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Jan, más allá de la S

Cuando Jan anunció que dejaba de dibujar su personaje estrella, al que muchos amamos y seguimos desde hace décadas, todos nos temimos lo peor: se va a jubilar. Algo que además tiene más que merecido, son muchos años de crear y darnos historias de todo tipo pero por suerte parece que todavía quedan otros tantos años más para seguir creando y sorprendiendo.

Todo esto, más o menos, es lo que tuve por la cabeza al saber de la existencia de Deikoon: Las futurísticas aventuras de Rich Tex Format, un título que se me antoja complejo de decir en voz alta pero que explica de forma meridiana el interior de su nuevo álbum. Y por si quedara alguna duda de qué va (vamos) a encontrarse el lector la portada lo adelanta a la perfección. Pero es que hablamos de Jan y mientras otros artistas veteranos se conforman con reutilizar gags y premisas él no, y Superlópez es un claro ejemplo de ello.

El héroe cómico si bien nació como una parodia muda de Superman no tardó en evolucionar hasta el costumbrismo para avanzar hasta las historias de aventuras y con el paso de los años ser el vehículo de lo que rondaba por la mente de su creador, ya fuera denuncia social o mostrar su amor por un pintor (como en el precioso La casa amarilla). Por supuesto la ciencia ficción siempre fue un género presente en Superlópez, ya fuera de forma grandilocuente como en Los ladrones de ozono o como excusa para hablar de filosofía como sucede en Tú, robot.

Por esto mismo no es de extrañar que tras despedirse del personaje lo siguiente que ha publicado, en base a una antigua idea, sea un tomo que viaja hasta el futuro y bebe de diversos clásicos del género de la fantasía científica (algunos homenajeados de manera evidente). De esta forma Jan lleva al lector hasta un futuro lejano pero que a la vez nos recuerda, quizá demasiado para nuestra desgracia, a la realidad palpable de nuestro día a día. Puede que la humanidad esté condenada a tropezar siempre con las mismas piedras, solo el destino lo sabe.

Lo que sí puede verse a través de las viñetas del autor es que aunque no lo parezca en primera instancia él tiene una opinión positiva sobre nosotros y nuestro porvenir, o más bien sobre que siempre existirán individuos que verán más allá de su clase social e intentarán hacer el bien. En ocasiones será un bien con un cierto interés, eso está ahí, pero pocos cambios son los que logran hacer muchos.

Y por supuesto el que es un maestro en lo suyo lo es siempre, y las décadas de trabajo se notan desde el primer minuto en una narrativa muy clásica (y totalmente personal) que sabe cómo manejar la historia, al lector y a los personajes a través de una aventura que deja con ganas de más. Por supuesto el humor está presente de principio a fin, algo que es de esperar al tratarse de Jan, metido con mucho acierto y en más de una ocasión con esos gags de fondo que pasan desapercibidos si uno no está atento.

No tengáis (tengamos) miedo, la última historia de Superlópez en realidad era el comienzo de otra historia, una totalmente nueva.

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