Cartel de La bola negra. Créditos: Revolutionary Comunicación.
Por fin ha llegado una de las citas cinematográficas más esperadas del año. Se cuentan por cientos las personas que están deseando acudir a ver lo que esta película significa para el sentimiento cultural de nuestro país. Hablemos de La bola negra.
Federico García Lorca, mucho más que un artista
Antes de hablar del deseado filme, es obligatorio hacer mención a una serie de personas relevantes para que esta obra haya visto la luz, y el primero que citar es la persona en la que está basado este trabajo: Federico García Lorca. Músico, poeta, dramaturgo, director y artista polifacético que 90 años después de su cruel asesinato a manos de unos golpistas que acabaron instaurando un régimen dictatorial que se extendió durante décadas y que no parece haber desaparecido aún.
El artista granadino hace mucho tiempo que traspasó su propia mortalidad para transformarse en un símbolo de la injusticia para todos aquellos que fueron asesinados y no han sido encontrados por sus familias. Caso peor es que sus asesinos no hayan sido juzgados y condenados por esos crímenes.
Símbolo del amor libre
Al mismo tiempo, Federico es símbolo también de la libertad más absoluta, empezando por la libertad y el derecho de amar a quién se quiera, algo que para mucha gente es difícil de respetar, llegando al punto de asesinar a aquellos que aman libres, como el caso del mismo poeta granadino, que a pesar de no ser el protagonista directo, reside en la película tanto de manera literal como espiritual. El filme queda revestido de algo misterioso, misma cualidad que envuelve toda la producción que realizó el granadino, al que se profesa un respeto absoluto en cada mención que se le hace, sea tácita o metafórica. Un alma libre que sobrevuela por la historia y toca a todos de diferente forma. Federico trasciende hasta convertirse en una nueva emoción.
Alberto Conejero, una cálida mirada actual
La segunda parada es para Alberto Conejero, galardonado dramaturgo que escribió el texto que ha inspirado esta película, La piedra oscura, basado en los últimos momentos con vida de Rafael Rodríguez Rapún, amigo y amante del poeta granadino.
Este escritor de larga trayectoria cuenta con trabajos que desarrollan una intimidad con el espectador al hablarle y cuestionarle como un igual por medio de historias como Cliff/Acantilado o Ushuaia, además de realizar adaptaciones de grandes clásicos como Fuenteovejuna, Troyanas, Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín o Proyecto Homero / Odisea. Hace escasos meses, Ediciones Cátedra publicó un volumen de sus obras propias, que es una recomendable lectura para conocer su trabajo en profundidad.
Si hay gente que guarda recelo sobre la película, por haber podido disfrutar del montaje teatral original, pedirle que acuda al cine sin ningún miedo. La contribución de Alberto Conejero es la de traspasar su historia a un nuevo formato y hacerla más grande con un desarrollo más completo. Los sentimientos son iguales y, aunque los vivamos de forma diferente, siguen conmoviendo de la misma forma sin perder su magia.

Los Javis, presente y futuro del cine español
Los directores de este trabajo son una pareja que ha llevado adelante una serie de proyectos con una factura e identidad propia con los que se han ganado tanto a crítica como a público: Javier Ambrossi y Javier Calvo, más conocidos como Los Javis. Este dúo de guionistas y directores ha ido probando su talento de una manera lenta, pero progresiva, desde sus inicios con el musical teatral (que después convirtieron en largometraje) La Llamada.
Con una manera de trabajar particular, han creado proyectos para varias productoras diferentes, demostrando su confianza gracias a la libertad que han recibido, creando éxitos que iban creciendo en expectación y calidad, tales como Paquita Salas, Veneno, Vestidas de Azul (secuela de la anterior) o La Mesías. Todos estos trabajos hablan con naturalidad sobre temas como la identidad sexual, la visibilidad del colectivo LGTBIQ+, la religión o la familia, tanto la de sangre como la que vamos creando a nuestro paso por la vida.
Todos los caminos conducen a este trabajo
Con este último trabajo, dan un merecido homenaje a Federico García Lorca, del cual ya hemos mencionado su trágico final por motivos políticos y de orientación sexual, lo que hoy se denomina como «crimen de odio». Y ese homenaje viene desde el amor más profundo y la calidad más excelente de la que han hecho gala nunca. Un trabajo sublime que rompe con cualquier duda posible sobre el merecido lugar que ocupa este dúo en el panorama cinematográfico español.
Parece que todos sus trabajos anteriores hayan sido un campo de pruebas para llegar a este trabajo en concreto, donde demuestran un virtuosismo sin medida para llevar al espectador por un torrente de emociones del que no es consciente hasta que descubre que tiene un nudo en la garganta. Pero no solo es cuestión de emoción, también la factura técnica presenta una evolución total y se demuestra con planos majestuosos que acompañan a la poesía de la historia o planos secuencia que sobrecargan de vida la pantalla y atrapan al espectador por completo.
