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Rogers/Wilson: Capitán América en estado puro

Steve Rogers es el Capitán América. Esto es así. Cualquier lector de Marvel Comics lo sabe. Él es el Capitán América.

¿O no?

Pues no, la respuesta es que no.

En realidad ha habido otros tantos héroes que han portado el escudo estrellado y han seguido con su legado, o seguirán como en el divertido y recomendable tomo El ejército del Capitán América. Pero aunque todos ellos son, o han sido, el Capitán América cada uno de ellos tiene su propia forma de entender qué conlleva vestirse con la bandera y cómo debe enfrentarse a los problemas, villanos y al caos.

En Capitán América: Rogers/Wilson n.º 0 se unen los dos hombres que actualmente llevan el nombre y que el título del cómic deja claro, Steve Rogers y Sam Wilson. El primero es el legendario cruzado que lleva décadas luchando contra el mal, el segundo es uno de sus mejores amigos (el mejor junto con Bucky Barnes, Soldado de invierno) cuyas historias habitualmente son más urbanas y pequeñas que las de su compañero pero con el mismo afán por el bien y la justicia.

¿Puede el mundo aceptar dos héroes con el mismo nombre? Sí, por supuesto que puede y no es la primera vez que sucede. Se pueden citar a Peter Parker y Miles Morales, Janet van Dyne y Nadia Pym o Johnny Storm y Jim Hammond, quienes son respectivamente Spiderman, la Avispa y la Antorcha Humana.

Lo que cuenta no es esto, nada de eso, lo que cuenta y lo importante es qué hace cada uno de ellos. Sus aventuras, su personalidad, su mitología y, por supuesto, cómo trabajan juntos cuando la historia lleva a ello. Y en este caso, el de los dos abanderados, la respuesta es que funcionan muy bien, claro está que hablamos de dos viejos amigos y eso es algo que debe reflejarse en su forma de actuar y de ser el uno para con el otro.

Esto es algo que Tochi Onyebuchi, Jackson Lanzing y Collin Kelly tienen muy claro, han sabido respetar perfectamente a cada uno de los dos héroes con sus diferencias y similitudes. Los han metido de lleno en una batalla contra el malvado Arnim Zola, villano que tiene su esencia más clásica (incluso se autodenomina biofanático en un claro guiño a Jack Kirby) pero al que han aprovechado para modernizar y llevar un pasó más allá de lo que suele ser (un robot gigante con su cara en el torso). De esta forma y entrando directamente a la aventura el lector puede dejarse llevar por el espectáculo y disfrutar del show.

Un show que destaca en el apartado visual por el trabajo de Mattia de Iulis cuyo estilo realista y casi fotográfico escapa de lo que es habitual en este tipo de viñetas por lo general (que Alex Ross lleva ya muchos años en activo), y tiene todo el sabor de una película de alto presupuesto. Su narrativa es fantástica y su puesta en escena es sencillamente espectacular, destaca por encima de todo su visión de Arnim Zola que roza prácticamente el terror (y a mí me hace recordar a Skynet).

Esta grapa es un cómic perfecto para llevarse de la tienda en cualquier momento, pensado para funcionar de forma independiente y que pide muy poco al lector, solo sentarse y dejarse llevar por la emoción y la aventura. Desconozco qué derroteros llevará la colección, ya que esto es un número 0, pero ojalá siga con la fuerza y la pasión que han marcado estas páginas.

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