Pensamientos

Sobre el suicidio

En un primer momento pensé en titular este artículo “Lo que no te cuentan sobre el suicidio”, pero realmente es demasiado sensacionalista y no me parece correcto. Y en una época en que los titulares y escritos están sometidos al clickbait más terrible, creo que lo mejor es no caer en ello.

Tampoco habría sido cierto, ya que lo que no se cuenta sobre el suicidio es prácticamente todo. Es un tema tabú en nuestra sociedad que solo parece tener relevancia cuando el protagonista es alguna estrella de cine, pero por lo demás pasa oculto en gran parte por vergüenza de los que quedamos atrás y en otras ocasiones sencillamente por lo duro que para algunos es hablar de ello en voz alta.

Cuando tenía veinte años mi padre se quitó la vida.

No hay otra forma de decirlo. Sucedió así. De improviso, sin aviso, sin señales, sin que nadie pudiera hacer nada y sin que nadie fuera responsable de ello más que él mismo.

Volviendo la vista atrás es cierto que había causas, desde circunstancias relacionadas con su trabajo en el hospital, pasando por su relación con mi madre y su decisión de separarse, y una lista más amplia que, la verdad, poco importa ya que para los que seguimos aquí lo único relevante es la ausencia.

Asumo que si estás leyendo esto, es debido a que alguien de tu alrededor también se ha marchado. Quizá dijo adiós, puede que lo hiciera en silencio, igual es un amigo cercano, un primo al que adorabas, tu pareja…

Te seré sincero, no es fácil. No pienses lo contrario, no lo es y no voy a mentirte. Tendrás días mejores y peores, pero el tiempo ayuda y con el paso de los meses, y los años, lo que recordarás serán tan solo los buenos momentos, las enseñanzas, las risas y los paseos. El hecho específico de cómo se fue quedará relegado a un segundo plano, después a un tercero, cuarto y finalmente podrás mirar al pasado y sonreír.

Tampoco te quiero mentir en esto, lo harás. Recordarás a esa persona, lo que significó para ti, los días en los que estaba a tu lado y tú al suyo. Eso será todo, eso es lo que merece la pena y eso es lo que sin duda ese ser querido querría que hicieras.

Date tiempo y no corras, cada uno tenemos nuestro ritmo y nuestra forma de afrontar las situaciones complicadas. Si ves que no puedes con ello, busca ayuda y no solo en los amigos, que sin duda estarán ahí día y noche, pero también acude a un profesional ya que él podrá guiarte para que llegues a puerto.

Pero no será fácil y en ocasiones llorarás, da igual el tiempo que haya transcurrido. Un olor, una película, un libro, alguien por la calle o nada de eso, solo el corazón que siente un pinchazo por su ausencia y las lágrimas brotarán. No pasa nada, no te avergüences, solo es una forma más de demostrar amor.

Si por desgracia sabes de qué estoy hablando déjame decirte que lo siento, que desearía que no fuera así, que ojalá no hubieras tenido que pasar por ello. Si es reciente solo te puedo aconsejar que seas fuerte, que te centres todo lo posible en lo bueno de esa persona y que intentes no hacerlo en su marcha. Es complicado, lo sé, pero puedes hacerlo. No lo dudes nunca.

Somos mucho más fuertes de lo que creemos ser.

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