Fotografías cedidas por Meritxell Puig.

El Salón del cómic de Barcelona ha pasado a ser el Cómic Barcelona, tras este cambio está Meritxell Puig, actual directora del evento, quien en la última edición ha cogido al toro por los cuernos para buscar la esencia del mismo y hacer que camine por un nuevo camino.

¿Cómo es pasar de trabajar en el Salón Alimentaria a dirigir el Cómic Barcelona?

El hecho es que a mí me vinieron a buscar, la verdad es que yo nunca había conocido el mundo del cómic. Sí leía, piensa que yo estudié en el Liceo Francés y allí, como en Francia, es algo más. Recuerdo estar de pequeña entre Astérix, Lucky Luke…

Lo leía, y lo típico, te haces mayor y de repente algunos decidimos no seguir leyendo cómics. ¿Porqué? No se sabe, la verdad.

De estos que has mencionado de tu infancia, ¿de cuáles guardas mejor recuerdo?

A mí me gustaban mucho las aventuras de Tintín, me hacían mucha gracia. Y Lucky Luke. Hace unos años se hizo una exposición del personaje, un día entré en el taller y vi unas figuras de él, ahora están en mi oficina (se ríe).

¿Has encontrado muchas diferencias entre un evento y otro?

Sí, no tienen nada qué ver. Son sectores diferentes, industrias diferentes. La industria agroalimentaria en España es muy potente, con grandes empresas, distintos tipos de productos… En ese sentido sería muy parecido al cómic, la de géneros y estilos que encuentras en el mercado es increíble.

Esa es una de las cosas que más me atrajo. Cuánto más me meto en el mundo del cómic, más lo veo, también con mi hija de ocho años. Es una devoradora de libros y la primera vez que me vio con uno me preguntó qué hacía, le dije que estaba leyendo y trabajando, y ella me respondió que eso no era un libro.

Le expliqué que era un cómic y me contestó que eso era mucho mejor que un libro (se ríe). Ahora le encantan. A raíz de eso también creamos el Comics Kids, es que empezar a leer con cómics es fantástico.

Doy por hecho que ahora ya has podido profundizar un poco, leer más material…

La verdad es que no. Sinceramente, no he tenido tiempo. Desde que he llegado ha sido una vorágine de trabajo, he ido viendo cosas pero organizar un salón del cómic y uno del manga, que son completamente distintos… Y para mí el más complicado es el primero, hay muchas teclas, es realmente el sector.

Alguien que no viene del mundo del cómic, que acaba de reconocer que apenas ha leído, ¿cómo puede dirigir estos eventos?

Con sentido común (se ríe). Hablando con mucha gente, cada vez más, al final yo soy gestora y de un sector he ido a otro. Ficomic se creó para la promoción del cómic, con ese objetivo es con el que cuento, y a través de Cómic Barcelona es lo que tenemos que hacer.

El fin es desarrollar y hacer crecer al sector, es una cadena de valor con muchos participantes, yo veo diferentes anillas y cada uno tiene su papel. Todos tienen que ir a una, hay que intentar que todo el mundo pueda realmente crecer en su ámbito, en lo que hacen.

Tu llegada trajo varias voces en contra por no ser del sector, ¿cómo lo sorteaste?

Es complicado, pero en realidad no escuchas. Lo entiendo, es normal, yo misma lo he pensado cuando a veces me hablan de alguien y no sé quién es. Pero creo que trabajo con mucho sentido común, mucho cariño y mucha honestidad, además es un sector que me fascinó y atrajo mucho desde que empecé.

En el Manga el problema es toda la logística, es un salón muy, muy grande, y en el del cómic es ver todo el sector y pensar cómo construir para que todo el mundo tenga su espacio, dar un valor para que crezcamos, para atraer a más público, que cada vez más gente sepa qué es realmente el cómic.

Cuando yo en mi mundo comenté que estaba trabajando en este sector me dijeron “¡Ah! Mortadelo y Filemón”. Vale, sí, es verdad y es muy importante, pero no es solo eso, “No os podéis llegar a imaginar lo que hay” (se emociona al hablar). Les cuento que hay obras que tratan sobre enfermedades, sobre violencia de género, sobre historia… Es un mundo realmente enorme.

¿Cómo potencia Ficómic todo esto desde el Cómic Barcelona?

Estoy hablando con mucha gente, desde autores a editores y librerías, con todo el mundo para ver un poco de qué manera podemos todos ir a una y crecer. En sí el Cómic Barcelona tiene que atraer el máximo de público, pero no solo el más fiel que es el que más tenemos, también a otros ya que esa es la manera de mejorar.

