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Free Guy: un Ryan Reynolds entre dos mundos

A la salida del pase de prensa de Free Guy comenté con mi amigo Oscar Ferrer, con el que suelo coincidir muchas veces en las proyecciones, acerca de nuestras impresiones del filme y él, con mucho acierto, la definió así: “Una película simpática”.

Un único adjetivo que, por otra parte, logra resumir a la perfección lo que el espectador se va a encontrar en la última película protagonizada por Ryan Reynolds. Un divertimento veraniego, ideal para acudir en pareja o con amigos, que logra distraer un rato del día a día y que tiene momentos realmente hilarantes.

Es más, aunque la película podría conformarse con ser tan solo eso, se arriesga y va un paso más allá. El subtexto y la lectura entre líneas de esta historia tiene fondo y profundidad por encima de lo que se podía esperar con el trailer, algo que siempre es de agradecer y más cuando en los últimos años hay una corriente (que parece ir en aumento) de títulos que prometen mucho y después se quedan a medio gas (como es el caso de Cruella, protagonizada por Emma Stone).

No hace falta decir que Ryan Reynolds cumple a la perfección con su cometido, se mueve como pez en el agua en la comedia y si bien es cierto que para muchos siempre hace el mismo papel, es igual de cierto decir que logra llevarlo hacia delante de forma totalmente orgánica y natural. Su talento para este tipo de cine está fuera de duda, ya sea dando vida a un caradura con buen corazón, como en la irreverente Van Wilder: Animal Party, o a un simplón enamoradizo como en Free Guy.

La historia de Matt Lieberman está orientada al gran público, con la suficiente dosis de inocencia y candor para los más pequeños pero salpicado con mucha sorna e ironía para los que somos adultos. Esto es algo que ya mostró en trabajos anteriores como las muy recomendables Crónicas de Navidad (1 y 2) y ¡Scooby!, que si bien no han sido grandes éxitos sí han logrado ganarse el corazón de unos cuantos (me cuento entre ellos). El guion está cofirmado por Zak Penn quien ha trabajado en títulos de gran envergadura como El increíble Hulk, Los Vengadores o Ready Player One, filme que guarda ciertos parecidos superficiales con Free Guy (al igual que otros que la han precedido como Matrix o la estupenda Nivel 13).

Por su lado el director Shawn Levy dota a todo el producto de un buen ritmo, con las necesarias subidas y bajadas, además de una clara diferenciación entre los dos mundos por los que corre la película, el real y el videojuego. No es esta la primera vez que el realizador juega, desde cierto punto de vista, con una historia que sucede entre dos realidades, es algo con lo que ya lidió en las tres (y muy divertidas) entregas de Una noche en el museo en las que las estatuas y exposiciones cobran vida al llegar la noche.

Free Guy es divertida, entretenida y pícara. Es, como bien dijo mi amigo, “una película simpática”.

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