Portada de Historias probables de Neil Gaiman
Cómic,  Comunicar,  Crítica

Historias problables (e inquietantes)

La realidad es siempre un buen punto de partida para la ficción, más todavía cuando hablamos de historias inquietantes o de terror. El motivo es que al usar un terreno conocido se logra que el lector o el espectador se adentre rápidamente en la historia, y cuando esta empieza a desviarse de la realidad palpable llega el momento del horror ya que quién dice que esto mismo no podría llegar a suceder.

La lista de productos que usan esta base es realmente extensa, por supuesto estaría la genial La dimensión desconocida clásica, y es que Rod Serling es mucho Rod Serling, o Terminator en el que el soldado Kyle Reese y el temible T-800 aterrizan en los años 80 del siglo XX cruzándose en la vida de una joven camarera. La realidad es la base y después la ficción toma el mando, pero siempre quedará esa duda de qué podría pasar, de si sería posible que sucediera en nuestra vida, y de ser así qué haríamos nosotros.

Página de Historias probables de Neil Gaiman

Esta misma base y esta misma dosis de irrealidad inquietante es que la que Neil Gaiman y el dibujante Mark Buckingham presentan en Historias probables (que adapta la miniserie televisiva de mismo nombre), un tomo lleno de situaciones cotidianas que no lo son tanto. Una serie de relatos cortos ciertamente espeluznantes, con mucho de sátira inglesa, que se leen prácticamente solos y dejan tras de ellos un sabor agridulce, junto con un poco de inquietud a la hora de apagar la luz y darse la vuelta para dormir.

Los dos autores son de sobra conocidos y cualquier tipo de presentación es totalmente innecesaria, de igual forma que el hecho de que ellos dos sean los capitanes a bordo de este navío debería ser razón más que suficiente para leer el volumen. Sí, es cierto que no estamos ante una obra de gran calado como es Sandman o tan divertida (en formato aventurero) como lo es 1602, que recomiendo ya mismo volver a leer, pero cuando Neil Gaiman está dentro hay que meterse, dejarse llevar y disfrutar del viaje.

Hablamos de un club secreto, de una anciana que come carne cruda, de la juventud eterna, de una casa imposible… De historias que no son pero sí lo fueron, sencillamente hablamos de historias probables.

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