Por eso creamos el Comics Kids, a raíz de estos nuevos lectores. Si ves el público que visita el evento, ha ido creciendo. No vamos a dejar de hacer cosas para el público más fiel, pero también hay que atraer a este más nuevo para que podamos seguir creciendo y tener cada vez más lectores de cómic.

Ya te habrás dado cuenta que diriges un evento que cada año tiene una o dos polémicas, por ejemplo este año surgió con el cambio del nombre y el cartel.

(Se ríe) Creo que es algo con lo que tendré que vivir, no creo que lo haga todo bien. Me alegran las críticas que sean constructivas, las destructivas las miro pero no me afectan. Estoy abierta a cualquier propuesta que la gente me diga, cada uno tiene su opinión según su papel en el sector y su visión, y yo tengo que estar con todo el mundo.

Seguro que nunca lloverá a gusto de todos, eso lo tengo claro. Es asumirlo e intentar hacer lo mejor posible con sentido común, creo que es más eso que otra cosa.

¿A qué se debe el cambio de nombre? Pasamos de Salón del Cómic de Barcelona a Cómic Barcelona.

Realmente este es mi primer salón, la anterior edición tenía parte ya definido como el cartel, que además lo hizo Jan (se nota admiración en su voz). Digamos que este ha sido el primero que he hecho de la A a la Z, cogiendo todo lo que había visto y hablado con la gente, frenando un camino y yendo por otro.

Es el año de la nueva etapa, es el punto de inflexión de hacer un cambio, de intentar que esto funcione para todo el mundo, que todos se sientan cómodos. Para mí es el punto de encuentro del cómic en España, tiene que ser profesional, tiene que ser lúdico, tiene que ser un lugar de reunión entre colegas, de oportunidades…

Yo sabía que había gente que venía que había dejado de hacerlo, otros que nunca habían asistido, y todo debía mandar un mensaje: es un Cómic Barcelona para todo el mundo. Es obvio que unos años gustará más a unos y a otros, pero hay que intentar que la gente se acerque, que vea y que diga lo que le gusta y lo que no le gusta. Ahí estoy para escuchar y ver qué se puede hacer.

Tu idea es que sea un evento para todo el mundo, pero el cartel ha ido más por el terreno del underground y el cómic alternativo que es un poco lo opuesto.

Este año era el punto de inflexión, de la nueva etapa y por tanto el cartel también debía serlo. Cuando decidí que fuera Ana Galvañ lo que le comenté fue mi visión del sector, del nuevo Cómic Barcelona, qué pretendía, no le dije qué debía hacer pero me gustó mucho.

Es un poco cómo empieza el mundo del cómic, va por ahí. Es un Año Cero entre comillas, ya que está todo lo anterior y es algo fantástico, pero sí quería lanzar el mensaje de que este es un nuevo espacio y es para todo el mundo.

Uno de los nuevos apartados que mejor acogida tuvo fue el llamado Alter Cómics, para editoriales emergentes. ¿Cómo surge este idea?

Si tiene que ser un espacio para todo el mundo, ¿cómo es que no está todo el mundo? Es la parte de análisis, de ver el mercado, qué editoriales hay, hablar con algunas de ellas y ver que tenían que estar.

Lo que pretendo es que el público se pueda encontrar el diferente cómic que hay ahora en el mercado, hay de todo y eso tiene que verse.

Preguntando a otros colegas durante el evento varios me comentaron que les parecía que había menos stands y menos cosas que otros años.

Menos cosas, podría ser, menos stands de merchandising que seguramente volveremos a recuperar ya que muchos de ellos nos han llamado, pero es el sector que menos me preocupa.

Entiendo que deben estar y que a parte del público le interesa pero yo estaba focalizada en el cómic, y ha habido más stands pero sobretodo de editoriales y de librerías, el artist alley se multiplicó por tres.

Ahora mismo el mundo del cómic está muy vivo en el cine, pero en el evento no termina de haber una presencia real de este tipo de contenido, ¿no habría que intentar ir también en esa dirección como en la Comic Con?

No te digo que no, pero a mí el formato Comic Con no me encantó. Es verdad que no he estado nunca, algún día iré a San Diego pero todavía no tengo tiempo (se ríe). No quiero perder la esencia de quiénes somos, habrá momentos en los que tendrán que entrar temas diferentes más de majors, pero no tenemos que perder de vista quiénes somos y porqué estamos aquí,

Muchas veces se puede perder esta visión, llegan estas grandes empresas y ven el hueco para promocionar. No he estado en San Diego, pero lo conozco gracias a mi hermana y su marido, a ellos les encanta la Comic Con pero me dicen que todo es series y cine, y el cómic ha quedado relegado. No quiero eso.

