en día esto no resulta sorprendente, el material con la efigie del murciélago está a la orden del día, da igual si hablamos de camisetas, de cepillos de dientes, de figuras de acción, relojes… todo lo que uno pueda imaginar, pero no así en 1966.
En toda regla se puede decir que esta fue la primera producción televisiva que se posicionó como carne del merchandising según lo entendemos en la actualidad. El fandom nació con Star Trek y el coleccionismo con Star Wars, algo más que sabido y estudiado en libros como Star Trek: El viaje de una generación o Star Wars Scrapbook: The Essential Collection, pero el consumo masivo de productos de todo tipo surgió con esta primera iteración televisiva del mejor detective del mundo, al menos el mejor de DC Comics (con todo respeto al Hombre Elástico, claro).
Otras cabeceras de éxito
Esto no quiere decir que no hubiera otras cabeceras contemporáneas que gozaran de buena acogida y que también contaran con ingentes cantidades de mercadotecnia de muy variado tipo. Un ejemplo de ello sería Doctor Who que al poco de su nacimiento ya fue reclamada para ser licenciada en productos eclécticos, y una infinidad de Daleks como deja ver el libro Evolution of the Toy Dalek: Collecting Through The Ages, pero su éxito se circunscribía al Reino Unido y no sería hasta mucho después que traspasaría esas tierras.
De igual forma sucedió con Thunderbirds o Dan Dare, como desde docpastor.com pudimos ver de forma clara en el Museum Of Brands de Londres, pero por lo general eran productos populares dentro de sus propias fronteras y en menor medida fuera de ellas. Esto cambió por completo en 1966 con el estreno de Batman, que gozó de un fuerte aplauso dentro de su país de origen pero también arrasó en otros; los más relevantes fueron Japón, que tuvo su propio Batmanga, y Argentina, donde hubo una casi adoración por Adam West.
@docpastor Un pequeño repaso a parte de la Batcolección. Más cultura pop en docpastor.com #Culturapop #Batman #AdamWest #BurtWard #Robin
El auge del merchandising
¿Pero de qué estamos hablando exactamente? De merchandising, sí, eso está claro, ¿pero de qué? Listar todo lo que se fabricó entre 1966 y 1968 es imposible desde cualquier punto de vista y esto es así ya que el material licenciado se contó por centenares, pero es que de igual forma sucedió con el que no lo era. Esto es algo que en pleno 2026 se ha convertido en ordinario, no tanto en ese entonces.
Un acercamiento exitoso para captar la esencia de qué se comercializó y el gran abanico de esto mismo es el libro Batman: Collected, de Chip Kidd. Un volumen más que recomendable y que debería estar en la biblioteca de todo amante de los juguetes y el coleccionismo junto a De Spide-Man a G.I. Joe: La acción hecha figura, TV Toys o Meccano to Trilogo: French to European Vintage Star Wars Action Figure Toys, entre otros volúmenes que se adentran en estas temáticas.
Productos oficiales y oficiosos
Por acotar se puede hablar de productos oficiales, muy queridos, como los botes de champú de Colgate-Palmolive, que son un Must-Have en toda colección de esta cabecera que se precie de serlo, los diferentes vehículos comercializados por la británica Corgi, la empresa en sí misma es toda una leyenda, o la conocida revista Life en cuya portada aparece el Batman de Adam West y en su interior un reportaje de varias páginas sobre el superhéroe, y otros, en televisión.
Se puede seguir hablando de distintos objetos como ornamentos para bicicletas, incluso uno que emulaba el paracaídas para giros de emergencia del Batmóvil, los míticos cromos de Topps, caretas de los personajes, luncheras variadas o termos. También comidas directas para el consumo como gelatinas, zumos, leche, batidos o pan. Había algo para cada uno y al alcance de todos los bolsillos, siempre con costes más o menos económicos ya que el coleccionista premium de estos materiales no existía (todavía) y tampoco se le esperaba.
@docpastor La bat-pistola de agua en acción. #Batman #AdamWest #Juguete #VintageToys #Coleccionismodejuguetes #Pistoladeagua #Televisión #DCComics
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Santos griales
Algunos de estos artículos hoy son casi Santos Griales que son buscados con avidez por amantes de la series. Los citados botes de Colgate-Palmolive son un ejemplo, como la Bat-pistola de agua con forma del héroe que es uno de los productos oficiosos más conocidos y queridos, en ambos casos suelen poder encontrarse por cantidades no en demasía elevadas, aunque pocas veces son las que no superan el centenar de euros.
