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Batgirl: Interferencia

Los personajes van y vienen, esto es así. Algunos solo existen por evitar polémicas o por intentar captar nuevos lectores, algo que no siempre sale bien. Es el ejemplo de la Batgirl original que desapareció de la memoria colectiva según llegó a los cómics y a la pequeña pantalla la segunda mujer en portar ese nombre, que era la hija del comisario James Gordon y se convirtió rápidamente en un miembro imprescindible de la bat familia.

Sin entrar en su larga historia que incluye el quedarse paralítica por culpa del Joker, ¿quién si no?, hay que reconocer que siempre que se habla de Batgirl pensamos automáticamente en ella; así que cuando decidieron traerla de vuelta en todo su esplendor solo era motivo de alegría. Lo hacía volviendo a la universidad y de paso siendo tratada realmente como alguien joven que vive en el mundo de hoy, que tiene un smartphone, que no usa solo el ordenador como un elemento contra el crimen y que a fin de cuentas se comporta como cualquiera de nosotros salvo por el hecho de ponerse unas mallas y salir a pegarse con criminales.

Esta es la premisa que ya se planteó en el primer volumen de la serie publicado por ECC Ediciones, con una Barbara Gordon que logró conquistar a público y crítica con sus diálogos ingeniosos, sus ilustraciones a medio camino entre el cartoon y los cómics de Archie, todo con una buena salsa de humor que hacía que leerlo fuera todo un placer. Salvando distancias estamos ante algo similar a La imbatible Chica Ardilla de la rival Marvel Comics, dos planteamientos en algunos puntos similares pero con lugares bien alejados en sus propuestas.

Ahora Batgirl sigue la historia ya presentada anteriormente, como una estudiante más a la que no han dudado en convertir en una rarita algo geek lo que le pega perfectamente y de rodearla de un grupo de amigos ideal para ella. No hay novedad en el frente y el trabajo se presenta igual de bueno que lo visto anteriormente, quizá algo menos fresco al no tener la sorpresa de un primer número, pero aprovechando para juntarla por el camino con el mismísimo Batman.

Con matices.

Este Batman no es realmente Batman. Es James Gordon más en forma que nunca, sin bigote, con un nuevo corte de pelo y llevando una tecno armadura diseñada para pelear contra justicieros y meta humanos, algo con lo que no se siente realmente cómodo. Este es un punto que se verá en más de una ocasión y que no dudarán en explotar, al igual que la relación familiar entre ambos personajes con los secretos que tiene cada uno de ellos como siempre ha sido a lo largo de los años.

Es cierto que Batgirl: Interferencia está algo por debajo del primer volumen, pero no es nada achacable a la calidad del trabajo y solo a la percepción del mismo al saber mejor qué nos vamos a encontrar. Lo que también es cierto es que es uno de los cómics más disfrutables del momento y que logra lo que ha costado mucho recuperar, que nos olvidemos del mundo real durante 140 páginas.

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