Cine,  Crítica

Zoolander 2: un puro delirio

Zoolander es una película que se ha ido convirtiendo poco a poco en una leyenda. Empezó de forma discreta para terminar siendo un producto de culto muy querido y apreciado, esto es debido a un humor desbordante, una sátira constante y la simple intención de entretener por encima de todo lo demás.

La víctima de esta chanza fue el mundo de la moda y no se salvaba nadie. Desde los diseñadores, a la prensa y por supuesto los modelos que precisamente eran los protagonistas de esta alocada comedia que los retrataba como poco más que simplones bienintencionados.

Se sumaba a todo esto un buen número de guiños y cameos de rostros bien conocidos, entre lo que seguramente destaque el del tristemente fallecido David Bowie en una de las escenas más memorables de toda la película.

Y ya está.

A pesar de desear todos una segunda parte, que volviera Derek Zoolander, que se supiera más de él, a pesar de todo parecía que nunca iba a pasar. Se sabía que la idea estaba, que rondada la cabeza de Ben Stiller volver a meterse en los pantalones ajustados y en la americana con lentejuelas, pero también dejó claro que solo lo haría cuando tuviera una historia a la altura de la primera.

Por fin, tras tantos años de espera Derek Zoolander está de vuelta y no lo hace solo. A su lado regresan Will Ferrell y Owen Wilson como el malvado Mugatu y el adonis de cabellos rubios llamado Hansel, además de incorporarse Penélope Cruz como la agente Valentina de la Interpol, Benedict Cumberbatch como Todo (All) que es el nuevo icono de la moda y una casi irreconocible Kristen Wiig como la diseñadora Alexanya Atoz demostrando sus grandes dotes para lo comedia.

Ahora, la pregunta es ¿realmente está al nivel de la primera? No, no lo está. Lo cierto es que es imposible ya que la sorpresa ha desaparecido, conocemos el estilo de humor del que hará gala y también algunos de los cameos de peso como el muy anunciado de Justin Bieber. No está al nivel, no podía estarlo.

Pero ni de lejos quiere decir que no vayas a estar en tu butaca riéndote desde que empiece el show, eso tenlo por seguro. No pretendas nada más, no te lo da y esperarlo es un error, solo puro delirio y comedia desternillante de principio a fin.

La sátira sigue estando presente y si en la primera parte se usaban los tópicos del mundo de la moda, ahora se lleva un paso más allá para criticar además la espiral de absurdo en el que ha caído en muchas ocasiones. Derek y Hansel,dos grandes estrellas del pasado vuelven a entrar en el circuito solo para descubrir que nada es lo que recuerdan, ya no hay glamour y tampoco estilo, al menos no para ellos.

Solo tienen una oportunidad, hacer lo que mejor saben hacer: ser superfabulosos.

De paso se aprovecha la oportunidad para hablar sobre el paso del tiempo (ese demonio malvado que nos ataca a todos), la madurez y las decisiones a las que nos enfrentamos aunque irónicamente no siempre sea nuestra decisión.

Todo bien envuelto con autoreferencia a la primera película, parodia de sí mismos y de nuevo contando con cameos de todo tipo.

Zoolander 2 es un puro delirio cómico de principio a fin. Preparaos para las carcajadas.

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