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Hipocresía a las 4 patas

Desde hace poco la ley ya reconoce a nuestros peludos como lo que siempre han sido, como parte de nuestra familia. Son uno más y no se les puede tratar como objetos, al igual que tampoco se hacía con los hijos humanos de ninguna pareja. Es algo estupendo, motivo de alegría y un gran avance pero también está cojo, es muy incompleto y demuestra una cierta hipocresía por parte de los gobernantes.

En mi opinión a pesar de ser algo (muy y desde hace tiempo) necesario es más una medida para recoger votos que algo hecho realmente pensando en el ciudadano y estos adorables pequeños, lo mismo que sucede con el tranvía de Zaragoza que en teoría los deja entrar pero la realidad es que tan solo puede ir uno en todo el tren y nada más que en el vagón final. O el centro comercial Gran Casa que según ellos aceptan el acceso de perritos pero tan solo si los llevas en brazos, lo que de golpe discrimina a una gran parte de ellos debido a su peso o hace pensar en una persona anciana que quizá no sea capaz de tener sujeto a un peludo de cinco kilos mientras pasea y ve ropa. Es decir que pueden entrar siempre y cuando no toquen el suelo, ideal para Krypto pero un problema para todos los demás.

Medidas que existen pero que en realidad no tienen un enfoque en el ciudadano, más bien en ellos mismos (en los políticos) para decir “mirad qué modernos y enrollados somos, estamos al día con vuestras necesidades” cuando no es así. De hecho en Zaragoza se da el absurdo de que la normativa local dice que el acceso de perretes a restaurantes y similares depende de los propietarios mientras que la autonómica dice que está prohibido, un sinsentido en toda regla.

Mientras tanto la ley dice que ya son parte de nuestra familia, algo que todos sabíamos y teníamos claro pero que nos alegra que por fin se hayan dado cuenta de ello. Pero, ¿esto es cierto? ¿O en realidad es poco más que papel mojado? Hay que reconocer que en ciertos aspectos es una mejora total, pero queda mucho camino por recorrer y las instituciones tienen que estar dispuestas a crecer y avanzar.

¿O acaso mi peludo puede entrar a un edificio del gobierno conmigo si voy a hacer papeles? ¿De verdad un miembro de la familia tiene prohibido asistir a la boda civil de sus padres en el registro? Ni a un simple centro cívico pueden entrar aunque sea solo para solicitar información o devolver un libro a alguna biblioteca local, es una discriminación constante que se acepta y debería terminar.

Sí, claro que en algún momento un perrito (al igual que un niño) puede no saber comportarse pero para eso estamos los padres para procurar que no pase, para educarlos y hacer que sepan estar bien en todo momento y lugar. Mi Frost, que ya está en el cielo de los perritos, acudió conmigo a varias firmas y presentaciones de libros, en ocasiones estaba conmigo mientras charlaba con mis lectores y otras entre el público siempre portándose bien y sabiendo estar, en ocasiones mejor que algunos niños humanos todo sea dicho.

Con Dende sucede de la misma forma, ha estado presente en charlas y entrevistas, en sesiones de firmas y presentaciones, siempre ha sido diligente y educado. En algunos momentos más inquieto y travieso, pero nunca ladrando o gruñendo a otros asistentes. Sí, claro que puede suceder que dos perretes se enzarcen pero os aseguro que todos (o casi) los que tenemos peludos intentamos que no pasey si es así los separamos y uno, el que ha llegado más tarde, se irá.

Pero mientras se supone que nuestros animales son lo que siempre han sido, miembros de nuestra familia y no una cosa o un trasto, siguen sin poder entrar con nosotros a una gran multitud de tiendas, restaurantes, instituciones… una discriminación que cada vez es más anacrónica, más rancia y que sin duda debería terminar más pronto que tarde.

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