Generalmente vivimos en un mundo lleno de supuestos, de cadenas y de obligaciones. No, que nadie me entienda mal, no me refiero a tema de pagar facturas o no robar un caramelo a un niño, eso son obligaciones y supuestos de lógica y cierta ética personal (y con el Sr. Burns aprendimos que si intentamos robar un caramelo a un niño igual nos disparan).

Se nos suele decir qué podemos y no podemos hacer en base a concepciones pre establecidas por alguien, no es que respondan a nada en concreto, sencillamente se da por hecho que cierto rumbo de acción no debe tomarse. Me viene a la mente, y creo que servirá de ejemplo, como no hace tantos años leer tebeos o comprarse figuritas era algo de críos o raritos y en cambio hoy es normal ver camisetas de personajes de cómic en las tiendas (y no solo en las especializadas).

Hechos de ese tipo hay cientos. Pequeños detalles que se nos dicen que debemos cumplir y nos esclavizan, como las cena de navidad o asumir que casarse conlleva una boda; pero esto es algo que podemos dejar atrás, sentarnos a reflexionar y ver que realmente queremos hacer las cosas de otra forma y (esto es lo mejor) podemos hacerlas de otra forma.

No, esto no va de eso tan manido de “ser un espíritu libre” y otros términos igual de gastados, esto va de realidad; de tu realidad. De ser tú mismo, de decidir si quieres llevar unas bambas rosas, de si tienes ganas de celebrar tu cumpleaños rodeado de juguetes, de llegar a entender que cada uno somos diferente a los demás y solo podemos ser felices si estamos bien con nosotros mismos.

Esta reflexión es precisamente la que se puede extraer de ¿Y ahora, qué?, un pequeño y encantador tebeo que llega desde la editorial Nowevolution y no es más que una sencilla historia de un señor ya en la tercera edad que un día decide empezar a correr. Sin más, solo decide hacerlo mientras a su alrededor su familia se posiciona en su contra y él, igual que nos ha pasado a muchos, debe luchar para lograr aquello que le hace feliz.

El reto no es solo físico, ya que tiene setenta años, también es mental y relacional, debe lograr que las personas a su alrededor entiendan su postura y vean que, a fin de cuentas, solo intenta ser feliz. Ese es el auténtico mensaje y la auténtica lucha, lograr ser nosotros mismos mientras a nuestro alrededor otros intentan que no lo seamos, esa es la lucha del protagonista y tiene claro que ganará.

Podría contaros los pormenores de esta historia, que en cierta medida es previsible, pero lo mejor es que os hagáis con ella y la disfrutéis. No es extraordinaria, no hay monstruos, no hay batallas cósmicas, no hay dragones que hablan, solo hay un señor que quiere correr y amigos, esa es la mayor aventura de todos, la de la realidad y la superación de nosotros mismos.

¿Y ahora, qué? es una de esas pequeñas joyas que logran brillan por sí solas, ¿el motivo? Que sale desde el corazón.

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