Cómic,  Crítica

¡Háblame de amor!, en concreto del de Robert y Aline Crumb

La vida.

Sin más.

De eso va ¡Háblame de amor!, de la vida de dos personas. Sus momentos buenos, malos, el paso del tiempo, el día a día…

Sí, es cierto que en concreto esas dos personas a las que me refiero son Robert y Aline Crumb, pero más allá de sus excentricidades no dejan de ser igual que todos los demás. Las mismas vivencias, preocupaciones, dudas…

Aunque si uno se pone a pensar igual sus excentricidades no son tales ya que más o menos todos tenemos nuestras rarezas. No, no digáis ahora que no, no existe nadie normal si acaso gente más habitual que otra pero en el fondo todos tenemos nuestros botones.

¿Es Robert Crumb un rarito en el tema del sexo? Claro, ¿y quién no lo es? Bien sabido es que el sexo es sucio si está bien hecho. Pues eso, y dos tazas. Aviso que el que no quiera verle el rabo a este autor que tenga cuidado, aparecerá y casi sin aviso.

Así de directo es todo. Vacío de moralina y de adorno, lo mismo que en la vida y es que en ¡Háblame de amor!, que edita La Cúpula, ambos creadores intentan hacer una visión de ellos mismos que sea a la vez fiel a la realidad pero también lo suficientemente divertida para que el lector no se aburra. Aunque como dijo Josep Busquet en la entrevista de A Puerta Abierta (que veréis en breve en mi canal de Youtube) “todos somos cotillas” y con eso mente (que es cierto) dudo que nadie se aburra.

Más allá de la historia, o historias más bien, que se narran lo interesante es la parte gráfica y ver la evolución de esta misma. Este tomo es una recopilación de diferentes publicaciones a lo largo de tres décadas, cómics desarrollados por Aline y Robert Crumb en los que cada uno de ellos va perfeccionando sus trazos.

La mezcla de ambos resulta tan extraña e interesante como la propia vida que cuentan, que al final no deja de ser la misma que todos podemos vivir.

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