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Capitán América: La leyenda vive de nuevo

Todos sabemos que, de forma general, cuando un personaje muere en un cómic de superhéroes no es algo definitivo. Las resurrecciones están a la orden del día, así que en realidad es poco más que un golpe de efecto y una cuenta atrás hasta el regreso del héroe o villano de turno. Es parte del juego, lo aceptamos y seguimos leyendo.

Lo importante es qué se hace mientras tanto, cómo se ocupa ese tiempo y las historias narradas en ese intervalo. No siempre es sencillo, y menos si hablamos de una figura central como es el Capitán América. ¿Cómo sacas adelante su colección si él no está? Esa es la pregunta que tuvo que responder Ed Brubaker, y hay que decir que aprobó el examen con sobresaliente como deja claro el volumen Capitán América: La leyenda vive de nuevo.

Su elección fue la de seguir adelante con el resto de personajes secundarios que suelen rondar por la vida de Steve Rogers, convirtió la serie en una trama de puro espionaje con toques noir y consiguió que, a pesar de su ausencia, el público y la crítica elogiaran su trabajo. Para tal fin se apoyó en Steve Epting como maestro ilustrador, quien dotó al mundo de una crudeza y sordidez muy necesarias, bien podría decirse que se está dentro de una película de los años setenta (o principios de los ochenta) y es que no cuesta mucho imaginarse todo ello en la gran pantalla.

Quizá por eso mismo su propuesta fue, con cierta distancia, la base sobre la que se construyó al Capitán América de Marvel Studios, tanto en la parte argumental con la inclusión del Soldado de Invierno, como en la visual, en la que también se tienen deudas con Bryan Hitch. Precisamente es este último quien ilustra la segunda mitad del tomo, un autor que se encumbró gracias a su labor en The Ultimates y que es más que una elección adecuada para traerle de vuelta a las viñetas. Sus lápices son capaces de retratar a los héroes como auténticos gigantes, pero también con una gran dosis de humanidad que refleja por completo esa idea de “dioses con pies de barro” que siempre defendió Stan Lee.

De esta forma este volumen se convierte en una oportunidad única para vislumbrar, en tan solo una lectura, las luces y las sombras de dos Capitanes América. Por un lado Barnes intentando dejar atrás su pasado como Soldado de Invierno, aceptando por el camino que este siempre le perseguirá, y al otro Rogers reviviendo todos los momentos y errores que le han hecho ser él mismo, mostrando una vez más el porqué es el único y auténtico Capitán América.

Una leyenda (que vive de nuevo) en toda regla.

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