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Espejo, Espejo: Buen gusto y mucha sátira

Hoy antes de llegar a la calle me he cruzado con mi reflejo en siete espejos, y de camino al pase de Espejo, Espejo he visto mi rostro en multitud de superficies. Desde la pantalla de mi teléfono, a las ventanas del metro, en el suelo mojado… y aunque cada vez era diferente a la anterior lo que yo veía era siempre lo mismo: mi reflejo.

Podemos ocultar quiénes somos a nuestra familia, a nuestros amigos, a nuestros seguidores en redes sociales, pero no a un reflejo. Este te dirá siempre la verdad, te mostrará quién eres y lo hará en todo momento con una sinceridad brutal. Quizá podamos engañar a todos los demás, pero no a nuestro reflejo.

Director y actores de Espejo, Espejo

Y es que a lo largo del día todos somos diferentes, adoptamos actitudes en función de dónde y con quién estamos. En muchas ocasiones no es algo consciente, caemos en lugares comunes y, sencillamente, nos comportamos igual que todos los demás. Forzamos uno u otro punto de nosotros mismos, o lo suavizamos, siempre en esa búsqueda de ser únicos que curiosamente puede hacernos desaparecer si no tenemos cuidado.

Hay mil y una presiones ahí fuera, y aquí dentro, que nos hacen mostrarnos de una forma concreta. En ciertos momentos solo respondemos a lo que otros esperan de nosotros, o a lo que pensamos que debemos ser. Pero no cuando nos miramos a un espejo, este siempre logra ver más allá y devolvernos exactamente lo que estamos mostrando.

Rodaje de Espejo, Espejo

Y esto es precisamente lo que encontramos en Espejo, Espejo, la película inaugural del BCN Film Fest en su edición de 2022. Una comedia que podía haber elegido decantarse por el humor puro y duro (y podría haber funcionado realmente bien), pero que se atreve a ir más allá y dar al espectador una reflexión sobre quiénes somos y cómo actuamos en nuestro día a día.

Un filme hecho con buen gusto, mucha sátira y un reparto coral estupendo. Hay que destacar que Natalia de Molina brilla con luz propia, se roba la película en cada aparición, y que el título tiene el triste honor de ser la última aparición en la gran pantalla de la trágicamente fallecida Verónica Forqué.

Marc Crehuet firma un muy buen pistoletazo de salida para el BCN Film Fest en una primera sesión muy pasada por agua, pero en la que el amor por el cine se respira igual.

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