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Sentient, una fábula sobre el libre albedrío

Viajas por el espacio, el rumbo es un mundo diferente y desconocido en el que junto a tus padres empezarás una nueva vida. Un sueño hecho realidad, hasta que se torna en pesadilla y tú y todos los niños os quedáis solos a bordo de la nave. ¿Quién os cuidará? ¿Quién os querrá? ¿Quién os ayudará a sobrevivir? La misma embarcación, una fantástica construcción autoconsciente que es capaz de evolucionar y crecer junto a vosotros. Pero claro está, no será fácil.

Esta es la premisa que manejan Jeff Lemire y Gabriel Walta, una historia de ciencia ficción pura que recuerda y bebe de clásicos del genero (con algún detalle aquí y allá para los más observadores), que se presenta adictiva desde la primera página sin que sea posible dejar su lectura hasta cerrar el tomo. Y entonces, a pesar de que la trama que se narra queda cerrada, el cuerpo y la mente piden más, más de este universo que han creado, de estos niños protagonistas y el increíble esquife en el que han surcado las estrellas.

Más que nadie este navío, el U.S.S. Montgomery es el auténtico protagonista de todo. Vive, de forma metafórica y literal, un viaje de crecimiento y autodescubrimiento personal digno de En el camino. Un periplo en el que se verá obligado a ir más allá de sus parámetros establecidos para adentrarse en ese tema tan habitual de la ficción, ¿Qué es el alma y qué hace humano al ser humano? ¿Puede ser humana una máquina? ¿Y bondadosa? ¿Es víctima y esclava de su programación? ¿Y los hombres y mujeres somos en realidad libres? ¿Qué es código y qué es elección?

El libre albedrío, esa es la clave de todo y el punto más importante de la fábula espacial que han construido estos dos autores. Por un lado tenemos a Jeff Lemire, reputado guionista que ha trabajado para las dos majors, DC y Marvel (donde incluso se atrevió con Thanos, tras la marcha de Jim Starlin), ha ganado un premio Eisner y ha demostrado su talento en obras tan aplaudidas como su creación propia Black Hammer, y una vez más sus dotes quedan claras en Sentient con una narrativa medida al milímetro y un tratamiento de personajes que ya querrían algunas costosas producciones cinematográficas.

De la otra parte está el compatriota Gabriel Walta, originario de Melilla, nombre habitual tanto de Marvel como de IDW, quizá siendo su trabajo más conocido el realizado en el mundo de los X-Men y por supuesto en La Visión, junto a Tom King. Su estilo bebe a partes iguales de Sienkiewicz y Miller, algo que resulta perfecto para crear la atmósfera a veces opresiva y claustrofóbica que pide esta historia, junto con momentos en los que con gran acierto retrata un espacio que se muestra tan vacío como el que habita dentro de los pequeños tripulantes. Sin dejar de lado su capacidad para crear imágenes que prácticamente saltan fuera de la viñeta, escenas que piden a gritos ser llevadas a la gran pantalla lo antes posible.

Elecciones, de eso va todo en este volumen publicado por Evolution Comics (a través de la editorial Panini). Están las tomadas por los adultos que habitan en la U.S.S. Montgomery, seguidas de las que debe llevar a cabo la propia nave, los niños que la habitan, las previas de sus autores sobre cómo conformar esta aventura y finalmente la del consumidor que puede escoger entre leer para adentrarse en una obra fascinante, o no hacerlo y cometer un error del que quizá más adelante se arrepienta.

Libre albedrío, esa es la clave.

«Por favor, que alguien me ayude».

U.S.S. Montgomery.

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