Es innegable que Flash está viviendo uno de sus mejores momentos en lo que a popularidad se refiere. La resurrección de Barry Allen ha sido uno de los momentos más importantes del cómic DC de los últimos años, no en vano su muerte también fue uno de los hitos de su momento (y de la historia) perdiendo la vida para que todos los demás pudieran conservar la suya.

Tras esto no llegó realmente a desaparecer de las páginas y tampoco su nombre, ya que el legado del velocista escarlata fue recogido por otros al igual que él había hecho en su momento. Otros corredores, diferentes enemigos, historias siempre fantásticas…

Carrera tras carrera los años fueron pasando hasta llegar al número 75. 75 años llenos de momentos increíbles que hoy son recordados en este tomo de ECC ediciones, cuya portada ya es una total referencia y marca el que será el comienzo de un buen número de relatos que han marcado a toda esta estirpe.

Así este tomo comienza de la única forma que es posible, por el principio. Por esa primera historia que protagonizó Jay Garrick como Flash. Un joven estudiante universitario que sufre un extraño accidente que le otorga el asombroso poder de correr a supervelocidad. Gardner Fox daba vida a uno de los más importantes y queridos linajes de defensores del bien de las viñetas.

Si algo puede definir a todos los héroes que han portado el nombre es que han sido queridos, esa es una de sus señas mas características. No solo por aquellos a los que a salvado la vida o sus compañeros de hazañas, incluso su galería de villanos ha llegado a sentir un cierto aprecio por él.

Aunque quizá la mayor admiración es la que sentía Barry Allen por su predecesor, algo que quedó todavía más claro en Flash de dos mundos. Esta es una de las historias clave del personaje, la primera vez que dos héroes de la edad de oro y plata se cruzaban en una aventura que era más de lo que parecía a primera vista. En esta trama se abría la puerta a los universos paralelos y a las sagas compartidas por diferentes grupos de entre los que destacan la Sociedad de la Justicia y la Liga de la Justicia.

Un momento inolvidable que muestra dos enmascarados muy distintos aunque muy iguales. Las historias cambian según las épocas y cada viñeta es diferente de la anterior. El velocista ha evolucionado según iba cambiando el hombre dentro del traje, pero igualmente es uno de los pocos que se ha mantenido fiel a sus orígenes a pesar de las diferencias de cada encarnación.

La importancia de Flash queda demostrada al ser el culpable (culpables, los dos) de iniciar lo que hoy se conoce por multiverso. Primero de una forma bastante discreta que logró irse convirtiendo en una de las bases de DC (y de otras), al punto de que esto mismo logró complicar tanto la cosa que hubo que hacer algo para solucionarlo (y que es por todos conocido).

Grant Morrison, Carmine Infantino, Ty Templeton, John Byrne… no falta nadie. Incluso acude a la cita el legendario Julie Schwartz que gracias al talento de Dennis O´Neill se convierte en el centro de la última historia de este tomo que es viva historia del cómic.

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