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Las últimas estrellas de Hollywood: admiración, devoción y respeto

La llamada Meca del cine, Hollywood, ha dado lugar a muchos nombres. Grandes directores y creadores de todo tipo, pero lo que siempre ha destacado más por encima de todo han sido sus estrellas. Esos hombres y mujeres que nos han hecho soñar con lo imposible, que nos han conmovido, que con sus actuaciones se han ganado un lugar en nuestros corazones aunque haya sido después de hacernos llorar como una magdalena.

En ocasiones algunos de ellos han formado pareja profesional convirtiendo su química en un éxito y en una franquicia, no siempre que ha sucedido esto ha sido por una amistad previa ya que a veces ha sido más un fruto de la casualidad (como Stan Lauren y Oliver Hardy, aunque sí terminaron siendo amigos inseparables) que de otra cosa. Lo que es cierto es que cuando esa relación era algo más que una simple camadería de trabajo esto llegaba a notarse de forma clara en la pantalla, se podía palpar ese “algo” existente entre ellos, no siempre era fácil de definir pero estaba ahí.

No son pocos los títulos que también han aprovecho el trabajar directamente con un matrimonio para lograr contar de base con esa química, siempre y cuando sea una pareja que se quiera y lleve bien (de lo contrario lo que se obtiene sigue siendo química pero la misma de una bomba que estallará, solo que no se sabe el cuándo). Por ejemplo tenemos el caso de Katharine Hepburn y Spencer Tracy (aunque técnicamente no estaban casados) en Adivina quién viene a cenar esta noche, entre otros tantos títulos,o las muchas y variadas películas en las que han participado Ted Danson y Mary Steenburgen (incluyendo el cameo al final de esta en la maravillosa The Good Place), entre otros tantos.

Pero sin duda uno de los más veteranos y queridos fue el matrimonio formando por Paul Newman y Joanne Woodward, fue largo, poco polémico y siempre serio en su trabajo. A lo largo de su carrera, y su unión, participaron juntos en una gran cantidad de títulos entre los que destacan Un día volveré y Esperando a Mr. Bridge, pero lo bueno de la historia es que siempre está ahí y siempre puede volver a visitarse para saber más sobre ella.

Esto mismo es lo que ha hecho Ethan Hawke en su maxi documental Las últimas estrellas de Hollywood, en el que durante seis capítulos con una duración de una hora, se adentra en la vida de estos dos gigantes de la interpretación. Lo hace a través de comentarios de conocidos y allegados, de otros profesionales, de fragmentos de sus películas e incluso con declaraciones de ellos mismos hasta ahora desconocidas. Esto se ha logrado a través de varias entrevistas mecanografiadas encontradas y para poner la voz a estas palabras cuenta con los talentos de Laura Linney y George Clooney, otros dos talentos de Hollywood que llevan décadas siendo aplaudidos por público y crítica.

Pero hay mucho más, ya que estas entrevistas provienen de un proyecto ideado por el propio Paul Newman para un libro de memorias de él y su esposa, motivo por el que hay conversaciones con otros grandes a los que también hay que dejar su espacio y buscar su voz. Así tenemos la participación en este documental de Rose Byrne como Estelle Parsons. Vincent D’Onofrio como John Huston, Oscar Isaac como Sydney Pollack o Karen Allen como Frances Woodwards (madrastras de Joanee Woodward), y la lista sigue en un reparto coral que sería la envidia de todo director.

Así a través de todo este montaje de unas seis horas aproximadas nos sumergimos de lleno en esa edad de oro del cine que ya quedó atrás, en la personalidad y la forma de ser de dos de los mejores intérpretes que han existido jamás, en dos figuras que más allá de su fama y fortuna eran ante todo dos personas sencillas y según se ha comentado siempre (y queda claro en este documental) cercanos en el trato. Es más, en un momento dado Joanee Woodward dice que cuando conoció, y se enamoró, de su marido, era alguien guapo y muy atractivo pero que ella sabía que era algo pasajero, que lo importante era que fuera capaz de hacerla reír y que después de tantos años de matrimonio él seguía siendo capaz de lograrlo.

La aproximación que hace Ethan Hawke es sincera y muy humana; sí, es verdad que nos acerca al mito pero lo más importante es que nos acerca a las personas reales detrás del mismo. Hay admiración, devoción y respeto, un documental hecho con un cariño y un amor tan palpable como el que se tenían ellos dos. Vedlo y disfrutadlo.

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