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Cuento de Navidad, de José Luis Munuera

La Navidad según la entendemos en la actualidad tiene mucho que agradecer a Cuento de Navidad, y es que la icónica obra de Charles Dickens dio fuerza a la celebración en sus momentos de horas bajas gracias a un relato que con maestría combinaba la redención con viajes en el tiempo, valores morales y ese humor satírico que tan bien se le daba a su autor. Claro está que si es un relato imprescindible es por algo, sigue estando vigente y jamás ha dejado de ser popular.

Dudo que haya una sola persona, lo haya leído o no, que desconozca su trama y el nombre de Ebenezer Scrooge. Recuerdo que hace tiempo en una entrevista J.M. DeMatteis dijo que era uno de sus cuentos favoritos y en parte, sin ser él realmente consciente, había influido en una de sus secuelas de La última cacería de Kraven. No es el único, el buen hacer de Dickens fluye y se cuela en un gran número de creadores y de obras, y por supuesto en las decenas de adaptaciones que se han hecho a lo largo de las décadas.

De forma personal considero que la mejor de todas es Los Teleñecos en Cuento de Navidad, creo que Brian Henson supo entender perfectamente las letras del escritor inglés y sacar la esencia del relato, pero hay otras muchas que son igualmente dignas de elogio como la versión publicada por Astiberri y que sale de la mano de José Luis Munuera. Solo por la presencia de este nombre la lectura ya debería ser obligada, nunca defrauda y su trabajo es siempre maravilloso.

Por supuesto esta vez no es la excepción y aunque lo que más se ha comentado es el cambio de un Scrooge hombre a una Scrooge mujer esto no deja de ser algo más pictórico que esencial, al final Scrooge es Scrooge y la moraleja de la historia es la misma. Pero también ha servido para actualizar al personaje, para hacer de él (perdón, de ella) una versión más moderna y astuta de lo que era, con una crítica a valores de la época y actuales dejando claro que en el fondo todos podemos ser mejores de lo que somos.

¿Scrooge se arrepiente de sus actos? Sí, en las letras de Charles Dickens es así pero quizá no tanto en la versión de Munuera o quizá sea solo que se mantiene dentro de lo que se espera de ella, de esa armadura que se ha creado para ser una mujer fuerte e independiente en unos años en que el mundo era duro, sucio y austero. Más todavía si no eras un hombre y no digamos ya si no tenías la fortuna de venir de alta cuna, ambos elementos usados con inteligencia en este cómic para retratar de igual forma carencias que todavía estamos supliendo en nuestro día a día.

Podría daros muchos motivos para leeros este tomo de Astiberri, pero en realidad solo hay dos que deberían importaros: Charles Dickens y José Luis Munuera. Por separado son magníficos, unidos son increíbles. Y Scrooge sigue siendo Scrooge.

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