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Héléna, la magia de la vida

En la mitología Elenea, o Helenea, fue capaz con su sola belleza de provocar (sin pretenderlo, todo sea dicho) una guerra en la que la pasión y los odios ardieron con pasión. Su nombre, según la RAE, significa “Fuego de Santelmo, cuando se presenta con una sola llama”, por lo que no es de extrañar que su sola presencia sea capaz de alterar la vida de todos los presentes.

El guionista Jim junto con el dibujante Lounis Chabane se adentran en Héléna en una historia en la que el joven, o no tan joven puesto que la edad pasa para todos, Simon se reencontrará con su amor de infancia justo antes de casarse y como dijo Robert Frost, eso fue lo que lo cambió todo (con cierta libertad de traducción).

Ese viejo amor, más platónico que real, se llama Hélena y al igual que logró la mitológica con Paris, esta logrará que el protagonista caiga a sus pies. Puede que sea amor, puede que idolatría, puede que obsesión, lo único cierto es que ella volverá a formar parte de su vida y eso hará que cambia para siempre.

Jim firma un guión que avanza solo, en el que los lectores no somos más que invitados a la casa de otro, pero de igual forma no nos costará vernos reflejados en las dudas y miedos de los protagonistas. Tanto Simon como Héléne, así como los secundarios que aparecen, son realmente humanos, con los pies de barro que todos tenemos y los sueños por los que luchamos (a veces auto engañándonos).

No es de sorprender el buen trabajo realizado en la caracterización viendo la calidad que ya logró en ¿Dónde quedaron los buenos tiempos?, relato del que ya se habló aquí y en el que un hombre debe superar el suicidio de un amigo para evitar ser un muerto en vida.

En el apartado gráfico el esfuerzo de Lounis Chabane es digno de elogio. Su visión del mundo es a partes iguales realista e idealizada, destacando por encima de todo el dibujo de la mujer que da nombre a la obra, que en un primer momento se muestra más como un concepto inalcanzable, la perfecta vecinita de al lado, para poco a poco ir mostrando a una persona que en absoluto es lo que Simon pensaba.

Igualmente Simon sufre un proceso de construcción desde la primera página. Un hombre en una evidente crisis de edad, que en realidad vive y toma decisiones en las que no está creyendo. Citando a los Journey se puede decir que había tomado el tren de medianoche hacia ninguna parte, pero a mitad de camino empieza a mirar por la ventana en vez de hacerlo al suelo.

Héléna es una obra preciosa cuidada hasta el más mínimo detalle, una lectura recomendada que nos recuerda que aunque a veces lo olvidemos todos somos los protagonistas de nuestra propia vida.

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