Pensamientos

Desetiquetando etiquetas

Vivimos en un mundo que está lleno de etiquetas, de personas que nos dicen qué debemos hacer y cómo debemos ser, de individuos que señalan con el dedo si no cumples con lo que ellos consideran que es lo correcto, de colectivos que se proclaman poseedores de la verdad y no dudan en hacer piras para quemar a su propia visión de lo que es una bruja.

Esto es una consecuencia de todo lo que se fragua desde hace años y no ha pillado a nadie por sorpresa, pero tampoco parece pillar a nadie libre de pecado y menos todavía con una presunción de inocencia. Parece que hoy todos somos culpables de algo; y en vez de buscar una forma de hacer mejorar al que está enfrente se ha convertido en costumbre lanzar piedras sin que haya muros que logren frenarlas.

Demasiadas personas se dedican a poner sus propias etiquetas encima de otros, siempre bajo la visión de que su forma de entender el mundo es la correcta y todas las demás no. ¿Dónde ha quedado esa idea de “Vive y deja vivir”? Quizá esté abandonada en algún estercolero, o puede que sea una baldosa más en el Infierno que todos sabemos que está empedrado de buenas acciones.

Irónicamente en muchos casos se ve que los que van de defensores del bien se comportan igual que a los que tachan de enemigos, y en el fondo da igual que uno haga una réplica o intente explicar qué quería decir, la etiqueta de turno ya ha aparecido y es tan indeleble como un rotulador permanente (al menos, hasta que haya otro tema viral dentro de unas pocas horas).

Es más sencillo tildar a alguien de algo que intentar escuchar sus palabras, ya que en el momento en el que dejas de ver en el otro a una persona y en su lugar solo hay una etiqueta pasa a ser una cosa. Solo es algo contra lo que ir, algo a lo que repudiar y atacar si es necesario, en más de una ocasión uniéndose a una masa mayor tan solo para evitar ser visto y mantenerse a salvo.

Mi pareja, que es mucho más inteligente que yo, siempre defiende que este mundo, con lo grande y ecléctico que es, tiene cabida para todo. También opina que siempre deberíamos ver personas por encima de lo demás, esa es la forma de avanzar, de lograr una armonía, de que haya un respeto y una manera de vivir en la que todos puedan estar presentes.

Y creo, con toda sinceridad, que tiene razón. Es ese “Vive y deja vivir” de hace unas líneas, esa es la clave. No hay que buscar el enfrentamiento por el enfrentamiento, el insulto por el insulto y la etiqueta como excusa, como herramienta de despersonalización, como una justificación para una pléyade de acciones cuanto menos cuestionables.

Hay muchas formas de decirlo y de explicarlo, pero en realidad solo consiste en respetar al otro aunque no entendamos su modo de vida, ver que hay personas que son diferentes a nosotros pero que siguen siendo personas igual que nosotros. Y ya está, no hay nada más.

Sed buena gente, sed buenas personas.

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