Crítica

Un camión de odio

Un camión de Hazte Oír recorre las calles por Madrid, llevando un mensaje lleno de amor y esperanza.

No, espera, no.

Es justo al revés.

Llevando un mensaje de odio y vileza. Una imagen que reza que no hay más que hombres y mujeres en el sentido tradicional del término, que todo lo que se desvíe de eso es puro adoctrinamiento, que es malo y que debe ser erradicado.

A ver si los que deben ser erradicados son ellos.

Estamos en pleno 2017 y cualquiera debería tener unas miras mucho más abiertas, no las de un caballo cegado por su propia visera que no ven más allá de sus narices. No puedo evitar pensar en el señor Banks de Mary Poppins y cómo vive en su jaula hasta que (por fin) se libera de ella y comienza a ver el mundo que tiene a su alrededor.

Un lugar estupendo, por cierto. Un sitio en el que podemos (o deberíamos poder, más bien) amar a la persona que elijamos sin importar nada más que el hecho de que es una persona. Todos distintos y todos iguales, todos personas y eso es lo único que debería importar.

Claro, que por desgracia también vivimos en un mundo que sigue lleno de retrógrados de mierda, de gente que considera que los demás solo son dignos si cumplen sus estrechos puntos de vista y que la libertad de elección (y no, nadie elige ser él mismo, solo lo es) no existe más que para unos pocos.

¿Son de derechas? ¿Son católicos? El problema es que al serlo hacen que todos los demás de esa tendencia queden manchados por su mierda. Tengo amigos de derechas, no comulgamos en ideas pero igualmente son buena gente, que sé que se están llevando las manos a la cabeza con esto. Lo mismo para los que somos creyentes, esto no tiene nada que ver con el mensaje de amor, menos todavía con la hermandad para con todos los demás y con la unidad que debemos tener con el universo.

Debo respetar que tengan sus opiniones e ideas, que consideren que hay personas que son menos personas por el hecho de ser de una u otra forma. Debo respetarlo, es lo que todos deberíamos hacer con las ideas de los otros.

Debo respetarlo… Eso sí, también espero que un día de estos caiga fuego desde el cielo y se quemen un par de sedes.

Con todo el respeto del mundo, que quede claro.

Fuego del respeto.

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