Mucho más elevado es el monto que debe desembolsarse por otros materiales de la época como el Batcinturón de utilidades de Ideal, que tiene sus propias batesposas y batcuerda (entre otros elementos), que en subasta puede superar el millar de euros y del que se pueden comprar réplicas por casi 200 euros. No es el único en rozar estas cifras, un Flying Batman, de Fuchs, todavía sin usar puede estar por unos 1500, aunque abierto esta cifra baja a casi una décima parte.
Hablemos de muñecos
¿Y si hablamos de muñecos? Sucede lo mismo. Pueden mentarse las marionetas, también de Ideal, que en su bolsa original pueden superar los 300 euros o las figuras argentinas fabricadas por la casa Khanis, en distintos tamaños y modelos, que no suelen encontrarse por menos de 100 euros (de mínimo). No digamos ya si se entra en el mercado de Japón con sus robots y batmóviles, e incluso lo que hoy llamaríamos tazos donde un ejemplar en buen estado sube, sin problema, a más de 200 o 300 euros aunque, por suerte, otros pueden adquirirse a precios menores, siempre depende del vendedor y la especulación del momento (lo que hace que sea un mercado muy volátil e inestable).
Batman, un éxito desde su nacimiento
Ya en su nacimiento Batman marcó un camino propio dado que si bien fue la respuesta a Superman se desligó y en vez de ser otro personaje con poderes más bien bebió de forma directa de los héroes pulp que no los tenían, con matices, como La Sombra de quien sacó su primera aventura (sí, nació con un plagio) pero logró convertirse en una atracción y una licencia más que lucrativa. Puede que en los años sesenta no pasara por un buen momento, de hecho DC llegó a plantearse dejar de publicar sus aventuras, pero la llegada de la serie televisiva le hizo recuperarse y alcanzar unos niveles de éxito como jamás había tenido.
La audiencia de la cabecera era mayor de lo que nadie había soñado, aunque también contaba con un gran presupuesto y la construcción de la Batcueva no fue, precisamente, barata. Su reclamo fue tal que otras series de éxito del momento no pudieron competir, como La familia Addams y La familia Monster (algo que se explica de forma detallada en el libro Addams y Munsters. Dos familias terroríficamente divertidas de Miguel Ángel Parra), elevó el merchandising de una forma que, hasta el momento, era impensable y que se adelantó por décadas a lo que, mucho más tarde, se convertiría en la regla y en lo habitual.
1989, la segunda batmanía
Dos décadas después, en 1989, sucedió algo similar con el estreno del filme dirigido por Tim Burton y protagonizado por Michael Keaton, como el héroe, y Jack Nicholson, como el Joker. Una segunda batmanía en la que, una vez más, no faltó de nada y se encontraron elementos de todo tipo en el mercado, aunque quizá en este caso llegó a notarse una saturación y un agotamiento más temprano de la franquicia. Tiene sentido que sucediera así pues la primera batmanía vino por una serie de éxito a lo largo de tres años, entre 1966 y 1968, mientras que la otra fue solo una película cuya secuela no llegaría hasta 1992.
Batman, una licencia todoterreno
Batman es muchas cosas. Es un personaje nacido de las manos y mentes de Bill Finger y Bob Kane, aquí hay que recomendar el documental Batman & Bill, también es un héroe que no se rinde, un justiciero que en sus comienzos no dudaba en usar armas de fuego (y no solo de forma defensiva) y un personaje que ha tenido un buen número de rostros en el cine, como pudiste leer en el artículo sobre el tema de mi compañero Jordi Olivera.
Es eso pero, por encima de todo, y a los hechos hay que remitirse, es una exitosa licencia, carne pura de mercadotecnia y de venta de imagen al por mayor, para el niño, el adulto, el coleccionista casual y el coleccionista premium.
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Escritor y periodista de amplia trayectoria (AQUÍ, Cinemascomics, Infonegocios…), especializado en cultura pop aunque también ha escrito de temáticas muy distintas como política y el mundo de los negocios. Creador del personaje infantil Frost, perrito de aventuras descrito por RTVE como «Un nuevo héroe para los niños». ISNI 0000 0004 4335 5012



