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El universo fantástico del cómic es una obra de consulta obligada

Es curioso que hay nombres que se repiten de fondo durante la vida académica y laboral de uno. Son referencias que suelen citarse y a las que es obligado acudir de cuando en cuando, sabiendo (claro está) que son siempre de lo mejorcito que hay.

Dos de estos nombres que comento serían Luis Gasca y Roman Gubern.

Así que en el momento en el que sacan un volumen conjunto uno sabe que, sí o sí, va a tener que hacerse con él para sumergirse por completo en sus páginas y letras.

La experiencia no decepciona y de hecho de justicia sería decir que da más de lo que promete, ¿pero acaso se puede esperar otra cosa de un libro que opta por poner al Nemo de Winsor McCay en la portada? Un detalle nimio para el que no conozca al personaje, pero que indica mucho a los que sí.

Este pequeño aventurero onírico entró en la vida de los lectores a comienzos del pasado siglo y todavía permanece en los corazones de muchos, muestra de ellos es la revisión (y gran homenaje) que hace poco publicaba Planeta en nuestro país y del que os hablé en su momento. La magia y calidad que destila la obra original es un desafío a todos los autores que han venidos después, así que la elección de ser lo primero que veamos en El Universo Fantástico del Cómic es una declaración de intenciones en toda regla.

Ahora si el espectador se atreve a abrir esta puerta ante él se desplegarán algo más de 400 páginas con una amplia selección de viñetas (algunas inolvidables) a todo color, en una edición de tapa dura y buen papel con una impresión de gran calidad, algo que siempre es de agradecer en volúmenes de este tipo.

Dentro todo está distribuido en cinco apartados bien diferenciados:

1) Brujería y artes mágicas

2) Divinidades, fantasías oníricas y espíritus

3) Criaturas extraordinarias

4) Objetos fantásticos

5) Otros lugares, otros tiempos

Cada uno de estos puntos a su vez se divide en otros tantos que ayudan a dar una visión pormenorizada del tema que se está tratando. El desglose permite introducirse de forma más pausada en detalles como villanos, pócimas o ángeles y demonios por citar algunos de los más llamativos.

De esta forma los autores pelean contra la complicada batalla de dar una visión lo más completa posible del amplio espectro de la fantasía dentro del cómic; algo que cualquier lector sabrá que es tarea harto difícil o directamente imposible. Pero debe reconocerse que logran salir con buen pie de esta ardua tarea, aunque quizá (al menos para mí) se extraña algo más de texto en un tomo que prioriza en gran medida la imagen. Esto no es algo necesariamente malo, hoy en día es impensable un ejemplar así si fuera solo escrito, pero algo más de letra hubiera sido de agradecer.

El Universo Fantástico del Cómic es una obra de consulta obligada para todos los lectores y amantes de las viñetas.

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