Un reparto internacional
Esta película cuenta con un elenco joven en sus papeles protagonistas como son los debutantes Guitarricadelafuente y Milo Quifes, Miguel Bernardeu (Élite, Querer) o Carlos González (Maricón perdido, La canción). Son estos cuatro los que llevan a sus hombros el peso de la cinta y es un gusto reconocer que lo hacen de una manera magistral, entregando cada pizca de su talento y corazón en cada etapa de la historia, que resulta ser la misma para todos. Por muy ajena que pueda resultar la historia en algunos momentos, ellos consiguen hacerla cercana y que empaticemos con sus tragedias.
Estos jóvenes están rodeados de algunos intérpretes más veteranos que aprovechan cada ocasión para apoyar con su talento a los jóvenes que acompañan. Gente de la talla de Antonio de la Torre (Azuloscurocasinegro, El reino), Natalia de Molina (Vivir es fácil con los ojos cerrados, Techo y comida) o Lola Dueñas (Los abrazos rotos, Viaje al cuarto de una madre). Todo un reparto formado por gente de confianza de los directores.
Hay que completar el listado con un par de nombres que revisten el trabajo con un especial interés debido a su carácter internacional. Un auténtico regalo interpretativo como el que ofrecen las galardonadas actrices Penélope Cruz (Volver, Vicky Cristina Barcelona) y Glenn Close (Las amistades peligrosas, Guardianes de la galaxia).
La bola negra, libertad y justicia
Esta película es un ejercicio brillante que engloba muchos elementos diferentes, donde destacan la libertad, la justicia, la esperanza, las herencias, las heridas y el arte. Que estas sean las que aquí se destacan no significa que otras también sean ciertas, ya que se trata de una obra que habla a todo el mundo, pero no todos recibirán el mensaje completo. Esta cinta duele en lo más profundo porque habla de las personas, que es igual que hablar de lo universal. Pero, por universal que sea, no vamos a hacer mención a nada de lo que suceda en ella, dejando al espectador sentir libremente lo que le evoque.
Palabras que encierran universos
La libertad se presenta aquí de muchas maneras: libertad de amar, libertad de vivir, búsqueda de libertad… Un concepto que actúa como motor, objetivo o resultado. Sentirse libre es un derecho, pero no todos se permiten acceder a él, como en esta cinta, donde unas mochilas cargadas de culpa no permiten alcanzarlo.
Las herencias no solo llegan de manera literal en forma de pertenencias o activos monetarios. El concepto «culpa heredada» es algo que cada vez cobra más fuerza para unos sentimientos que están enlazados con nuestro ser más profundo y cada uno de los protagonistas carga con una de esas culpas sin saber bien como sobrellevarla o dejarla atrás.

Tomar partido abiertamente
Uno de los valores más importantes de la película es el de no permanecer tibia a la hora de tomar partido y hablar de lo nefasta, innecesaria, injusta y cruel que resultó la Guerra Civil en nuestro país, algo que gran parte de nuestro cine ha sabido mostrar en la pantalla, pero a la hora de condenar no ha querido hacerlo nunca. Todo un gesto de Los Javis para con el mensaje de su película y demostrar que esta representa su pensamiento más profundo.
A pesar de lo trágico que se muestra (en especial en los momentos de la guerra) hay una pequeña ventana a la esperanza. En este caso concreto dicha esperanza nace de la confianza y de una promesa. Generalmente, tal y como demuestra La bola negra, los cambios más profundos arrancan con un sencillo gesto. De ahí que mencionemos que, tanto Federico García Lorca como esta película, hablen de algo tan universal como las pequeñas cosas del ser humano.
Una obra que atrapa al espectador y le conduce por un camino nada fácil de transitar, pero con la esperanza de que salga renovado al final y ayude a hacer del mensaje algo aún más grande. Imposible no emocionarse durante el metraje, algo que solo las grandes películas consiguen. La bola negra está destinada a hacer historia, marcando un antes y un después en el cine patrio. Ojalá el tiempo la coloque en el lugar que merece y no sea condenada a desaparecer como el cuerpo del poeta al que homenajea.
Síguenos en TikTok y añade docpastor.com a tus fuentes favoritas en Google. ¡Disfruta de la cultura pop!
Actor y director teatral con veinte años de experiencia a bordo de la compañía Teatro Baypass, que él mismo fundó. Miembro de la organización de la Feria del Libro de Parla y técnico de cabecera en Estelar Media. Lee libros y cómics con la misma pasión que disfruta de un concierto o de una buena sesión de cine. ISNI 0000 0005 1808 8693



