Portada de Diccionario de tristezas sin nombre. Créditos: Capitán Swing
Con el llamativo, y poético, título de Diccionario de tristezas sin nombre llega a las tiendas bajo el sello Capitán Swing un libro que está a mitad de camino entre un diccionario, como bien deja claro su nombre, y la espiritualidad, aunque sin pretenderlo. Un compendio de casi 300 páginas en las que su autor, John Koenig, busca, explica y pone nomenclatura a sentimientos, situaciones y hechos que todos vivimos aunque no seamos conscientes de ello.
Algunos términos del Diccionario de tristezas sin nombre
Entre varios de sus términos están “Vemöladen” que es el miedo a que la originalidad ya no sea posible, algo que bien explica ese viejo refrán de “No hay nada nuevo bajo el sol” u “Otrogar”, esa sensación que tenemos cuando llegamos a una casa ajena que mezcla lo extraño con lo cercano y familiar. Otros que pueden citarse serían “Mapiohancia” que es esa tristeza y frustración que tenemos los humanos al no ser capaces de volar, excepto en nuestros sueños, o “Vulture Shock” que habla de cómo cuando visitamos otro país sabemos que, por mucho que lo intentemos, no llegaremos a conocer del todo sus secretos y su vida cotidiana.
Espiritualidad inesperada
Es curioso que con estos, y otras palabras, y como se ha dicho, sin proponérselo, John Koenig ha dado luz a un libro que tiene una gran parte de espiritualidad, de comunión con uno mismo y con lo externo. En cierto sentido leerlo da una agradable paz interna, ayuda a colocar los pensamientos y lo hermana con obras místicas, de corte vital y trascendental, como el Dhammapada que es el compendio de la sabiduría del Buda (y, desde hace tiempo, uno de mis libros de cabecera).

La lectura de Diccionario de tristezas sin nombre sume en un extraño momento de trance, de desaparición del mundo, de intimidad incluso en una sala atestada de personas. Y esto es algo que digo por experiencia propia dado que gran parte de este volumen lo consumí en varias horas de espera de un hospital, mientras unos y otros llegaban, charlaban y vivían sus vidas.
Este libro logró sacarme, casi, por completo del universo y llevarme a uno propio. Lo hizo a la vez que logró que viera con otros ojos la situación en la que estaba en ese momento y a las personas que me rodeaban. Encontré una inesperada paz y tranquilidad en todo ese vaivén y jaleo, lo que, por otro lado, encaja a la perfección con el tiempo de sensaciones y hechos que este compendio pretende, y logra, retratar.
Valor psicológico
Por otro lado este Diccionario de tristezas sin nombre tiene un componente de ayuda psicológica inesperado, te hace ponerte frente al espejo y reflexionar sobre quién eres y qué haces en el mundo. No es, ni lo pretende y tampoco debe entenderse, una terapia (solo la terapia es terapia) pero sí sirve como refuerzo de la misma gracias a términos como “Anclaje” que es el “deseo de aferrarse al tiempo a medida que pasa” o “Daguerrologo” que significa “Conversación imaginaria que tenemos con una antigua foto nuestra a la que podemos aconsejar”. Dos términos que, así es la casualidad del Universo, están en la misma página (la número 167).
La importancia del lenguaje
Mi pareja cursó estudios universitarios de Traducción e Interpretación, ama el lenguaje y las formas de vivir, cambiar y evolucionar que tiene. La manera de hablar, de expresarnos, de comunicarnos no es algo baladí, es mucho más relevante de lo que solemos pensar. John Koenig lo expresa a la perfección en la introducción cuando dice “En el lenguaje todo es posible. Lo que significa que ninguna emoción es intraducible. Ninguna pena es demasiado oscura para no poder definirse.”.
Y este Diccionario de tristezas sin nombre de John Koenig lo hace, a la perfección. Coge todas esas emociones y penas, pero también alegrías y momentos acogedores, que estaban esperando su momento de ser bautizados para, así, existir con total plenitud y ser completos. Y es que la vida consiste en sentir y expresar.
Síguenos en Instagram, TikTok o súmate a nuestro canal de WhatsApp y no te pierdas ningún contenido. ¡Disfruta de la cultura pop!

Escritor y periodista de amplia trayectoria (AQUÍ, Cinemascomics, Infonegocios…), especializado en cultura pop aunque también ha escrito de temáticas muy distintas como política y el mundo de los negocios. Creador del personaje infantil Frost, perrito de aventuras descrito por RTVE como «Un nuevo héroe para los niños». ISNI 0000 0004 4335 5012



