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Unicorn Wars: una guerra sucia y cruenta

En pleno 2022 todavía hay gente que sigue considerando de forma errónea que todo el cine de animación es para niños, más personas de las que solemos pensar. Lo primero es que tampoco es malo que una película sea para los pequeños y te puede gustar aunque seas adulto, de hecho puedes disfrutarla a muchos más niveles, pero lo que sí es malo es considerar que por estar el producto hecho con dibujos animados es menos válido o un entretenimiento menor.

Hay que decirlo de forma muy sencilla: el cine de animación no es un género. Sí, todos estamos acostumbrados a que se trate de esa forma pero no debería ser así. La animación, igual que el cine de acción real, no es más que un soporte y un medio, una hoja en blanco sobre la que poder contar cualquier historia. Un lienzo es tan solo una puerta a la imaginación y la imaginación no tiene límites.

¿Una guerra ancestral entre ositos de peluche y unicornios? Puede hacerse, es más ya se ha hecho y tiene el acertado título de Unicorn Wars. Y sí, el que sean ositos y unicornios no es más que un ardid, una inteligente llamada de atención para el público que sin duda se verá atraído por la idea de ver a seres tan mágicos y entrañables en semejante situación.

¿Aporta algo este hecho? No, en realidad no. No deja de ser algo secundario, no es más que el ambiente y envoltorio para lo que importa, para una película bélica que es directa, brutal y descarnada como pocas veces se ha visto. Algo que por otro lado es todavía más cruento al tratarse de pequeños y preciosos ositos contra unos unicornios que parecen salidos de nuestros mejores sueños, la mezcla de sordidez y muerte con estos pequeños seres da un visión todavía más horrible de lo que se cuenta.

Si bien es cierto que el filme tarda en empezar la paciencia del espectador se ve recompensada con una segunda mitad que no deja un momento de descanso, y que se sostiene gracias a todo el trabajo de presentación y situación hecho en la primera mitad. Todo ello con una animación bien trabajada y unos fondos que beben, de forma más que evidente, del Walt Disney más clásico al igual que argumentalmente no es complicado ver la inspiración en La chaqueta metálica, Hermanos de sangre o Apocalipsis Now.

No diré que estamos ante una de las mejores películas del año, no creo que lo sea, pero sí considero que es uno de los títulos imprescindibles de este 2022. Uno de esos proyectos que sí o sí hay que ver y que no dejará a nadie indiferente.

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