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Tom y Jerry, una película divertida

Las adaptaciones de personajes de animación en películas de acción real suelen tener siempre el mismo problema, el llevar a los personajes hasta el mundo humano y meterles en medio de una historia que bien poco tiene en relación con ellos. Como ejemplo más claro se pueden nombrar las dos entregas de Los Pitufos que encabezaron Neil Patrick Harris y Hank Azaria, dos nefastos títulos que han quedado (por suerte) muy olvidados.

No serían los únicos ejemplos, hay más y desde hace muchos años, pero por suerte este no es el caso de Tom y Jerry, y tampoco del filme dirigido por Tim Story. Un momento… ¿Tim Story? Sí, ese Tim Story, el mismo que estuvo detrás las dos películas de Los Cuatro Fantásticos de 2005 y 2007, que si bien no eran unos productos de gran calidad sí que lograban entretener y divertir, con una realización adecuada y una correcta puesta en escena.

Esto mismo es lo que podría decirse de Tom y Jerry, ya que es una obra cuya única pretensión es lograr que el público asistente (principalmente los más pequeños) se ría con las aventuras y desventuras de los dos animales de dibujos animados, con su enemistad y con la violencia gratuita (y absurda, prácticamente es puro slapstick). Y, lo más importante, respetando la esencia y la personalidad de ambos personajes, esta vez sí, los que aparecen en la gran pantalla son, sin duda alguna, Tom y Jerry.

El guionista Kevin Costello ha sabido realizar un buen trabajo para llevar a estos dos queridos personajes al cine, bebiendo directamente de los clásicos y no intentando ir más allá. A lo largo del filme las diferentes escenas entre ambos están cargados de humor, e incluso sátira en ocasiones, con varios guiños y referencias que harán las delicias de los amantes del séptimo arte . En realidad este es tan solo el segundo largometraje firmado por el escritor, claro que el primero fue el muy recomendable Brigsby Bear de 2017.

Claro está que al ser Tom y Jerry un filme de acción real, en el que ellos y todos los animales son realizados a través de animación digital (emulando a la tradicional, y consiguiendo un efecto precioso), deben aparecer actores que se crucen con ellos y ha de existir una historia que los envuelva a todos. En este último punto la trama no se complica, todo sucede dentro de un hotel que espera albergar una gran boda de la pareja de moda de Nueva York, como principales responsables del evento están Kayla y Terence, a los que interpretan Chloë Grace Moretz y Michael Peña, respectivamente.

La primera cumple con lo esperado en ella, en ocasiones algo sobreactuada, en busca de un nuevo gran éxito que la devuelva al lugar en el que ya estuvo hace años (cuando era una niña y alcanzó el estrellato) y no ha podido encontrar un producto más adecuado para ello. Por su lado Michael Peña demuestra en cada una de sus actuaciones su gran talento, el mismo que le ha hecho convertirse en ese intérprete que con su sola presencia logra despertar interés en una película, incluso aunque esta sea la muy olvidable Fantasy Island.

Hay que citar por derecho propio al muy divertido personaje de Joy, la botones, quien en palabras de Terence (Peña) “ha sido criada por lobos”. La joven está interpretada por Patsy Ferran en el que es su primer gran blockbuster, logra robar cada escena en la que sale y deja con ganas de más en todo momento. Una entrada por la puerta grande que, ojalá, signifique tan solo el primero de muchos más trabajos a nivel internacional.

Tom y Jerry es lo que debe ser, una película divertida y entretenida, un producto para ver el fin de semana y poder recordar el lunes con una sonrisa en el rostro.

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