Pero también se podrían aprovechar momentos, como el estreno de Los Pitufos: la aldea escondida o este año que por el 80º aniversario de Batman.

Estas cosas no son fáciles. Por mucho que uno quiera, incluso con apoyo de editoriales, muchas veces chocamos con tiempos, con permisos, con derechos… Todo eso no ayuda, sobretodo cuando tienes un evento que tiene que empezar un día concreto, todos coordinando mucho y pendientes de un millón de cosas. No te digo que no hayamos estando hablando de eso y que no nos gustaría poder tener una exposición sobre Batman, pero no pudo ser por muchas cosas.

Pero no me cierro a ir cada vez trabajando más y con más tiempo. Muchas veces es eso, nos pasa también con el Manga, que tienes que coordinarte con Japón y sus timings, es complicado hacer ciertas cosas. Creo que es complicado hoy, pero estoy convencida de que es ir trabajando cada vez más estrechamente con todo el mundo y que el tema de derechos cada vez será más fácil, sobretodo cuando hablas con internacionales.

Este año había una cierta sensación de urgencia en el evento, las exposiciones eran más sencillas… ¿Ha habido algún recorte presupuestario o solo ha sido una impresión?

No es fácil organizar todo lo que se organiza, son muchas cosas, es mucho dinero y luego las cuentas no salen, y si las cuentas no salen… Yo creo en las exposiciones de otra manera, pero todo esto requiere reflexión y tiempo de hablar con editoriales, con autores, no es sencillo. El recinto es el que es, implica a mucha gente, muchos espacios y el dinero es el que es, no te digo que no.

Hay cosas que creo que no son tan importantes, para mí era más importante tener más actividades y más charlas, sobretodo en la parte profesional que es la que vamos a ir desarrollando y creo que esto también debe ser el Cómic Barcelona. Los tiempos también marcan mucho, más teniendo en cuenta que por el medio hay un Manga Barcelona que es enorme.

Personalmente no soy fan de las exposiciones que hubo de coches y aviones, pero me he encontrado gente que sí extraña que hubiera algo así. ¿Volveremos a ver montajes tan grandes?

A ver, exposiciones de aviones y todo esto, ya te digo que no va a haber. No creo en eso, creo en el cómic. Si realmente Cómic Barcelona es el evento para promocionar el cómic, hay que promocionar el cómic. No veo que un avión me vaya a promocionar ningún cómic, o un tanque o lo que pueda ser.

Una de las cosas que cambié cuando llegué fue lo de la temática, siempre había una. ¿Pero para qué necesitas una temática si el cómic es todo? Eso te permite también explorar otras cosas, creo en las exposiciones y creo también en las exposiciones de la mano de los museos. El cómic tiene su parte de arte y hay que darle valor, también para la gente que no lo conoce y estamos trabajando en ello.

Estamos hablando con diferentes museos, la idea pasa también por ahí. Piensa que Cómic Barcelona solo dura tres días, me parece poco para una exposición que realmente valga la pena, el poder ponerlo en un museo te da esa oportunidad de que esté más tiempo y más gente lo pueda disfrutar.

Justo comentas lo de que el evento ha pasado a ser solos tres días, otra de las polémicas, ¿porqué tomar la decisión de quitar el jueves?

El jueves era complicado, poner actividades cuando sabes que quizá no vaya nadie o tres personas, ¿para qué? Vamos a dar en menos días más cosas para más público distinto. Es mucho más fácil concentrar en tres días que no en cuatro días cuando uno es complicado, ya tienes el viernes que es laborable.

Pero desaparecer no desaparece. El jueves tuvimos el mercado de derechos entre las editoriales de aquí y las internacionales, pasa por ahí, es el día profesional. El público tiene que entender que debe ir el viernes, sábado y domingo, y vamos a ver cómo lo hacemos para que sea cada vez más profesional.

Antes te has referido a esta edición como el Año Cero de Cómic Barcelona, ¿qué hay planeado para el Año Uno?

Estoy haciendo mucho balance y contar, todavía no puedo contar. Ahora toca la etapa de hablar con un montón de gente, de ver opiniones sobre este año, cómo lo ven las editoriales, libreros, autores, fanzines… Y desde ahí empezar a construir la próxima edición, teniendo en cuenta que tengo el Manga Barcelona en medio (se ríe) que además cumple veinticinco años.

Gracias por tu tiempo, Meritxell y suerte con los eventos por venir.

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