Portada de el número 2 de El Cid. Créditos: Iván Sarnago
El Cid campeador es uno de los personajes más añejos de la ficción mitológica patria excepto por un hecho muy importante: No es ficción, es pura realidad histórica. Con matices, claro, siempre existen matices, prismas, detalles, concesiones y licencias y es que a pesar de ser una verdad también tiene su parte de leyenda.
El Cid es el nombre que el mundo dio en llamar a Rodrigo Díaz de Vivar (vivió en los años 1048 a 1099), un incansable luchador contra la invasión árabe vivida en España en centurias pretéritas, fue un héroe de la Reconquista y al que se siguió viendo en acción una vez fallecido. Si esto fue fruto de las ansias de sus contemporáneos, de que su cadáver se atase a un caballo o de que, como en el cómic que nos ocupa, fuese inmortal es algo que excede a estas líneas.
La inmortalidad del Cid
Para Iván Sarnago la explicación es era inmortal. El Cid era, y por lo tanto es, inmortal y por ello vive nuevas aventuras en la actualidad, en un mundo que quizá (como suele pasar en estos casos y los héroes que regresan) le necesite más que nunca. Lo sepa o no España es el momento de que su luz vuelva a brillar y en una época de divisiones, de unos contra otros y de más luces que sombras la esperanza es algo que muy necesario.
Esa esperanza estaba muy presente en el primer número de esta serie de Iván Sarnago y una vez más en el segundo, en el que el justiciero sigue adelante con su cruzada por el bien pero también lo hará el lector al descubrir nuevos detalles sobre su pasado, sobre esa vida que no se sabía que había tenido e incluso se hace un poco de metalenguaje lo que siempre le aporta un punto interesante

Un cómic dentro del cómic
Iván Sarnago nunca ha ocultado su pasión por el cómic, sea este entendido por los autores de Bruguera o por Mike Mignola, y por ello no resulta extraño que en un momento dado lo que haya sea una historieta dentro de la historieta. Se plantea este hecho, sin dar destripes innecesarios, para rellenar un hueco en la historia del Cid y se hace a un estilo que es más que deudor con Flechas y Pelayos o Roberto Alcázar y Pedrín, algo muy lógico dado el momento espaciotemporal en que se sitúa la acción en concreto.
Esto además permite al autor salirse por unas breves viñetas del que suele ser su estilo más habitual, aunque el mostrado siga siendo suyo, para dejarse impregnar por el arte del pasado. Esto sucede tanto en la forma de narrar, en el color con unas marcadas tramas y en unos diálogos que aunque puedan sorprender hoy en día estaban a la orden en su momento (también en otros países, y como muestra están las historias del Capitán América de los años 50 del cada vez más lejano siglo XX).
Sobre el mercado español
El Cid es una lectura que hace pensar además en el mercado español del tebeo (cómic, novela gráfica… que cada uno use el término que prefiera) y es que una iniciativa parecida de existir en el que suele ser para muchos el país de referencia del medio, los Estados Unidos de América, es más que probable que se hubiera convertido en un éxito. Y si hay dudas conviene recordar como un cómic independiente en blanco y negro hecho para homenajear y burlarse de ciertos tópicos del cómic de superhéroes de su tiempo terminó siendo una franquicia internacional que cada año mueve millones de dólares: Las Tortugas Ninja.
Pero aquí tenemos lo que tenemos y tenemos la suerte de tener autores como Iván Sarnago que si bien no tienen las ventas, ni apoyos, de Paco Roca (al que entrevistamos por el lanzamiento del recomendable El abismo del olvido) siempre están creando, ideando, que una y otra vez se levantan con nuevas ideas, propuestas y títulos. Quizá esa sea la auténtica inmortalidad, no permanecer vivo siglo tras siglo como esta versión del Cid, puede lo sea el seguir caminando el, como decían en Héroes fuera de órbita, “Nunca abandonar, nunca rendirse”.
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Escritor y periodista de amplia trayectoria (AQUÍ, Cinemascomics, Infonegocios…), especializado en Cultura Pop aunque también ha escrito de temáticas muy distintas como política y el mundo de los negocios. Creador del personaje infantil Frost, perrito de aventuras descrito por RTVE como «Un nuevo héroe para los niños». ISNI 0000 0004 4335 5012



