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Don Vega: la reinvención del Zorro

Dudo que haya una sola persona que no conozca al Zorro. Ese valiente aventurero vestido de negro, que lucha contra los maleantes, siempre con una sonrisa en el rostro y el poder del bien de su lado. Su marca, una Z, es temida y respetada a partes iguales, y a pesar de los muchos años pasados desde su creación el personaje jamás ha caído en el olvido.

Si bien es cierto que en su primera historia, La maldición de Capistrano, el héroe dejaba atrás su identidad secreta y su autor, Jonhston McCulley, no tenía intención de hacer más entregas. Al menos hasta que Douglas Fairbanks lo convirtió en un mito en La marca del Zorro. Y ya estaba claro, había Zorro para rato.

Desde entonces son innumerables las muchas adaptaciones, oficiales o no, que ha tenido este personaje, también sus herederos. Por supuesto el cine ha dado muchas de ellas, por ejemplo la crepuscular (y de legado) La máscara del Zorro o la paródica (y muy divertida) Estos zorros locos, locos, locos, además de musicales, merchandising y de forma inevitable también en el mundo del cómic.

No en vano este justiciero que bebe de forma directa de La Pimpinela Escarlata, ha sido el antecesor para otros tantos con Batman a la cabeza (dato que comento en el libro Batman: Dentro de la batcueva); y como buen personaje pulp ha encontrado una nueva vida en las viñetas, al igual que sucede con La Sombra, otro antecedente de Batman que se ha encontrado con ambos encapuchados (en Batman/La Sombra y en Masks).

De la mano de Nuevo Nueve, uno de las editoriales más interesantes del panorama del cómic actual, llega este Don Vega, una revisión del mito en clave de, y perdón por la repetición, de mito. El Zorro pasa aquí a ser algo más que un justiciero que salva a los débiles, se convierte en una auténtica leyenda capaz de inspirar a otros, un espíritu que camina y que nunca morirá por mucho que sus enemigos así lo pretendan. ¿O acaso es posible terminar con la esperanza de un mañana mejor?

El trabajo de Pierre Alary, tanto al guion como a la ilustración, es digno de elogio. Su trama es adictiva, ingeniosa y trabajada al dedillo usando con buen hacer el saber que ya hay un conocimiento del Zorro en el lector (al menos, de sus elementos más básicos y característicos). Dota a toda su narración de un aire mítico y casi de ensueño, como si lo que hay en las páginas fuera un cuento y no tanto una realidad. Algo que, además, encaja totalmente con la intención de la obra y la revisión que se hace del personaje.

A lo largo de sus páginas su trazo atrapa y no suelta, como el látigo del héroe, con una puesta en escena soberbia que bien podría servir directamente como guía para una producción animada del justiciero. Hay que destacar el inteligente uso del color, con una paleta de tonos ocres que encaja a la perfección con esa California de ficción en la que se mueve el Zorro, pero también con la desesperación en la que viven sus conciudadanos y con el ardor de una justicia que busca su camino.

Pierre Alary firma una lectura muy recomendable con Don Vega, una propuesta que destila amor por todos sus poros, además de tener el sello de calidad al que ya nos tiene acostumbrados Nuevo Nueve en cada una de sus publicaciones.

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