Portada de Las cosas importantes (no son cosas), de María Leach. Créditos: Destino
Las cosas importantes no son cosas es un precioso cuento infantil, que también deberían leer los adultos, que recuerda que en la vida hay mucho más que ese nuevo juguete, o esas zapatillas último modelo. De esta obra hablamos con su autora, María Leach.
“Disfruto escribiendo para el público infantil” – Entrevista a María Leach, autora de Las cosas importantes no son cosas
¿Es necesario un libro que nos recuerde qué es importante (y no son las cosas)?
Yo creo que sí. En esta sociedad tan consumista en la que vivimos es habitual tener más de un momento en el que dejarse llevar a merced del algoritmo. Constantemente tenemos la opción de llenar cualquier vacío con un clic. Clics tras los que siempre se esconde una empresa o una marca buscando beneficio, intentando venderte algo. A veces hay que hacer un esfuerzo de conciencia para mantenerse a salvo de todas estas trampas.
Puede que, en este mundo rápido y lleno de información, ¿hayamos perdido un poco el rumbo?
No sé si hemos perdido el rumbo, pero sí vivimos rodeados de estímulos que compiten por nuestra atención. Por eso es tan fácil confundir lo urgente con lo importante. El cuento habla un poco de eso.
¿Son los niños hoy más o menos materialistas que los de antes?
Mmm, no quiero caer en eso de “cualquier tiempo pasado fue mejor”. Pero sí tengo la sensación de que estamos mucho más orientados al consumo que antes. Y los padres formamos parte de ello, aunque muchas veces no seamos conscientes.
Mira, un ejemplo: mi hijo tiene unas zapatillas para ir al colegio, otras para jugar al tenis y otras para jugar a hockey. Y esto es completamente normal. Todos los niños a su alrededor tienen equipamiento específico para cada actividad. Cuando yo tenía doce años, un único par de zapatillas me servía para todo. No digo que antes fuera mejor.
Muchas de estas cosas tienen sentido y responden a necesidades reales. Pero sí creo que hemos ido incorporando nuevas necesidades que hoy nos parecen imprescindibles. Por eso no sé si los niños son más materialistas que antes. Lo que sí sé es que hemos construido una sociedad donde cada vez hay más cosas que consideramos necesarias.
¿Por qué el libro está hecho con animales y no con niños? ¿No habría sido más fácil que se identificaran de la otra forma?
Al contrario, los niños se identifican muchísimo con los animales. Los animales, de hecho, captan mucho más su atención. Son una forma más amable y divertida de explicar una historia como esa, que tiene un mensaje de fondo. Si te soy sincera, mi idea era escribir la historia con niños, pero mi editora, Anna Casals, que tiene muchísimo oficio, me propuso cambiar los personajes por animales. Enseguida le di la razón porque funciona de maravilla.

Este cuento se dirige a los pequeños, en teoría, ¿pero no es un mensaje que sirve también para los adultos?
Absolutamente. Cuando lo escribía pensaba que también podía servir como recordatorio para los adultos que acompañan la lectura. Muchas veces somos nosotros quienes transmitimos sin querer la idea de que siempre nos falta algo: más dinero, más cosas, más tiempo. Y ese mensaje acaba llegando a los niños. También nosotros tenemos que predicar con el ejemplo.
No sé si ha sido algo consciente, pero este cuento tiene un gran componente filosófico y reflexivo, ¿ha sido intencionado?
Así es el proceso creativo. Nace de una intuición: “creo que este tema puede generar un buen álbum ilustrado” y, cuando acabas el trabajo, descubres todos los argumentos y toda la lógica que contiene la obra. Es decir, no fue primero la reflexión y luego el cuento, sino al revés. Creo que muchas veces los cuentos saben cosas antes que nosotros. Empiezas siguiendo una corazonada y, mientras escribes, vas descubriendo qué preguntas hay detrás de la historia. En este caso ocurrió así.
¿Qué ha sido lo más satisfactorio de hacer esta historia?
Sin duda, trabajar con el equipo de Planeta (mención especial a mi editora con la que llevo varios títulos), y conocer a Leire Salaberria, la artífice de las ilustraciones y una mujer con un talento y una sensibilidad increíbles. Ah, bueno, claro, y ganar el Premio Apel·les Mestres 2026. Eso ha sido un orgullo y una satisfacción enormes.
Y por contra, ¿lo que menos?
Como siempre, lo peor han sido mis propias inseguridades y dudas. Durante el proceso creativo es inevitable sentir miedo. Y no es hasta que lo atraviesas que consigues sacártelo (un ratito) de encima. Ya está ahí esperándome para unirse a mí en el próximo proyecto.
¿Has pensado en una posible secuela?
No la he pensado, pero me encantaría. Disfruto escribiendo para el público infantil porque lo puedo hacer utilizando la poesía y entonces la escritura incorpora esa parte de juego que me resulta tan divertida. Además, Leo y Lobi, los protagonistas de “Las cosas importantes (no son cosas)”, seguro que tienen muchas aventuras que contar.
Hoy son muchos los productos que saltan al audiovisual, ¿cómo te imaginas una adaptación de este cuento?
Sería muy emocionante ver los personajes que ha dibujado Leire cobrar vida y movimiento, de hecho, es algo fácil de imaginar porque a lo largo de todo el álbum los escenarios en los que se desarrolla la historia están cuidados hasta el más mínimo detalle, así que una adaptación audiovisual sería perfectamente factible.
Gracias por tu tiempo, María, y por este precioso cuento de Las cosas importantes no son cosas.
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Escritor y periodista de amplia trayectoria (AQUÍ, Cinemascomics, Infonegocios…), especializado en cultura pop aunque también ha escrito de temáticas muy distintas como política y el mundo de los negocios. Creador del personaje infantil Frost, perrito de aventuras descrito por RTVE como «Un nuevo héroe para los niños». ISNI 0000 0004 4335 5012



