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El humor cotidiano de Dolores y Lolo

Siempre he considerado que la vida real se parece bastante a una sitcom, al menos la mía sí y por lo que veo cada día pasa lo mismo con la vida de amigos y conocidos. Los momentos absurdos y divertidos se acumulan, y son todavía más cuando se ven desde fuera, por eso mismo cuando recordamos anécdotas del pasado en muchas ocasiones nos reímos de lo sucedido, y por supuesto de nosotros mismos.

Humor sencillo, cotidiano, simple y encantador, con un toque de costumbrismo y una cierta mala uva que muchas veces es inherente a la comedia. Ya sabéis, el ornitorrinco es la demostración de que Dios tiene sentido del humor. Y es que, ¿no se pasa todo mejor con una sonrisa en el rostro? ¿Con una carcajada en la boca? Sí, sin duda es así.

Quizá esto es lo que hace que me atraigan tanto propuestas de humor como Horario de oficina de mi estimado Ricardo Peregrina o Dolores y Lolo de Mamen Moreu, que es precisamente de lo que toca hablar (o escribir) ahora mismo.

Hace no mucho la editorial Astiberri ha lanzado un nuevo recopilatorio de las tiras de Moreu con el título de ¡La vida patas arriba!, que recoge un centenar (aproximado) de páginas publicadas anteriormente en El Jueves y que siguen siendo tan válidas en este relectura como en su momento, y lo seguirán siendo aunque pase el tiempo. Y esto es así por el buen trabajo de personajes que desarrolla la autora, con una mezcla de personalidades que resulta explosiva con la grandísima Dolores por encima de todos (al menos, de forma personal, es mi personaje predilecto).

A esto se suma su buen hacer a la hora de plasmar gráficamente sus ideas, y es que la experiencia es un grado. Hace muchos años que Mamen Moreu es reconocida en su campo profesional. Bajo un estilo que es, en apariencia, simplista logra crear situaciones desternillantes y llenas de detalle, con las habituales exageraciones y extremos que son habituales en las tiras humorísticas con su toque personal y su propio y totalmente reconocible estilo.

Sus viñetas son casi palpables de la energía que destilan, con una gran carga de buen rollo y de cariño por el trabajo que está haciendo. Esto es algo que puede notarse en cada página, con los lógicos altibajos de una producción continuada, pero manteniendo en todo momento un gran nivel de calidad e ingenio.

Habrá más Dolores y Lolo, espero que lo haya para rato, más viñetas, más humor, más diversión y más vida en estado puro.

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