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Veneno: Origen oscuro

Cuando Spiderman viajó en las Secret Wars nadie pensó que encontraría en ellas un nuevo traje, un estiloso vestuario de color negro que había salido de la mente de Randy Schueller (un lector al que compraron la idea) y que daría mucho de sí. Es más, la portada de esa colección en la que aparece por primera vez se ha convertido en todo un hito, con un Mike Zeck en estado de gracia, y la figura asociada lanzada por Mattel (la empresa encantada ya que así tenían dos Spiderman, al coste de uno, para vender en jugueterías) es una de las más cotizadas y buscadas.

Pero hay más, claro está. El uniforme en cuestión resultó estar vivo, era un simbionte que pretendía unirse para siempre con el bueno de Peter Parker pero, justo a tiempo, este logró librarse de él. Solo que, y esto es algo que todo lector sabe, con tan mala fortuna que se topó con un desesperado Eddie Brock que culpaba a Spiderman de sus males. Es decir, se juntó el hambre con las ganas de comer, y así nació Veneno.

Un personaje que logró una pronta popularidad que se tradujo en varias colecciones, figuras de acción, aparición en las diferentes series de televisión del trepamuros e incluso su primera (y desastrosa) película cinematográfica. Igual de cierto es decir que a pesar de todo, nunca tuvo mucho fondo, ya que no dejaba de ser un intento de mostrar un lado oscuro y tenebroso del héroe, que tras varios intentos de terminar con su vida y aterrorizar a su familia no daba mucho más juego.

Pero siempre hay historias por contar, y la de Eddie Brock fue desconocida durante muchos años hasta que en 2009 Zeb Wells y Angel Medina le dieron forma. ¿Quién es en realidad este hombre? ¿Cómo fue su infancia? ¿Y sus primeros pasos en el mundo del periodismo? Todo está aquí y queda respondido de forma clara en Veneno: Origen oscuro.

En estas viñetas se viaja hasta el pasado del personaje para mostrar su auténtico ser, cómo era antes de fundirse con el simbionte y lo temible de su mezcla con el trabajo a los lápices de Medina para mostrarlo más aterrador que nunca, al menos desde sus primeros pasos con la marca de Todd McFarlane. Es enorme, es exagerado, se retuerce de una página a otra y recuerda en mucho al estilo de los cómics de los años noventa, momento de su mayor auge y popularidad.

Otro tanto sucede con el apartado del guion, que en ocasiones se muestra precipitado sin dar un solo momento de respiro al lector y tampoco al personaje, algo muy acertado ya que en realidad lo narrado no da para mucho más. En algo menos de 150 páginas comienza y termina este paseo por la vida del anfitrión de Veneno, y deja tras de sí el amargo sabor de un hombre derrotado por sí mismo.

Veneno: Origen oscuro es un cómic pensado y hecho solo para fans del personaje. Ese es el interés y el valor que tiene, más allá de eso es una obra igual que otras tantas que ha tenido el antihéroe de Marvel Comics. Y cualquiera que haya leído alguna de ellas sabrá entonces qué se va a encontrar, ni más ni menos.

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